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lunes, 2 de abril de 2012

Tolkien, Martin y las traducciones

Anoche vi  el estreno de la segunda temporada de Game of thrones, el título que eligió HBO para la saga completa en lugar de Song of fire and ice o, en particular para esta segunda temporada, A clash of kings. Normalmente prefiero bajar los episodios de mis series favoritas y buscarles subtítulos en inglés; en este caso, dado el "estreno simultáneo" no pude evitar tener que leer los de la traducción al español propuesta por la gente de HBO latino, y fue de alguna manera mi  primer contacto "real" o "completo" con la propuesta de equivalencia de ciertos nombres, ya que previamente sólo había ojeado los libros publicados por DeBolsillo y, antes, por la editorial Gilgamesh (también había leído la opinión de Juan Manuel Candal al respecto, en su reseña del primero de los libros), mirando aquí y allá cuales eran las equivalencias de "Winterfell", "Westeros" o "King's landing". Más allá de que la traducción fue en general bastante mala (en cierta escena, por ejemplo, Jon Snow recibe el apelativo de bastard -dicho con el énfasis de un insulto- y el traductor, demostrando un desconocimiento más que importante del personaje en cuestión, optó por "desgraciado" o algo así), me interesa reflexionar sobre lo oportuno de referirse a "Invernalia" o "Poniente" en lugar de dejar los nombres en el original de George R.R. Martin y hablar de "Winterfell" y "Westeros".
Primero una consideración evidente: cuando los personajes hablan y escuchamos palabras en inglés debemos asumir -a través de convenciones y artificios novelísticos- que en realidad están hablando otro idioma. En el caso de El señor de los anillos, Tolkien se encarga, en un prólogo ficticio del libro (ficticio porque asume la realidad histórica de los personajes y acontecimientos), de explicarnos que la lengua original de la crónica en  que se basó o que reprodujo es el westron, o common tongue, hablada por todos los llamados "pueblos libres" del oeste de la Tierra Media a fines de la Tercera Edad a modo de koiné o lengua estandarizada para las relaciones entre pueblos y culturas. En Rohan, por ejemplo, hablan su propio idioma, pero emplean el westron ("oestron" en la traducción de Matilde Horne para Minotuaro) al referirse a un gondoriano o a un elfo de Rivendel. Aquí hay una decisión incluso política (en Mordor son malos y además no hablan la lengua que hablamos todos), explicitada hasta el punto que Tolkien ofrece en su prólogo el "original westron" de algunos nombres, y afirma que  él optó por traducirlos porque esos nombres tenían significado, y que quiso llevar al inglés el "efecto de lectura" generado por un nombre "con significado". Así, el nombre original de Sam significa "tonto" o "simple", por lo que su opción al traducirlo fue tomar la vieja palabra anglosajona wis (corto de entendimiento) y crear "Samwise", que, irónicamente, parece contener también "wise", o sea "sabio". Eso nos genera entonces una pregunta: al llevarlo al castellano, ¿es necesario también traducir, o debemos dejar el nombre inglés, como corresponde (para las modas y estándares de nuestro tiempo) hablar de "William" Shakespeare y no de "Guillermo" Shakespeare?
Hay algo que está claro: si no traducimos estamos optando por hacer lo contrario a lo que hizo Tolkien. El nombre original, además, no es Samwise, de modo que si quisieramos ser "fieles" al nombre del personaje deberíamos ir a su formulación en westron, de la que por supuesto no hay registros. O podemos generar algo que tenga un efecto similar al nombre aportado por Tolkien y probar con "Samsagaz", como hizo Matilde Horne; es cierto tambíen que aquí se abre la posibilidad de pensar que "samsagaz" carece del juego con un registro previo del lenguaje (el anglosajón) que vemos en el inglés "samwise", por lo que el logro de la traductora es, desde cierta perspectiva, menor al de Tolkien. Quizá habría una manera de mejorar esa traducción incorporando alguna palabra de la lengua romance hablada, digamos, en el siglo XIV: desde este tipo de razonamiento, es válido traducir los nombres pero no necesariamente la opción publicada es la mejor.
En el caso de la obra de George R.R. Martin, si bien el artificio narrativo nos lleva a aceptar que "en realidad" los personajes no hablan inglés, también está claro que, hasta donde sé, no hay desde el autor un énfasis en ello, ni un artificio análogo al de Tolkien a la hora de pensar que su obra es, de hecho, una traducción. Pero esto no importa; un traductor puede asumir que si el nombre "significa" algo para su lector en la lengua original, la traducción puede, a la hora de intentar recrear los efectos producidos por el texto, optar por un nombre español que también "signifique" algo; y como en el caso de "samsagaz/samwise" -aunque está claro que el trabajo de Matilde Horne es muy superior al de los traductores de Canción de hielo y fuego- proponer que la traducción de "Westeros" incluya el concepto de "oeste". Dicho esto, creo que la opción "Poniente" no es la mejor; primero, porque "poniente" es una palabra reconocible del español, mientras que "Westeros" no lo es del inglés, y en este contexto (narrativa de una realidad exótica) un ligero distanciamiento frente a las expectativas lingüísticas del lector aporta a la sensación de estar ante "otro" mundo; segundo, porque "poniente" implica privilegiar una connotación entre varias. Entonces, creo que es válido y deseable traducir los nombres -es decir proponer nombres "significativos" en español- pero no me parece que las elecciones de los traductores  de estos libros (decisiones repetidas en quien sea que escribió los subtítulos "oficiales" de HBO) sean satisfactorias, en lo más mínimo.
Otro ejemplo: "Winterfell" connota entre otras nociones "invierno", "caída" e incluso "maldad" y "algo que cayó"; "Invernalia", si bien respeta la inclusión de "invierno", se pierde gran parte del significado en cuanto a otras de las connotaciones más evidentes; de hecho, "invernalia" se lee más como nombre de lugar en un cuento de hadas infantil, me parece, que "Winterfell", y la estilización infantil o juvenil es algo que, deliberadamente, Martin elude, hasta el punto que uno de los grandes contrastes de su obra en relación a la de Tolkien (evidentemente el centro del canon de la fantasía) está, precisamente, en ese sesgo "deliberadamente adulto" de los acontecimientos y los personajes presentados.

18 comentarios:

  1. Tolkien basó toda su obra en una misma mitología, por lo que este tema linguístico es parte de su ficción. No corresponde hacer un paralelismo entre sus fuentes que son nórdicas y otras romances para traducir al español. Se debe respetar el sabor finés-anglo sajón de la obra al traducirla al español. No me gusta el "sagaz" como no me gusta el "Bolsón".
    En la obra de Martin se debería respetar la raíz anglo al traducir los nombres de los Stark o los Lannister, así como la raíz grecolatina en los Baratheon o esa mezcla de cretense y mongol que son los Targaryen. Y en esto no importa tanto el significado como el sonido. ¿Es necesario saber que la raíz "theon" significa dios para captar la grandeza de ese nombre?

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  2. fe de erratas, cuando dije mongol, me refería a los dothraki. Los Targaryen sí parecen cretenses.

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  3. de hecho no es cierto que tolkien tuviera una fuente única; al menos lingüísticamente se basó en el anglosajón o inglés antiguo y en el finés; más allá de eso, las razones por las que me parece que "respetar el sabor finés-anglo sajón de la obra" no es una normativa necesaria están en el artículo. El original ficcional de Tolkien no es nórdico, anglosajón, finés o lo que sea; si el traductor no "sigue ese juego" está acercándose a la obra de Tolkien desde un lugar ajeno.

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  4. La mitología de Tolikien es ficticia, pero su estética toma de todas esas fuentes. Nuestra percepción estética se basa en nuestro bagaje cultural. Aunque ninguno de nosotros sepa finés o galés, los nombres élficos de Tolkien nos suenan a algo distante, frío y exótico.
    No tendría sentido traducir un nombre con sonidos gaélicos a uno con sonidos andaluces, para que se conserve el sentido. La operación de Tolkien es estética y la traducción debe respetar eso.

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    1. no estoy de acuerdo; ante todo, porque cuando decís que la traducción a sonidos castellanos hace que se pierda el sentido en realidad lo que pasa es que vos ya hiciste una atribución determinada de sentido. Para vos el sentido es tal y cual, y entonces de tal y cual manera se conserva y de tal y cual se pierde. Pero en realidad la atribución de sentido que le hacés es una entre muchas, en tanto una posible. Para mí el sentido puede estar más vinculado al juego metalingüístico de que "meriadoc brandywine" es de por sí una traducción por más que suene a inglés antiguo, bajo alemán o lo que sea... Entonces, desde mi atribución de sentido, "Meriadoc Brandígamo" no necesariamente tergiversa el sentido, porque lo que para mi es "el sentido" no es la fonética anglo-germánica.

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  5. Theon no puede estar más lejos del significado de su nombre +++spoiler alert+++ jiji

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  6. >>Otro ejemplo: "Winterfell" connota entre otras nociones "invierno", "caída" e incluso "maldad" y "algo que cayó"; "Invernalia", si bien respeta la inclusión de "invierno", se pierde gran parte del significado en cuanto a otras de las connotaciones más evidentes;<<

    Creo que estamos más o menos de acuerdo en unos cuantos puntos. Por ejemplo, en el comentario que dejé en FB sobre el mapa de Europa, tenemos a Lisboa y Londres en español en tanto tenemos a Lisbon y London en inglés. Sin embargo, es una cuestión más de transliteración que de traducción. Es decir, se busca una palabra que se vocalice lo más cercanamente posible al lenguaje original, desde el punto de vista del oyente. Un ejemplo extremo es el transliterar al español el nombre de la ciudad Zeebrugge como "Brujas", que no tiene nada que ver pero suena parecido.

    Lo de Tolkien da para hablar. En mi opinión, el prólogo del Señor de los anillos es parte inseparable e indistinguible de la ficción que le sigue. Me parece que entender alguna parte del prólogo como una invitación a la traducción interpretativa a granel de los nombres que se encuentran en la obra un poco extremo. Por otro lado, cuando el autor apunta a un significado específico, como bien comentaste en el caso de Samwise, bienvenido sea. Pero es porque el autor lo está haciendo en primera instancia y es su prerrogativa.

    El caso de Winterfell y Westeros en la obra de RRMartin es interesante, más si entendemos de primera que a Martin no le importa para nada que significado puedan tener los nombres de sus lugares en otros idiomas. Westeros ni siquiera es una palabra compuesta "real" y parece más un juego de palabras de RRMartin para apuntar al oeste y al mitológico Eros. Winterfell es más interesante desde el punto de vista de sus posibles significados. Por ejemplo, soy de la opinión de que no tiene que ver con el verbo "to fall" sino con la palabra del nórdico antiguo, en uso todavía inclusive en el norte de Inglaterra y que significa "montaña o monte". Curiosamente, winterfell significa "abrigo de invierno" en alemán, lo que, metafóricamente, también le caería al pelo al lugar. Invernalia, que ni siquiera es una palabra en español y tan inventada como Westeros, es una palabra que denota "lugar invernal" pero no dice mucho del lugar, descriptivamente, como podría ser... Hmmm, interesantes las posibilidades y me hace acordar a la invención del nombre Montevideo.

    Un abrazo,

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    1. En cierto modo lo que sucede acá en cuanto a la traducción (me parece entender a título de consecuencias de lo que decís, Luis) es que Tolkien está más cerca (en términos de intencionalidad) de sus palabras y nombres que Martin. Mi discusión con Silvio en FB justamente se basa en algo parecido: Martin es ante todo un narrador; Tolkien hace algo más parecido a la poesía. No digo que uno sea a priori superior que el otro: sólo apunto a que buscan cosas diferentes. Interesante tu aporte sobre Winterfell en relación al nórdico antiguo; es otro universo de connotaciones que podemos asociar a la palabra. En todo caso, me remito a lo dicho anteriormente: quizá a Martin no le interesó seguir tan de cerca los giros de sentido y sonido. A Tolkien sí le interesó.

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    2. >>En cierto modo lo que sucede acá en cuanto a la traducción (me parece entender a título de consecuencias de lo que decís, Luis) es que Tolkien está más cerca (en términos de intencionalidad) de sus palabras y nombres que Martin.<<

      (confuso en más de un idioma --->> YO) No, lo que quise decir es que Tolkien se tomo el tiempo en apuntar y describir sus traducciones del westron y el common language, al inglés. Es más, lo hizo copiosamente. Quizá eso de la pauta a traductores para que se intente lo mismo a otros idiomas pero sería una traducción de tercera mano porque lo que se termina traduciendo es el inglés. Martin quizá es más explícito en sus nombres, quizá hasta más simplón, con la salvedad de casos como Winterfell y Westeros. Si mirás un mapa de Westeros vas a notar que la gran mayoría de los nombres son fáciles de traducir al español, si así se desea, y bastante explícitos en si. Te dejo un enlace al mapa:

      http://gameofthrones.net/images/Westeros_Maps/Map_Westeros_Political.gif

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    3. precisamente, porque en el proyecto de Tolkien estaba incluido ese juego sobre las palabras (filología, traducción, etc), mientras que en la obra de GRRM no...

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  7. Bien...muy buenos aportes en esta partícula, he de reconocer. No soy experto en la obra de Martin...es más, ni siquiera la conozco en su forma original, pero igualmente me llama la atención la serie de burradas de los traductores de HBO que en el episodio particular del bastard dedicado a Jon Snow saltan envenenadas a la vista... pero que también descollan en los finos niveles de ironía con los que se tratan algunos personajes (sobre todo aludiendo al incesto, a los equívocos del pasado, etc.), que salen estéticamente perjudicados, sobre todo porque a Martin, o a los guionistas, vaya uno a saber, le gusta zanjar los diálogos con el consabido recurso del comentario irónico al final (recuerdo cuando el jefe de jon snow le dijo que se había salvado por honor -temporada pasada- y después aclaró, nadie dijo que por el tuyo...o algo así).
    De tolkien tampoco soy experto ni mucho menos, pero estoy en mucha mejor posición para opinar y lo que me sale es decir que el efecto de una traducción opera sobre el general de la obra, no sobre lo particular, y más en traducciones interlingüísticas (uno de los tres tipos formulados por R. jakobson, ahora ya debería haber más), donde, a decir verdad, creo que lo que se haría necesario es un análisis estilístico de dos traducciones de Tolkien, una que haya traducido todo nombre incluyendo geográficos, y otra sin traducir nada, absolutamente nada. Y en esa evaluación intervendrá además otro factor: el grado de inglés que conozca el lector en castellano, porque ese sería el segundo nivel de traducción, al que Tolkien adhiere como lenguaje principal de su obra, más allá de los otros inventados a tales propósitos. En definitiva, me permito recordar que este es el gran problema de estas obras narrativas y que, como todo gran problema de la narrativa moderna en adelante, comenzó con el Quijote y aquel Cide Hamete Bennengeli y su traductor morisco, del que un ficcionalizado Cervantes encuentra los apuntes. Parece mentira, pero el caso es similar al proceso de JRRT.

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  8. Y agrego, para seguir hasta las últimas consecuencias mi razonamiento, o lo que podría desprenderse de él, que tampoco es tanto..., ¿cómo sería deseable, casi perfecto, leer una obra escrita en otro idioma? Suena un poco radical, pero lo mejor es primero apropiándose del sistema lingüístico que produjo esa obra. lo que nos deja muy a la descubierta a los que no sabemos japonés y nos gustan los autores japoneses, etc.
    Y eso es otro punto: cuando uno lee una traducción, lo que está leyendo de alguna manera es el intento de un sistema cultural de apropiarse de algo prohijado por otro sistema cultural, una especie de injerto que no siempre da frutos. Hay que ver, si no, unas traducciones realmente malas de algunas de las novelas Pulitzer a las que me estoy dedicando desde hace algunos meses.

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  9. pd: última participación: tengo en mi compu, en un respaldo anterior, todas las obras de Tolkien en inglés formato pdf. Si hay interesados, las busco y mando con tiempo.

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  10. es cierto, Pedro, lo que señalás sobre la totalidad de la obra; lo que me interesó acá es señalar como Tolkien propone un juego cervantino (Cervantes dice haber encontrado el relato completo de las aventuras de su personaje escrito en una lengua que no conoce y consigue un traductor para vertirla al español; Tolkien, por el contrario, pone en enigma la "fuente" y se coloca en el lugar del único traductor disponible) que puede ser continuado por el traductor. Si le seguimos el juego a JRRT, entonces, tenemos que traducir los nombres. Una traducción empática con ese juego conceptual me resulta más interesante que una que deje "The Shire" o "Frodo Baggins", pese a que no puedo evitar confesar que a mi oído suena mejor "Baggins" que "Bolsón" (y de hecho creo que "Baggins" suena más a un apellido plausible en inglés que lo que pueda sonar "Bolsón" como apellido plausible en español; otro detalle a mejorar). Lamentablemente no hay otra traducción publicada de El señor de los anillos. Quizá es tiempo de que alguna editorial arriesgue por ese lado, ¿no? Podemos armar un equipo de traductores, ponernos de acuerdo y...

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  11. "Aunque está claro que el trabajo de Matilde Horne es muy superior al de los traductores de Canción de hielo y fuego".

    Un acotamiento: Cristina Macía es la traductora oficial de George R. R. Martin al español.

    http://www.lavozdeasturias.es/culturas/fantasia-adulta_0_602339854.html

    Un cordial saludo.

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    1. gracias por el dato; yo me refería también a los traductores que se encargaron de los subtítulos que se vieron en la versión "latina" emitida por HBO (por eso emplee el plural). Un examen más serio de la traducción de Cristina Macía es para mí un asunto pendiente, ya que me limité a opciones como "Invernalia" y "Poniente". Saludos.

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  12. Sr. Ramiro Sánchiz: un amigo me refirió a su blog, a resultas de un texto que escribí sobre el tema de la traducción en Gadamer. Aquí envío la opinión sobre lo que leí suyo con respecto a los problemas de traducción de Tolkien, por si pudiera interesarle.

    Álvaro, gracias por el enlace al artículo sobre las traducciones de Tolkien. Su autor da vueltas y vueltas sobre el problema, con evidente seriedad y deseoso de resolver un problema que se ve aparentemente sin salida.

    Yo pienso algo (que por cierto, no lo dije en ese artículo que te mandé) y es esto: hay como una solución 'gordiana' al asunto, y me recuerda a lo que dice Kant sobre el giro copernicano. Copérnico, viendo que, si pensaba en los cielos moviéndose sobre él estando inmóvil, no resolvía nada con eso, imaginó como sería si en realidad los cielos permanecieran estables y él fuera el que se moviera. Y así resolvió el asunto.

    En el caso de la traducción, imaginamos como sería cambiar tal palabra para adaptarla al castellano, hacer un invento de tal otra palabra, para que tenga sentido en castellano, mezclar otra palabra para que tenga un significado en castellano parecido a la palabra de la otra lengua que se quiere traducir, etc. etc. etc. Y digo yo: ¿Y por qué en vez de cambiar lo que viene de otro idioma, no cambiamos el modo de ser del lector? ¿Por qué no promover que la persona que lee algo que viene de otra lengua entienda parte de eso que lee para que no haya que necesariamente traducir todo, sino que pueda comprender él, como persona, esas cosas como "Winterfell" o "Samwise" o "Baggins" sin ir a traducciones?

    Se que es una decisión "cara": estoy pidiendo nada más y nada menos que la persona se culturice bastante como para comprender ciertos término "técnicos" de otra lengua. Pero, aún si fuera esa onerosa opción, de ninguna manera me parece descabellada. De hecho: la hacen hoy en docenas de profesiones: médicos, ingenieros, y otras personas, que no "traducen" términos, sino que aprenden que quieren decir en su idioma, AUNQUE NO HABLEN EL IDIOMA.

    Pues no estoy diciendo en mi sugerencia que esas personas aprendan otro idioma (aunque mal no les haría) sino que aprendan términos técnicos o literarios de otro idioma para no tener que traducirlos. Y es algo que cualquier persona culta puede hacer. Lo hacemos en filosofía: Yo no sé ni latín, ni griego ni alemán, pero sé lo que es "essentia" o "logos" o "Dasein", y prefiero mucho más entenderlos y referirlos en su idioma que como "esencia" o "cuenta-razón" (como infelizmente traduce 'logos' el García-Bacca) o "Ser ahí" (como traduce 'Dasein' el José Gaos).

    En fin, en esto hay variedad. Pero, entre confusión y confusión, entre cacofonía y mal gusto y lo que parecería pedantería y extranjerismo, prefiero parecer adepto a esto último que ser un purista que habla de "Guillermo" Shakespeare o "Miguel" Jackson.

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    1. Estimado Luis; leí con atención su reflexión y comparto hasta cierto punto que, por ejemplo, a la hora de leer el "Ulysses" lo mejor sería aprender inglés. Yo siempre he admirado mucho a Proust, pero apenas he recorrido su gran obra en francés, por lo que, en ese sentido, lo considero una asignatura pendiente (y aquí juega, me parece, el tema de qué tan "adentro" de un texto quiere llegar un lector determinado). Más allá de esto, no era mi intención en este post abordar la cuestión de la traducción en la literatura, que es vastísima y tiene, sí, algo de nudo gordiano. Me limité a señalar algunas alternativas que surgen de la traducción de un texto tan especial como "El señor de los anillos" (y especial, ante todo, porque en su universo ficcional está planteado como una traducción de un texto anterior en un idioma ficticio -y ya es complicado enunciar esta situación!); por supuesto que no intenté "resolver" nada. El problema de la traducción se resuelve traduciendo (como aquello de "la prueba de la existencia del pastel la tengo en el estómago")... o no traduciendo y yendo al original. Cada uno seguirá sus opciones. Como escritor, la traducción me parece un concepto interesante y fértil. Por eso me interesa volver eventualmente a él. Gracias por pasar por mi blog y saludos.

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