sábado, 13 de mayo de 2017

"New age of Earth", Ashra, 1976, Isadora Records

El primer álbum que Manuel Göttsching publicara bajo el nombre Ashra es sin lugar a dudas uno de los puntos de contacto más fascinantes entre una sensibilidad ambient y el movimiento de contornos difusos que fuera llamado "krautrock" por la prensa británica y "música cósmica" (kosmische musik) por algunos de los músicos implicados. Así, la pieza más ambiciosa entre las cuatro del álbum -"Nightdust", que ocupa un lado entero, el B, del vinilo- es todavía hoy una fuente de belleza sonora. Desde un comienzo apacible a cargo de varias capas de sintetizador y un mínimo ímpetu melódico (hay ante todo notas largas que cambían de altura de manera suave y continua) van apareciendo texturas sonoras extrañas (casi asimilables al ruido blanco a los 5 minutos, por ejemplo), algunos cambios de armonía básica tras un interludio un poco más melódico (hacia 6:15 y de ahí en adelante) y la irrupcion (hacia los 12 minutos) de una secuencia empleada a modo tanto de textura como de percusión, muy a la manera de los trabajos contemporáneos de los también alemanes Tangerine Dream. Esta sección se apaga -casi literalmente- hacia los 16 minutos, cuando a un ambiente más despojado sigue un extremadamente expresivo solo de guitarra, que nos conduce hasta el final de la pieza.
El lado A incluye tres composiciones; la última, "Deep distance" es la sorprendentemente menos envejecida en cuanto a timbres -es decir: no connota tanto la mitad de los setentas como buena parte de "Nightdust"-, y si bien opera dentro de los códigos de ese melodismo mínimo (con curvas de altura más que notas propiamente dicha) incorpora también una percusión más protagonista y un uso delicioso de las secuencias, más como detalle en las frecuencias altas que a modo de líneas de bajo. Algo similar opera en "Sunrain", con texturas cuidadísimas y también un uso percusivo de las secuencias, que parece prefigurar buena parte de la escena ambient house de la década de 1990.
El momento más minimalista del álbum está en el centro de este lado A, con la notoriamente ambient "Ocean of tenderness"; es, en todo caso, en "Nightdust" donde todo lo ofrecido por las otras composiciones es reunido en una única pieza, más ambiciosa y abarcativa. Pero quizá lo más disfrutable y emotivo de "New age of Earth" esté en la apertura y el cierre de su primer lado, que evocan muy fácilmente paisajes y atmósferas extraterrestres o "cósmicas".

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