miércoles, 1 de febrero de 2017

"Mer de noms", A Perfect Circle, 2000, Virgin

Acaso una manera de empezar a pensar la música contenida en "Mer de noms" (2000), el primer álbum de estudio de A Perfect Circle, es rastrear su ADN en aquellas bandas de la década de 1990 que ofrecían una suerte de mix entre elementos reconocibles como "metal" y otros del llamado "rock alternativo"; bandas como Alice in chains, especialmente, o también Soundgarden, en oposición al grunge de raiz más punk (todo Nirvana, algo de Pearl Jam) o rock setentoso (Pearl Jam) o una combinación más pop de ambos (Stone Temple Pilots). En cualquier caso, lo primero es sin duda la voz de Maynard James Keenan, vocalista de Tool, siempre increíblemente tensa y al borde de la explosión, por más que esta (como en "Judith", una de las dos o tres mejores canciones de este "Mer de noms") parezca fuertemente contenida en los lugares que le asigna una férrea estructura musical. Y quizá esa sea otra pista para caracterizar al sonido de A Perfect Circle.
Buena parte de la composición y de la estética sonora se debe a Billy Howerdel, hasta ese momento técnico de guitarras (y por tanto responsable de buena parte del sonido) de The Smashing Pumpkins y Tool, y es evidente que en "Mer de noms" hay un cuidado finísimo en el sonido de las guitarras y las texturas manejadas en estas.
Las dos primeras canciones establecen claramente las coordenadas del álbum: hay oscuridad, hay cierta teatralidad, una amplia o amplísima gama dinámica (que en general, pero no siempre, sigue el molde de estrofas calmas, estribillos fuertes y todavía otros estribillos más fuertes hacia el final) e interludios instrumentales dispuestos en una zona sutil entre el solo de guitarra virtuoso y un arreglo melódico, lo cual acaso también pueda pensarse desde cierta estética en boga entre el fin de la década de 1990 y el comienzo de la siguiente.
Lo dicho sobre las dinámicas es especialmente notorio en "Magdalena", donde cada registro de energía o de emotividad en la estructura de la canción está duplicado por los cambios en la performance vocal de Maynard James Keenan, que en el último estribillo suena con un ímpetu arrollador en los registros más altos de su rango.
Pasada "Judith" (compuesta en 3/4 y bellísima en sus arreglos para guitarra slide) el álbum encuentra un momento más calmo con el trio de canciones "Orestes", "3 libras" y "Sleeping Beauty". Esa tendencia es más notoria en la que queda en el medio del grupo de tres, pero vale la pena señalar que "Orestes" es uno de los mejores ejemplos de dinámica en todo el álbum, con su comienzo relativamente apacible, la "caída" hacia un momento más siniestro hacia 1:28 y la explosión del primer estribillo, a lo que sigue una reiteración de esta pauta con variaciones dispuestas en las secciones instrumentales rematadas por el final exaltado y casi onírico.
"3 libras" comienza como un número acústico en 6/8 y de intensidad creciente; es quizá la menos oscura o inquietante de las canciones del álbum, lo cual se beneficia muchísimo del violín tocado por Paz Lechantin, y en sus estribillos (las secciones notoriamente más intensas de la canción) Maynard encuentra el mejor momento de su performance vocal para "Mer de noms".
"Sleeping Beauty" podría pasar por el momento más Smashing Pumpkins del álbum, y desde su riff en 7/8 logra alcanzar una suerte de "placidez tensa" que la coloca en algo así como el núcleo emocional de la propuesta (que encuentra ademas en la sección de "far beyond a visible sign of your awakening" uno de sus momentos más deslumbrantes).
Quizá las cinco composiciones que siguen, desde "Thomas" hasta "Over", con la excepción de la maravillosa "Breña", son las menos interesantes del disco. Carecen, al menos, de la riqueza de arreglos melódicos de las que las preceden o, mejor dicho, intentan volver a ofrecerlas desde un agotamiento algo notorio. Eso no quiere decir que no haya buenos momentos en el tramo final del álbum: los hay en "Thomas" (la sección más "pesada"), en casi toda "Renholder" -pensable como una suerte de interludio ambient a la manera de los de "Aenima" o "Lateralus", de Tool-, y también en el bajo de la introducción de "Thinking of you" y su percusión electrónica.

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