martes, 14 de febrero de 2017

"Conciertos de Brandeburgo", J.S.Bach, versión de Il Giardino Armonico, 1997, Teldec / Warner Classics & Jazz


A la hora de proponer las mejores versiones de los Conciertos de Brandeburgo de J.S.Bach difícilmente aparezca incluida la interpretación de Il Giardino Armonico; sin embargo, aquí y allá ofrece elementos de interés que la convierten en una propuesta atendible.
Voy a dejar lo mejor para el final, y empezar, en orden, por la sorpresa en el primer movimiento del primero de los conciertos, donde dos "baroque horns" (Bach especifica dos corni da caccia, pero el librillo del CD remite únicamente a la designación más genérica de "corno barroco") saltan desde la mezcla hasta niveles incluso estridentes. ¿Sería que así habrían sonado en tiempos de Bach, o más específicamente en 1721, cuando los "seis conciertos para diversos instrumentos" fueron publicados? Il Giardino Armonico se presenta como una orquesta que trabaja con instrumentos de época, pero al examinar el librillo y encontrar violines de 1850, reconstrucciones de 1995 de cornos de 1720 y un violino piccolo de comienzos del siglo XIX la cosa se complica. Es, en cualquier caso, un simulacro, y no seré yo quien se queje ni de los simulacros ni de la falta de autenticidad. Y, además, esa estridencia logra algo especialmente interesante: que escuchemos el allegro del primero de los brandeburgueses como por primera vez.
El segundo movimiento está, en cualquier caso, entre lo mejor de lo ofrecido en esta interpretación. Los movimientos lentos, en general, suenan en tempos relativamente rápidos, lo cual, en mi gusto personal, suele funcionar bien.
No hay mayores sorpresas en los conciertos segundo y tercero; se trata de interpretaciones correctas, por momentos incluso deslucidas, para nada destacables, con la notoria excepción del tercer movimiento del segundo, que es brillante y llamativa desde el sonido de la flauta dulce. Hay que esperar al allegro del cuarto concierto para encontrar algo más interesante; lamentablemente no puedo decirse lo mismo del primer movimiento del quinto, que no parece encontrarse a gusto en el tempo elegido. Cabe destacar, en cualquier caso, el sonido del clave, central para esta composición, que pasa por uno de los primeros ejemplos de concierto para clave en tanto este instrumento suena tanto en el concertino (es decir el conjunto de instrumentos solistas) como en el ripieno (es decir, los otros instrumentos, que hacen el cuerpo del sonido y no tocan solos).
Y ahora lo mejor del set: el sexto de los conciertos -inusual también por no incluir violines- fue compuesto por Bach a manera de interacción entre dos violas da gamba (un instrumento ya en retirada para el momento de composición de la pieza) y dos violas da braccio (las "modernas", digamos, y las que siguen en uso hoy); la versión de Il Giardino Armonico logra una textura bellísima en la interacción de los dos tipos de viola, algo que muy pocas versiones parecen alcanzar a este nivel. Es interesante que suene además un laúd no previsto por la instrumentación propuesta por Bach, lo cual una vez más ofenderá a los puristas, pero dificilmente pueda decirse que el aporte no sea agradable.
Curiosamente, el tercer movimiento suena un poco más lento que lo esperable (quizá la marca de Il Giardino Armonico en ese sentido es hacer sonar relativamente rápidos los movimientos lentos y relativamente lentos los movimientos rápidos; esto funciona especialmente mal en el tercer concierto), pero el resultado, si bien no tiene el esplendor de las texturas del primero, es no sólo satisfactorio sino que podría ser cómodamente incluido entre las versiones más interesantes del sexto concierto de Brandeburgo.
Quizá la mejor versión de los brandeburgueses deba ser ensamblada a partir de las propuestas por orquestas diversas (por más que cabría señalar que la de Hanover Band es excelente en todos los conciertos); en ese repertorio ideal sin duda el sexto concierto le correspondería a la preciosa y texturada versión de Il Giardino Armonico.

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