martes, 24 de junio de 2014

Respuesta a Garo Arakelian

Voy a empezar con lo dicho por Arakelian. Estas palabras están en su muro de Facebook; yo no soy su amigo, pero tenemos amigos en común, y por ahí viene la razón por la que pude hacerme con esto que cito acá:

Acá encontré un buen ejemplo de lo que pasa cuando los intelectuales y los académicos dan su visión sobre la cultura popular que detestan: 
"...los de los músicos que pactaron más fácilmente con la construcción “oficial” de la identidad uruguaya, como La Vela Puerca o los más hardrockeros La Trampa...".
Es una pena que para escribir sobre un artista como LHM sea necesario quedar como un imbécil mintiendo al describir un contexto. Porque no es un error, es una mentira. Y ojalá vuelvan a abrir Juntacadáveres así todos los adoradores de este supuesto que no conocieron puedan reunirse para mamársela mutuamente. Yo no voy porque generalmente terminaba a las trompadas, porque no tengo buenos recuerdos y porque todavía hay muchos que me la tienen jurada de cuando les birlé la novia.

El entrecomillado de la cita anterior me pertence; Arakelian reproduce unas líneas de mi artículo publicado en Traviesa sobre la banda La Hermana Menor. En el artículo digo eso que está citado y que hace enojar a Arakelian, quien luego dice que yo "miento". Y eso es lo que me resulta extraño.
 
Pero antes de razonar por qué le voy a contar un par de cosas a Garo Arakelian, a quien no conozco en persona. Primero: es cierto algo que él dice: yo nunca fui a Juntacadáveres. Mi conocimiento del lugar tiene que ver más con su "leyenda" que con su (supongo que aburrida, como pasa siempre) realidad. Esa leyenda que él también hace suya al contarnos que allí robó novias y se agarró a las trompadas (es decir que nos cuenta que en Juntacádaveres había peleas y robo de novias, lo cual evidentemente alimenta la leyenda). Así como no fui, tampoco lo adoro, ni mucho menos. La verdad, salvo si nombrarlo se me impone (como creo que es el caso al hablar de la escena musical de los 90s), ni siquiera lo recuerdo.

Lo que sí digo es lo siguiente. Cito de mi propio artículo:

Es el caso de propuestas tan diferentes como Buenos Muchachos, The Supersónicos y La Hermana Menor, que se nutrían del sonido “alternativo” de bandas estadounidenses formadas a partir de la mitad de la década anterior, en particular Jane’s Addiction, Sonic Youth y Dinosaur Jr. Con el pub Juntacadáveres (y es curioso que el centro de la escena alternativa montevideana homenajeé a una novela que está en el centro del canon oficial de la narrativa uruguaya) como plataforma decisiva.

Quizá me equivoque, entonces, al decir que Juntacadáveres fue una "plataforma decisiva", pero, le cuento a Arakelian y a cualquiera que pueda dudar al respecto, "decisiva" no quiere decir "única". Probablemente hubo muchos lugares que desconozco y fueron importantísimos en la movida de los años 90. Bien. Si yo hubiese dicho "único" o "irremplazable" (que es más fuerte que "decisiva"), ahí podría venir Arakelian o cualquier veterano de esa época a decirme que me equivoco. A señalarme el error. Y yo lo aceptaría, por supuesto. Pero ya volveremos a esto.

También señala Arakelian que soy un intelectual (es decir, toma mi artículo o mis juicios como ejemplo de cosas que hacen/dicen los intelectuales) y un "académico". Sobre lo último, le recuerdo al señor Arakelian que no sólo carezco de títulos universitarios sino que, además, apenas publiqué 2 textos que más o menos pueden leerse en o pensarse como parte de un contexto académico, y los dos tuvieron que ver con congresos a los que se me invitó como periodista o crítico, fuera de cualquier pertenencia a cualquier universidad. No le voy a pedir a Arakelian que me lea, pero si él hiciera tal cosa con detenimiento vería qué pienso en general de la escritura académica o la crítica académica. (acá y acá puede leerse algo al respecto)

En cuanto a lo de "intelectual", supongo que cualquiera que escribe sobre libros -y/o que escribe libros- termina metido en esa categoría, y no me voy a quejar de eso.
 
Más bien lo acepto gustosamente.

Lo que sí no entiendo -o me parece una tontería- es que se pase tan fácil del "intelectual" a lo de "detestar la cultura popular".
 
¿No parece un tema de otras épocas? En su especificidad cero (yo mismo me he quejado de cómo ciertos críticos académicos o incluso periodísticos no manejan del todo satisfactoriamente un género como la ciencia ficción; se trata de una "queja" específica, de todas formas), ya que habla de "Los Académicos" como un conjunto homogéneo, es ante todo un cliché de épocas en las que se peleaba esa presunta guerra entre "alta" y "baja" cultura.

Ahora bien, quizá Arakelian y yo diferimos sobre qué es la cultura popular, no sé. Pero, una vez más, si Arakelian me leyera (o si me tuviera de amigo en Facebook o me siguiera en Tweeter) vería que dificilmente se puede decir que yo detesto la cultura popular.
 
Más bien por el contrario, no sólo lo que escribo está lleno de referencias al rock (quizá no sea el rock que escucha Arakelian; a mí me gustan los Beatles, los Stones, Led Zeppelin, Deep Purple, Nirvana, Pearl Jam, Yes, Emerson, Lake & Palmer, Ramones, King Crimson, David Bowie, Smashing Pumpkins, ACDC, Metallica, Alice in Chains, The White Stripes, Pantera, Sex Pistols, Pink Floyd, Mogwai, Sigur Rós, Bob Dylan, Muse, The Doors y Tortoise, por mencionar sólo algunos), a los comics, al cine de ciencia ficción, de fantasía, de acción y de superhéroes y a muchas series de TV, sino que, de hecho, suelo escribir en los mismos términos o con el mismo lenguaje sobre Bach, por poner un ejemplo, que sobre Bowie.
 
 Acá, claramente, Arakelian opina sin saber o, mejor dicho, cree que puede ponerme en la misma bolsa en la que pone a todos los que el llama "intelectuales". Es decir: Arakelian tiene un claro concepto prejuicioso, cliché y caricaturizado del intelectual como tipo que toma cognac en un sofá, con un monóculo en el ojo derecho y con un grueso volumen de filología griega sobre un atril mientras suena una sonata para viola de gamba de Bach en su equipo de audio; un tipo que, claramente, no sabe cómo suena una guitarra eléctrica o que no pasa jamás por un tablado. Ah, bueno, yo detesto la murga y he hablado de eso, es verdad. A lo mejor la cosa viene por ahí.

Y luego está el tema del "error". Yo acepto gustosamente la posibilidad de estar equivocado. De eso se trata: no de pretender que se sabe todo sino de que hay mucho más para investigar y aprender. No tener miedo, en última instancia, a equivocarse. Decir cosas, jugarse, y luego aceptar los errores si los hubo. Bien. Obviamente cuando afirmo algo en un artículo o un ensayo uso un tono asertivo, incluso, si se quiere, "violento" o "tajante": es parte de lo que me gustaría llamar mi "estilo", incluso mi "personaje"; pero, claro, si se razona conmigo, si se me señala el error, lo acepto. Por eso me parecería genial que Garo Arakelian me señalara el error en la afirmación de que su banda pactó con la cultura oficial. Digamos que es un error, a modo de hipótesis: lo que no puedo entender es por qué piensa que se trata de una "mentira".
 
Es decir: él piensa (sin conocerme, sin leerme) que yo creo tal y cual cosa sobre la historia de la música popular uruguaya y que, sin embargo, en mi artículo sobre La Hermana Menor, digo otra. Y que hay una intención en esa mentira. Y que esa intención sirve a algún propósito que no queda claro pero que se planta desde el lugar de lo que él percibe como el énemigo, sean los intelectuales o sean ciertos intelectuales. ¿Por qué cree eso Arakelian, si no me conoce? ¿Lo deduce de mis palabras? ¿Está claro en lo que escribí que estoy diciendo lo contrario a lo que doy por cierto? ¿Cómo es eso?

Realmente me deja un poco perplejo; es una pena que Arakelian no se explique más y mejor.

Yo, de todas formas, y ante la certeza de que el artículo es breve e insuficiente (límites de espacio, lamentablemente), voy a decirle a Garo Arakelian que, equivocado como puedo estar, su banda, a mis oidos, por su incorporación de elementos que suenan a folklore y que beben del imaginario del folklore y que se construyen con el tono lírico de versos asociados al folklore, siempre me pareció más cercana a una posible identidad de "lo uruguayo" que una banda que cante en inglés y que le copie el look a los Who. Tan simple como eso. Si hay un error en lo dicho, que se me lo señale, y vemos si se puede discutir o si, sencillamente, digo "me equivoqué, disculpen".

Y aclaro, por las dudas, y dándole un poco de información sobre mi persona al señor Garo Arakelian, que su banda jamás me interesó y no me interesa en este momento. Como tampoco me interesan otras bandas que menciono el artículo: el Cuarteto de Nos, La Vela Puerca, No Te Va Gustar, etc. Y puedo seguir con la lista, pero no viene al caso, me parece.

En todo caso, lo de Arakelian fue apresurado y prejuicioso. Una disculpa no estaría nada mal. Yo estoy dispuesto a ofrecerla si hay un error real en mis palabras (un error evidente; no algo argumentable, objetable o relativo a una opinión).
 
Ah, y Arakelian, de paso, mete el término "imbécil" por ahí, que suena un poco a ataque personal. En esa, ahora, no me meto, porque de hacerlo estaría jugando el mismo juego y, como no lo conozco personalmente a Garo Arakelian ni sé nada sobre su persona, no tengo con qué opinar. Él no hace eso, claramente, pero no importa. Sería tonto quejarme, en última instancia, de que algunas personas se enojan con lo que digo, ¿no es cierto?