martes, 9 de mayo de 2017

"Gone to Earth", David Sylvian, 1986, Virgin

Acaso el punto más alto en su carrera, el segundo disco de David Sylvian parece fácilmente asimilable a una suerte de expansión al formato de álbum doble de "Low" (1977), de David Bowie; así, donde éste se dividía en un lado de geniales bosquejos pop (dos instrumentales, cuatro con partes vocales) y otro de piezas atmósfericas y ambient, el de Sylvian propone un disco completo de canciones y otro de instrumentales claramente inspirados por el trabajo de Eno y Bowie a fines de los setentas, aunque quizá no del todo calificable como "ambient" en tanto en muchos casos asoman ciertas estructuras reconocibles y más si se quiere cercanas al formato canción (un poco como pasaba, en "Low", con "A new career in a new town").
Sin embargo, una mirada más cercana revela que la construcción de atmósferas atraviesa ambos discos y se vuelve, de hecho, el principal interés del álbum completo, más allá del bello sonido logrado en todas sus pistas y la hermosa voz y el talento como vocalista de Sylvian. En ese sentido, "Gone to Earth" es ante todo un logro en términos de sonido y texturas, entre ellas las de la voz (y, por supuesto, las aportadas por la guitarra de Robert Fripp, con quien Sylvian iniciaría después una carrera en colaboración).
El disco uno ofrece dos platos fuertes: en el lado B la oscura "Wave", que se beneficia notoriamente de su percusión y de los solos instrumentales (fliscorno a cargo de Harry Beckett, guitarra a cargo de Fripp), y en el A "Before the bullfight", más lenta y tensa (en este caso el fliscorno fue tocado por Kenny Wheeler y la guitarra solista por Bill Nelson); ambas incluyen momentos memorables ("Before the bullfight" hacia 6:32, por ejemplo, con un drone o nota pedal impresionante en el bajo) y en ambas es la delicada interpretación vocal de Sylvian lo que aporta el toque final.
Entre las canciones del primer disco acaso la mejor sea "River man", en la mitad del lado B, con su hipnótico sonido de bajo y percusión; todas, en cualquier caso, construyen atmósferas cuidadísimas y fascinantes.
El disco dos, entonces, explora todavía más esa faceta, prescindiendo de la voz de Sylvian. Por supuesto que para balancear semejante pérdida hay que ofrecer sonidos y texturas fuera de serie, y lo más interesante de "Gone to Earth" es que eso funciona a la perfección. Es dificil elegir un momento destacado (salvo que se apele a la hermosísima "Upon this Earth", que cierra el álbum), pero cabe señalar las figuras de piano en "Where the railroad meets the sea", los solos de Fripp en "Camp fire - coyote country" y la deliciosa e impresionista "Sunlight seen through towering trees".

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