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"Kveldssanger", Ulver, 1996, Head not found

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¿Se puede tocar metal sin batería, bajo y guitarras eléctricas cargadas de overdrive? La respuesta es un rotundo "sí" desde el segundo disco de Ulver, cuyo título traducido al castellano queda algo así como "Canciones del crepúsculo" y cuya música ofrece en líneas generales una única textura a lo largo de sus 35 minutos: aquella tramada por las guitarra s acústicas y clásicas (grabadas unas sobre otras para generar la polifonía, ya que el guitarrista, Håvard Jørgensen, entonces no poseía la técnica necesaria para tocarlo de la manera más digamos "natural" para un intérprete clásico del instrumento), cellos y flautas, además de -y de manera especialmente característica o distintiva- la voz de Kristoffer "Garm" Rygg grabada y regrabada una y otra vez, en capas y armonía, para armar lo que aquí y allá suena como un coro. Es decir: la tensión, la precisión, la oscuridad, el drama y la épica del black metal están allí, por más que la...

"Dirt", Alice in chains, 1992, Columbia

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Después de que Guns'n'roses señalara la marca más alta para el hard rock/glam metal ochentoso -y lo condenara a muerte- con "Appetite for destruction" (1987) el metal se asentó en la diversidad de géneros que dura hasta el día de hoy mientras la corriente principal del rock (y algo así como su estética dominante) encontraba en un conjunto de bandas emergent es de Seattle -Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, Alice in chains- un corazón para la sensibilidad musical de la primera mitad de la década de 1990. Algunas de estas bandas exhibían una marcada filiación punk y hardcore (Nirvana), otras incorporaban elementos de rock clásico setentero (Pearl Jam) y quedaba cierto lugar para reciclar lo que no muchos años atrás hubiese sido la base de una banda metalera y, camisas de tartán mediante, ofrecerlo como "música alternativa" o como "grunge". Así, Soundgarden se acercaba al doom metal de raíz sabbathiana y Alice in chains ofrecía una mezc...

"Against the day", Land of Kush, 2009, Constellation

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El segundo álbum de Land of Kush (el colectivo formado por Sam Shalabi, de Shalabi Effect y otros proyectos musicales) vuelve a llevarnos a ese lugar donde cabe que nos preguntamos por las relaciones posibles entre una obra literaria y una musical o, mejor, por el modo de ser de un disco que remite directa y explícitamente a una creación literaria. Así, a la hora de pensar el disco en cuestión la comparación con -o la lectura desde- la novela homónima de Thomas Pynchon parece más necesaria incluso que en los casos de "Leviathan", de Mastodon, y "The call of the wretched sea", de Ahab, ambas "inspiradas" en Moby-Dick, o en el de "Finnegans wake" ,de Tangerine Dream. ¿Por qué? Bueno, para empezar, porque los discos de Mastodon, Ahab y Tangerine Dream no ofrecen una división que remede exactamente la episódica del libro, mientras que "Against the day", el disco de Land of Kush, y "Against the day", la novela de Pynchon, constan...

"Paranoid", Black Sabbath, 1970, Vertigo, Warner Bros

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Si bien la etiqueta de exploradores del blues profundo parece adecuarse más a Led Zeppelin que a las otras dos bandas de la santísima trinidad del hard rock setentero, hay algo en el uso de ese género en la música de Black Sabbath que parece ofrecer resultados más interesantes que los vinculables a la mera curiosidad filológica o a la prueba de fidelidad a las raíces. Es decir: los riffs lentos y mastodónticos q ue prefiguran el doom metal están ahí, pero Iommi suele aquí y alla redondearlos con un pequeño comentario casi siempre pentatónico o abiertamente bluesero, y los momentos oscuros que funcionan en plan "lamentos" desde el trabajo vocal de Osbourne aportan a una suerte de rescate de lo siniestro en el blues: un blues oscuro, recontextualizado hacia un vudú de película de terror o a los paisajes africanos a la "Exorcist II: the heretic" (1977). De hecho, ese recurso parece funcionar, a lo largo del disco, tan bien como la construcción de pie...

"Monster", R.E.M., 1994, Warner Bros

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Algo así como el disco más cercano al "rock" -las comillas las ponía Peter Buck en algunas declaraciones- grabado por R.E.M., el noveno álbum de la banda es singular especialmente en sus texturas. Está, ante todo, la guitarra cargada de distorsión, y una digamos "particular", difusa, borrosa, opaca, pantanosa si se permite el término. Sumado al uso del efecto de tremolo, el sonido es distintivo y está presente, más o menos protagónicamente, en todas y cada una de las canciones (con una única excepción). Del mismo modo la voz aparece mezclada como un instrumento más y no con la preponderancia estándar en el pop; las baterías son más angulares e intensas y el bajo también recibe tratamientos de efectos que colaboran a fundir su sonido en una suerte de masa amorfa de distorsión, que se abre camino hacia las voces como una suerte de inundación implacable. El resultado, en líneas generales, es notoriamente diferente a los discos más pulidos y acústicos que la banda hab...

"Raising sand", Alison Kraus & Robert Plant, 2007, Rounder/Universal/Decca

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Robert Plant se las ha arreglado para mantener una carrera solista interesante, y su dúo con la violinista y cantante de country y bluegrass Alison Krauss fue una de las mayores y mejores sorpresas ofrecidas en su momento. Desde la discografía de Plant cabe pensarlo como un disco de covers -no hay composiciones suyas salvo "Please read the letter", uno de los mejores momentos del álbum y compuesta junto a Jimmy Page y los miembros de la banda reunida para los proyectos del par Page/Plant en sus encarnaciones noventeras-, o acaso, mejor, como un disco de Alison Krauss para el que fueron elegidas las canciones atendiendo a los gustos musicales de su vocalista invitado. No hay mucho violín, sin embargo -y Krauss es una virtuosa del instrumento-, pero cuando aparece (en tres canciones, de hecho) se lo disfruta especialmente. Una de las mejores versiones incluidas es la de "Trampled rose", compuesta originalmente por Tom Waits y Kathleen Brenan. La canción se apoya en ...

"Discipline", King Crimson, 1981, E.G./Warner Bros

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Hasta la década de 1990 (cuando la cosa se complica un poco más) hay, a grandes rasgos, tres modulaciones sobre la idea de "rock progresivo" exploradas por King Crimson. La primera es la digamos fundacional, cuyas líneas básicas (y para muchos su mejor ejemplo) quedaron propuestas por el primer álbum de estudio de la banda, "In the court of the Crimson King" (1969) y exploradas por los tres que siguieron, cambiando de paso la integración de la banda unas cuantas veces. El sonido de esta etapa -o zona- de la discografía remite, cabría pensar, a la incorporación de procedimientos y recursos de la música llamada "clásica" a una base de rock -no necesariamente la "base del rock" en el sentido filológico de aquellas bandas que pretendían "volver a las raíces" blueseras del género sino, por el contrario, tomando el rock donde lo habían dejado The Beatles y Bob Dylan entre 1966 y 1967-, y el resultado es una música voluptuosa, compleja, evid...