lunes, 22 de mayo de 2017

"All saints: collected instrumentals 1977-1999", David Bowie, 2001, EMI

El primer track de "Low" (1977) fue también el primer instrumental de David Bowie; ninguno de sus álbumes anteriores incluía composiciones que prescindieran de la letra y lo vocal y, de hecho, con "Diamond Dogs" (1974) y "Young Americans" (1975) parecía haber alcanzado extremos casi dylanescos de densidad (y cantidad) lírica, con alrededor de 4000 palabras por cada álbum. En comparación, "Low" no llegaba siquiera a la décima parte de esa cuenta y dejaba claro que su tema era, precisamente, el límite del lenguaje a la hora de construir una realidad posible (emocional, paisajística, anecdótica, etc); esto lo hacía no sólo con instrumentales (son seis los que incluye: cuatro en plan ambient-paisajístico sin estructura clara -"Warszawa", "Art decade", "Weeping wall" y "Subterraneans"- y dos más en plan "canciones sin letras", con estructuras reconocibles -"Speed of life" y "A new career in a new town") sino, desde esas piezas, incorporando la voz humana desde un lugar que trascendía en lenguaje: en la lengua inventada de "Warszawa" (sula vi ilejo sheli venco deho), en las sílabas vocalizadas a modo de coro en "Weeping wall" y en las palabras del inglés utilizadas en plan nonsense -y acaso más efectivas aún- de "Subterraneans" ("share bride failing star"). Después, los instrumentales de "Heroes", más enfocados y detallados en tanto paisajes sonoros, prescindiran de estos recursos post(o pre)lingüísticos, en tanto "Heroes" ya se había sacudido del autismo depresivo de "Low" (el término "autismo", por cierto, es el usado por los mejores comentadores del disco, en particular Nicolas Pegg y Hugo Wilcken) y abierto la canilla de las palabras, más en plan maníaco que depresivo por cierto.
"Lodger" (1979), el cierre de la llamada (o no tan bien llamada) "trilogía de Berlín" prescindirá por completo de instrumentales, pero Bowie volverá a incorporarlos a sus discos en trabajos como "The buddha of suburbia" (1993) y "Hours..." (1999); a la hora, entonces, de ofrecer un compilado de lo más sobresaliente de la carrera de Bowie, un criterio interesante -que ofrece algo más que un mero compilado, es decir- es reunir justamente los instrumentales, y eso hace "All saints: collected instrumentales 1977-1999".
El origen del disco está en un compilado doble que armó en 1993 el propio Bowie para regalar a sus amigos; esta primera versión era de hecho más exhaustiva que la publicada más adelante e incorporaba literalmente todos los instrumentales incluidos en sus álbumes (y dos outtakes, a los que pronto volveré); la edición "pública", digamos, de 2001, omitirá "Pallas athena", "The wedding" y la jazzera "Looking for Lester", de "Black tie white noise" (1993).
Sin duda que lo mejor de lo ofrecido en la versión final de 2001 está en las piezas que originalmente aparecieron en "Low" y "Heroes" (es decir, además de las ya listadas, "V2-Scheinder", "Sense of doubt", "Moss garden" y "Neuköln"), pero aparecen además piezas de esa misma época (o apenas posteriores) que están a la altura, la mejor de ellas sin duda "Some are", que de todas formas aparece en la versión orquestal de Philip Glass y no en la original de Bowie -bastante superior, en realidad.
"Crystal Japan", "Abdulmajid" y "All saints", de esa misma ´
época, son sin duda momentos de especial interés, y parecen un poco por encima -salvo quizá "Abdulmajid", la menos interesante de las tres y de hecho una recreación posterior de bosquejos de la época- de "The mysteries" e "Ian Fish UK heir", que aparecieron originalmente en "Buddha of suburbia". "Brilliant adventure" (de "Hours...") es otra pieza de cierta belleza que tampoco parece comparable a los instrumentales de fines de los setentas, pero que sin duda vale la pena escuchar, acaso más en el contexto del álbum que la incluye que en el de un compilado.

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