martes, 16 de mayo de 2017

Iggy Pop, "Post Pop depression", 2016, Caroline International/Loma Vista

Sin duda sonaría un poco injusto o malintencionado decir que, entre todos los álbumes que cuentan con Iggy Pop como cantante principal los mejores son aquellos en que había más músicos implicadas a un nivel de relieve; es decir, están al comienzo los tres discos de los Stooges y, después, los dos primeros álbumes solistas de Iggy, co-compuestos y producidos por David Bowie, quien también tocó buena parte de los instrumentos involucrados, y es indudable que el resto de la discografía de Pop, si bien incluye trabajos de gran nivel (algunos de ellos también en colaboración: "Kill city", de 1977, con Jack Williamson, "Blah, blah, blach", de 1986 y también con Bowie, "The weirdness", de 2007, con los Stooges de nuevo, "Ready to die", de 2013, con los Stooges y James Willianson, o "Skull ring", de 2003, con una amplia variedad de colaboradores) parece ocupar un nivel  inferior al de los álbumes de los Stooges y de los primeros dos discos solistas.
Esto parece de alguna manera relevante a la hora de pensar a "Post Pop depression" como lo mejor desde aquellos discos de 1977 (aunque cabe mencionar trabajos excelentes como "Avenue B", de 1999, "American Ceasar", de 1993, y "Brick by brick, de 1990, aunque aquí también cabe señalar el papel de colaboradores como Slash, Duff McKagan, Waddy Watchel, Kenny Aronoff y especialmente el productor, Don Was). El álbum, además de contar una vez más con la interacción entre Pop y al menos un músico de importancia (Josh Homme, pero también están en el combo Dean Fertita y MattHelders), parece en más de una manera un homenaje al o reescritura del sonido de aquellos discos grabados junto a Bowie: así, ya desde su título, la excelente "German days" (recordemos que "The idiot" y "Lust for life" están asociados a la llamada "trilogía de Berlin" de Bowie, en particular a "Low", de 1977, cuya grabación -en el mismo estudio- se solapó a la de "The idiot" aunque el disco de Iggy salió a la luz más tarde) parece sugerir qué es lo que está en el centro de la propouesta, y de hecho el sonido, con sus texturas retroelectrónicas y sintéticas sumadas a un piano cabaretoso y decadentón dejan poco lugar a la duda: estamos, de alguna manera, ante el futuro ucrónico de la república de Weimar revisitada por Bowie y Pop a fines de los setentas, como si se tratara de una nueva transmisión desde ese mundo paralelo.
Las dos canciones que abren el álbum son simplemente magníficas: el sonido cargado de reverb de la voz en "Break into your heart" es la mejor introducción posible al disco, y "Gardenia", a continuación, su mejor momento, gracias a sus texturas de guitarra con trémolo junto a un sintetizador delicado, que dan paso a uno de los mejores sonidos de bajo de los últimos años y a un Iggy Pop que canta en el tono entre robótico y romántico de "The idiot", además de a un puente memorable.
El resto del disco casi carece de fisuras: tanto "American Valhalla" como "In the lobby" ofrecen paisajes sonoros que parecen revisitar con nueva vida aquellas atmósferas postindustriales de "The idiot": en ese sentido, "Post Pop depression" es un disco sobre texturas y una reconstrucción que se busca de alguna manera "actualizada" de la obra maestra del primero de sus autores. Quizá el nivel decaiga un poco con "Vulture", pero es imposible pasar por alto la belleza oscura de "Sunday", en particular por los arepegios angulares de la sección instrumental a partir de la cabalgata en 3:30, por los tratamientos aportados a las voces (no solo las de Iggy, es decir) y por el magnífico final.
Otro clima especialmente interesante es el del arranque de "Chocolate drops" y su delicioso estribillo: se trata acaso de la pieza más contenida, más "low profile" (no puedo evitar referir una vez más al disco de Bowie), pero está sin duda entre los mejores momentos del disco. El cierre, "Paraguay", termina por quemar todas las naves, y hace pensar qué tan en serio estaría hablando Iggy cuando dijo que este sería el último de sus discos.
Entonces, ¿es o no es una maldad lo dicho al principio de este comentario? Hugo Wilcken, en su libro sobre "Low" (sí, lo mencioné otra vez más), acaso da en el clavo: hay muchísimas cosas que pudo ofrecer Bowie a Iggy Pop (tanto que no faltó quien dijera que "The idiot" había sido dominado por el primero, del mismo modo que se señaló por ahí que "Post Pop depression" suena más a Queens of the stone age que a Iggy Pop) y que están acaso en la esencia de la obra maestra que es ese álbum, pero la colaboración en sí también tuvo su otro lado, su circulación, como si efectivamente hubiese una esencia de la música y la actitud de Iggy Pop que hace maravillas. Acaso en "The idiot" la jugada magistral fue combinar a dos músicos tan contrapuestos y complementarios, y por eso sus logros trascienden a los de los otros discos de Iggy Pop, del mismo modo que "Low" está sin lugar a dudas (y ahí entra también Brian Eno) entre lo mejor de Bowie. Que Pop necesita -para brillar todavía más- una figura complementaria que lo desafíe y lo lleve más allá de su zona de confort parece quedar claro, entonces, y "Post Pop depression" seguramente lo confirma.

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