sábado, 22 de julio de 2017

"Cluster & Eno", Cluster y Brian Eno, 1977, Sky


Los momentos claves en la carrera setentera de Cluster están claros. Primero la partida de Conrad Schnitzler, cuando el nombre del grupo cambia de Kluster a Cluster y Moebius y Roedelius empiezan a aleajarse de las texturas industriales precursoras del dark ambient; después la interacción con Michael Rother en el proyecto paralelo Harmonia, que permite la luminosidad más ligera y estremecedora de los álbumes "Zuckerzeit" y "Sowiesoso"; y , finalmente, la colaboración con Eno los lleva a retornar a ciertas atmósferas oscuras y a lo que podría ser descrito como un incremento radical en la definición sonora -a nivel de detalles, de cualidades más finas de la textura- de sus composiciones, como queda claro en el excelente "Grosses wasser". En ese sentido, son los dos discos con Eno -y en particular el primero, el más Cluster del par- los documentos del cambio (no digo salto porque, en cierto modo, todo estaba guardado en forma potencial en "Cluster I" y "Cluster II"); así, "Cluster & Eno", sin abandonar el toque extrañamente pop (o de pop extrañado) de los discos de Harmonia -lo cual se nota ante todo en las piezas más rítmicas: la bellísima y suave "Ho renomo", cuyo ritmo lo pautan un loop en el bajo y la cualidad percusiva de las notas en el piano; "Selange", también con un piano rítmico y un loop de percusión; y las más ligeras "Mit Simaen" y Die Bunge"- ofrece piezas oscuras y estremecedoras, que de alguna manera exploran y desarrollan lo que prometían algunos momentos de "In Ewikqeit" y "Dem Wanderer" (de "Sowiesoso"). Acaso las más logradas de estas composiciones (que, por el lado de Eno, tienen un equivalente más tenue en las composiciones un poco más ambient de "Apollo atmospheres and soundtracks" y "Music for films") sean la densamente emotiva "Steinsame" -también de las más melódicas del álbum (consiste ante todo en una línea tocada en una eléctrica con distorsión dispuesta sobre capas de sintetizador), que aquí y allá parece citar la melodía de "Fortune plango vulnera", del "Carmina Burana" de Orff- " y el magistral cierre de álbum -si escuchamos la versión en CD de 1996; en el LP original está al final del lado A- que aporta "Wehrmut". En una zona intermedia de gran belleza quedan One" -con sus referencias a drones de la India, tambouras y sitars sintetizados incluidos-, "Für Luise", la pieza más atmosférica del disco, y la más inquietante "Schöne Hände", con su marcadísimo tratamiento de delay.

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