miércoles, 22 de noviembre de 2017

"The serious moonlight rehearsals", David Bowie, 1990, Gotham records


Parece dificil imaginar que Stevie Ray Vaughn pudiera haber tocado realmente a gusto en la gira Serious Moonlight Tour, de David Bowie. Se puede pensar, por ejemplo, que sus sensibilidades diferían considerablemente y que, entre todas las oportunidades en que SRV y Bowie pudieron producir música juntos, esta era la menos adecuada. ¿O no? Al final SRV abandonó la gira por problemas inducidos por su manager (las biografías insisten en la tristísima imagen de Stevie abatido sentado en la carretera rodeado por sus valijas mientras los músicos ensayan en el fondo), quien exigió más dinero e instaló un conjunto de intrigas infundadas, pero también es cierto que SRV estaba incómodo con el vestuario fantasioso y las coreografías. Eso, qué duda cabe, no tenía nada que ver con su blues pensado desde la honestidad y las raíces; pero también es cierto que la cosa retro/americana del álbum de Bowie de 1983 no era tan divergente con respecto a las opciones estéticas del guitarrista virtuoso. Queda, en última instancia, el examen de los bootlegs de ensayos, que apuntan tímidamente -Bowie notoriamente no se esfuerza gran cosa por cantar a la altura de su estandar interpretativo e histriónico: es, después de todo, uno de tantos ensayos- a lo que podría haber sido. Mi hipótesis: nada drásticamente mejor. El tour de Serious Moonlight fue una entretenida oferta de hits de Bowie (más hits que canciones tomadas de "Let's dance", por cierto) y algunos clásicos un poco oscuros y por ello sorprendentes en el contexto pop, pero no estuvo a la altura de la gira del Duque Blanco, de la recogida en "Stage" o de las futuras y más experimentales de "1.Outside", por no mencionar ese otro enorme paquete de entretenimiento e historia Bowie que fue la gira de "Reality"; SRV, por lo que se escucha en los ensayos de Dallas, aportó una personalidad algo diferente a ciertas canciones, pero poco más. Después vendría Earl Slick a tomar su lugar, y sin duda se nota una diferencia -no porque Slick no esté a la altura como intérprete del otro, o más o menos, sino porque su estilo es notoriamente distinto-, pero es indudable que algunas canciones no parecían funcionar tan bien con SRV, "Stay" acaso la más notoria. Por supuesto, la gira era de Bowie, y las canciones no estaban pensadas para que se luciera SRV en la guitarra, pero aquí y allá, cabía esperar, iba a encontrar sus momentos. Es curioso como los ensayos en Dallas fallan en ofrecer esa visibilidad: en "White light-White heat" hay pirotecnia solista, pero suena a que podría haberlo tocado más o menos cualquiera; en "Space oddity" el solo está cargado de elementos estilísticos de SRV, pero dificilmente podría pensarse que le hacen bien a la canción, igual que pasa en "Life on Mars?" y, especialmente, en una pésima ejecución de "Heroes", donde SRV intenta blusear una canción que tiene poco que ver con el blues. "Jean Genie", como cabía esperar, sí ofrece lo que se esperaría de SRV, del mismo modo que -acaso más extrañamente, dada su sensibilidad más bien europea y fría, intocada incluso por la parafernalia de la era de "Let's dance", al menos en este ensayo- "What in the world" sorprende por el buenísimo trabajo en la guitarra solista. El disco vale la pena, en cualquier caso, y no sólo porque SRV toca como se espera en digamos 1 de cada 3 canciones ni porque la banda en general suena más que bien pese al escaso compromiso vocal de Bowie (hay de todas formas una versión muy atendible de "Cracked actor", por ejemplo) sino porque incluye una versión de "I can't explain", canción que no integraría los registros oficiales de la gira, así como, del mismo modo, por la buenísima versión de "Red sails" (en la que además Bowie parece encontrar algo de entusiasmo y, sí, siempre vale la pena escuchar una canción pop cuyo estribillo dice "The hinterland/the hinterland/we're gonna sail to the hinterland").

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