lunes, 3 de abril de 2017

"Autobahn", Kraftwerk, 1974, Philips/Vertigo

Si una imagen valiera más que mil palabras entonces la música del cuarto álbum de Kraftwerk valdría más que un continuo de imágenes: trivialamente, las que veríamos desde un automóvil que viajara por la Bundesautobahn 555 entre Köln y Bonn. En cualquier caso, el poder evocativo y hasta mimético de la música (que salvo por el sonido del motor arrancando y la bocina al comienzo prescinde de una imitación directa o "literal") es asombroso.
Sin duda Kraftwerk perfeccionaría y estilizaría muchísimo su propuesta en los albumes que siguieron a "Autobahn" a lo largo de la década de 1970, tanto que el sonido del disco de 1974 casi podría pertenecer a una banda diferente a la que grabó "The man-machine" (1978), pero hay elementos fácilmente ordenables en un sentido evolutivo; por ejemplo, en la pieza principal, que ocupa la totalidad del lado A y da su nombre al álbum, aparecen todavía instrumentos acústicos: piano, guitarra, flauta y violín conviven con una instrumentación propia de la era heroica de la música electrónica, a saber un bajo moog cargado de eco y delay (que toca un riff persistente a lo largo de la composición), un sintetizador ARP Odyssey y un EMS Synthi AKS, además de un vocoder y una serie de instrumentos creados por la banda, entre ellos su célebre set de percusión electrónica. La sensación de movimiento y el impulso digamos cinemático, además de por las cualidades        estrictamente musicales (el salto de octava en el bajo, replicado por los ecos, sin duda es fundamental en lo que a esto respecta), queda construida también por las texturas aportadas por el uso de reverb y faseo, que dan a la pieza un sonido característico y luminoso.
De hecho, la composición podría dividirse en tres zonas (algo así como "movimientos" en una pieza sinfónica); el segundo y central (que comienza hacia 8:30 o, quizá, con las voces vocoder que repiten el título "autobahn" en 8:45) notoriamente más oscuro y siniestro, con su construcción, a través del faseo, la reverberación y un eco más intenso, del pasaje por un tunel.
La primera sección y la última (ésta entre 13:17) son similares (en cualquier caso cabría decir que la primera se basa en un riff y una serie de frases repetidas dos veces, intercalando el verso "fahren, fahren, fahren auf der autobahn", "manejar, manejar, manejar por la autopista", y que la segunda toma esa base como fondo a un panorama mucho más vasto de variaciones), pero lo que pasaría por el tercer movimiento en esta pieza incluye más voces (también cargadas de efectos) y bellísimos arpegios de piano, además de una sección vocal armonizada sobre acordes "colchón" de sintetizador (16:00-16:57) a la que sigue el momento más ágil de la canción, con un ritmo motorik bajo un repertorio de arreglos (casi todos secuenciados) en el que acaso cabría leer el ingreso a la ciudad destino y su obvia multiplicidad visual.
El lado B incluye cuatro composiciones instrumentales, más cercanas a los álbumes anteriores de la banda o, en cualquier caso, más libres del esquema rítmico propuesto por buena parte de "Autobahn" y que después sería desarrollado a partir de "The man-machine"; la primera, "Kometenmelodie 1" es sugerente y solemne, e incluye -hacia 4:14- un pasaje de piano que está entre lo mejor del disco completo. Su segunda parte, que suena a continuación, es más dinámica y luminosa, cosa que contrasta marcadamente con la pieza ambient que sigue, "Mitternacht" ("medianoche"), más replegada sobre sí misma y profundamente sugerente, al estilo de buena parte de "Music for films" (1978), de Brian Eno. Cierra el disco "Morgenspaziergang" ("caminata matutina"), otro ejercicio ambient, cuyas flautas y pequeños arpegios de piano parecen evocar de una manera más similar a la de la pieza principal del álbum una serie de imágenes.

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