martes, 12 de septiembre de 2017

"David Bowie", David Bowie, 1969, Philips/Mercury


Quizá los discos que van entre "The man who sold the world" y "Scary monsters" sean realmente irreprochables; tengo para mí que "Station to station" y "Low" son los puntos más altos, pero es evidente que hay una meseta que sirve de base y que las mejores canciones de cualquiera de ellos son también las mejores canciones de David Bowie. En cierto modo, ninguno de los discos que van entre "Let's dance" y "Reality" están a la altura de lo ofrecido en los setentas, y en la misma línea deberíamos pensar a los dos primeros álbumes de Bowie, los dos titulados "David Bowie"; ambos parecen el esfuerzo de un músico que todavía no sabe qué camino tomar, pero lo que en el primero de los álbumes se vuelve uno de sus encantos, no queda del todo claro cómo funciona en el segundo, que además de acusar la fuertísima diferencia de sonido entre "Space Oddity" -el primer hit de Bowie- y el resto de las canciones, no termina de convencer como una propuesta definida y enfocada en las ganas de crear. No parece un álbum vivo, digamos, sino más bien un rejunte hecho porque sí.
Eso no quiere decir que no tenga grandes momentos (una vez más, aparte de "Space Oddity"): están por ejemplo "Memory of a free festival", que da un final de primer orden al álbum y que sería vuelta a grabar poco después, en una versión todavía mejor. También se destaca la extensa (es de las más largas de toda la discografía) "Cygnet committee", que parece sugerir una suerte de folk/prog después no explorado por Bowie e instala también a la distopía como gesto recurrente en las letras (lo cual llegaría a su máximo en "Diamond dogs", por supuesto).
Lo flojo está casi todo concentrado en el lado B: "Janine", "An occasional dream" y "God knows I'm good" no aportan casi nada a la calidad del álbum y podrían parecer descartes del anterior, en particular la primera mencionada. Hay, si los buscamos porque queremos buscarlos, momentos de interés, pero en general las canciones no parecen promisorias de lo que vendría ni convencen a quien se le pasase por la mente apostar por Bowie en ese remoto 1969. "Unwashed and somewaht slightly dazed", en el lado A, tenía cierta energía (casi como si hubiese acaparado toda la disponible para el álbum) y "Wild eyed boy from freecloud" está casi al nivel de "Memory of a free festival" o "Cygnet committee", pero no ayuda "Letter to Hermione" (más allá de inspirar a J.K.Rowling) ni, menos aún, "Don't sit down", que en realidad era un pequeño apéndice a "Unwashed..." y que sólo aparece como un track aparte en algunas ediciones.
En cuanto a "Space oddity", es en gran medida un enigma. Es extraña -para el pop- su secuencia de acordes, es extraño su sonido -entre tenue y exhuberante-, es deslumbrante su melodía, que siempre se revela como más triste de lo que parece. Quizá, simplemente, había que armar un álbum para rodearla y Bowie echó mano a lo que tenía por ahí y compuso un par de cosas más para no quedar en evidencia: si ese plus es "Cygnet Committee", al final la prueba quedó superada, pero pese a la más importante de sus canciones y a esas dos o tres que la siguen en calidad, "David Bowie" no llega a ser un gran álbum (quizá ese extraño gesto de bautizarlo igual que su predecesor, y no un "David Bowie II" o incluso "David Bowie '69", hable de la poca idea que le interesaba tener a Bowie de su carrera en ese momento; ya bajo otras formas de éxito el disco fue reeditado como "Space Oddity", un título de alguna manera tramposo); está, de hecho, entre lo más flojo de Bowie, junto a "Never let me down" y "Tonight", aunque en el caso de estos es un artista maduro el que los propuso y eso sin duda le resta más puntos; los trabajos de los 90 también lo superan, pero, una vez más, es otro Bowie el que los propuso y por eso la comparación es injusta. Lo que parece menos injusto, en todo caso, es compararlo con su precedente inmediato, el debut discográfico de Bowie (que es mejor aunque no sea una maravilla), y con el que siguió (que es mejor, aunque es casi tanto un álbum de Ronson y Visconti como uno de Bowie).

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