"Kveldssanger", Ulver, 1996, Head not found
¿Se puede tocar metal sin batería, bajo y guitarras eléctricas cargadas de overdrive? La respuesta es un rotundo "sí" desde el segundo disco de Ulver, cuyo título traducido al castellano queda algo así como "Canciones del crepúsculo" y cuya música ofrece en líneas generales una única textura a lo largo de sus 35 minutos: aquella tramada por las guitarra s acústicas y clásicas (grabadas unas sobre otras para generar la polifonía, ya que el guitarrista, Håvard Jørgensen, entonces no poseía la técnica necesaria para tocarlo de la manera más digamos "natural" para un intérprete clásico del instrumento), cellos y flautas, además de -y de manera especialmente característica o distintiva- la voz de Kristoffer "Garm" Rygg grabada y regrabada una y otra vez, en capas y armonía, para armar lo que aquí y allá suena como un coro. Es decir: la tensión, la precisión, la oscuridad, el drama y la épica del black metal están allí, por más que la...