lunes, 6 de febrero de 2017

"Transformer", Lou Reed, 1973, RCA

La deuda de David Bowie con Lou Reed y The Velvet Underground nunca fue un misterio para nadie; incluso estaba declarada en un lugar tan visible como la contraportada de un álbum ("Hunky Dory", 1971), por no mencionar un par de covers (especialmente "White light/White heat", que estuvo a punto de ser incorporado al álbum de covers "PinUps", de 1973) y una canción tributaria ("Queen bitch"). Además de esto esa deuda parecía mover a Bowie al deseo de pagarla, de modo que cuando Reed estaba en un momento dificil en cuanto a popularidad y ventas (venía de abandonar The Velvet Underground y de lanzar un disco -"Lou Reed", de 1972- bastante poco escuchado en su momento) Bowie le ofreció su ayuda como productor y promotor. Era 1972 y Bowie estaba acercándose al cenit de su etapa como la primera figura del glam rock. Pero, ¿qué tenía que ver el glam rock con Lou Reed? Influencias aparte, Bowie estaba en un lugar que no era necesariamente compatible estética y sónicamente con lo que cabía asociar a Reed. De hecho, "Transformer" (1973), producido por Bowie y el guitarrista Mick Ronson, terminó incorporando canciones en las que Reed parece dejar ver que está esforzándose por encajar; así, "Make up" y "I'm so free" suenan a cierta impostación y dejan ver lo que Reed era capaz de leer en la escena glam rock y de ofrecer como simulacro.
Pero, por supuesto, el disco contiene al menos tres obras maestras y, de paso, canciones que terminaron resultando emblemáticas en la discografía de su autor. Se trata, por supuesto, de "Walk on the wild side", "Satellite of love" y "Perfect day". El primero, como tantas canciones de Lou Reed, está basado -en las estrofas- en una cadencia plagal (de Fa a Do en este caso) y en el estribillo un acorde que debería ser menor (Re, en la tonalidad de Do mayor) es llevado a mayor, ofreciendo una suerte de expansión o espacialidad del sonido. La letra abunda en referencias a personajes vinculados al mundo de Andy Warhol, una figura fundamental para el álbum, aludida en el maravilloso rock inaugural, "Vicious", que es lo más cerca que está "Transformer" de sonar como un trabajo de The Spiders from Mars, y en "Andy's chest", una canción que había sido grabada por The Velvet Underground en 1969 pero que no fue incluida en álbum alguno hasta el compilado de outtakes "VU" (1985).
"Perfect day" es posiblemente el momento más impresionante del álbum, y es inolvidable su aparición en la película "Trainspotting" (1996); pasa también por el momento más oscuro de "Transformer", con sus estrofas en tono menor y su estribillo modulado a mayor para un efecto de melancolia arrasadora y acaso también de resignación ante lo mínimo de la vida del protagonista.
"Satellite of love" también había sido compuesta antes de que Reed abandonara The Velvet Underground, pero sin duda es la producción de Ronson y Bowie lo que la potencia hasta convertirla en un clasico inobjetable.
Las canciones digamos menores del disco son en general buenísimas, en particular "Wagon wheel" y "Hangin' round", en los que los elementos más glam rock (o más asimilables al género) suenan menos forzados o acaso incorporados con mayor sutileza.
El cierre decadente y cabaretero, con "Goodnight ladies" es delicioso, y puede ser pensado en la línea que Bowie exploraría hasta el title-track de "Aladdin Sane", también de 1973.
La presencia de Bowie, en todo caso, no es tan acusada como lo sería en "The idiot" (1977), de Iggy Pop, pero sin duda su lugar como el más brillantemente pop de los discos de Reed puede entenderse desde la lógica de influencia devuelta y potenciada, o de "maestro que adopta la estética del alumno", asi sea brevemente (por supuesto que "Berlin", del mismo año, está propuesto desde coordenadas completamente diferente y acaso más "auténticas" para Lou Reed, de lo que se sigue que la gracia del glam rock es, precisamente, su inautenticidad), y que en relación a Bowie volvería a asomar en la notoria influencia de "Low" en las cuatro composiciones de Scott Walker para "Nite flights" (1978), de The Walker Brothers, en particular "The electrician".


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