miércoles, 12 de abril de 2017

"Emperor of sand", Mastodon, 2017, Reprise


Es cierto que el séptimo -y hasta la fecha el último- álbum de Mastodon ofrece un sonido más pulido y suntuoso que trabajos ya clásicos de la banda -como "Leviathan" (2004) o "Blood mountain" (2006)-, pero si algo parece haberse desplazado hacia una posible noción de masividad (hacia un metal más mainstream o menos agresivo, por decirlo de alguna manera) el sonido de la banda, a la vez, ganó en riqueza de texturas y timbres y, por tanto, en complejidad. Además los riffs intrincados de guitarra y las baterías explosivas siguen allí, acaso suavizadas en su sonido, pero no por ello menos intensas.
Se trata además de un nuevo disco conceptual -algo que venía siendo la marca de Mastodon hasta los álbumes "The hunter" (2011) y "One more round the sun" (2014)-, atravesado por esa suerte de excentricidad narrativa que hacía a las letras de "Blood mountain" y "Crack the skye" (viajes astrales hasta agujeros de gusano con la subsiguiente posesión del cuerpo de Rasputin y la batalla de esta entidad con el Diablo incluidos) y que pasa por otra marca específica de la banda, ahora reinstalada con este relato de un hombre que es condenado a muerte por un sultan y vaga por un desierto tóxico en el intento de convocar a las almas de pueblos remotos en el tiempo y en el espacio para pedirles que hagan llover sobre su camino.
Las composiciones van desde un hard rock con un groove apreciable ("Show yourself") hasta un sludge apenas atemperado ("Scorpion breath", "Andromeda"), pasando por variantes de un metal progresivo. Esto último se nota especialmente en las mejores composiciones del disco, en particular "Clandestiny", que hacia su mitad ingresa a una zona más atmosférica y lenta, poblada por fascinantes sonidos de sintetizador, y el cierre "Jaguar god", la composición más larga entre las ofrecidas, con su intro acústica y su comienzo vocal melódico y la sección más inquietante a cargo de la acústica, el bajo, la batería y los sintetizadores, entre 2:00 y 2:14, para estallar pasada la mitad en pasajes de notoria agresividad y desembocar, a través de cambios de tono y tempo, en el mejor solo de guitarra del disco, hacia 6:26.
Otros momentos interesantes son las voces guturales en "Roots remain" (hacia 4:33) y el final polirrítmico y caótico de "Word to the wise".
Quizá "Emperor of sand" no sea el mejor disco de Mastodon hasta la fecha, pero probablemente sí sea el más rico en sonidos, texturas y atmósferas, lo cual, acaso, señale o confirme una nueva dirección para la banda, que dosifica las voces más extremas y un sonido más crudo en favor de una instalación más clara en los territorios del metal progresivo.

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