martes, 17 de enero de 2017

"Another green world", Brian Eno, 1975, Island


Llamarlo un "álbum transicional" en la discografía de Brian Eno parece connotar una insuficiencia: no es lo que era y no es tampoco lo que será, cuando si algo puede decirse de "Another green world" -uno de los dos o tres mejores discos de Brian Eno, por cierto- es que se trata de una obra maravillosamente lograda y autosuficiente. Por supuesto que parece posible detectar elementos de una época inmediatamente anterior en la carrera de Eno -las cuatro canciones que contiene- y, del mismo modo, algunos de los primeros destellos del ambient y el minimalismo que cristalizarían en el mayor aporte del inglés al arte del siglo XX (y del XXI); así, por ejemplo, acaso "I'll come running" (penúltima pista del lado A del LP) pudiera haber sido incluido en el anterior "Taking tiger mountain (by strategy)" (1974), del mismo modo que la densa y cinemática "Sombre reptiles" sin duda entraría cómodamente en "Apollo atmospheres and soundtracks" (1983) o "Music for films" (1978). Cabría responder que tanto las canciones de "Another green world" como sus breves instrumentales intercalados (y esa es una buena razón por la que este álbum funciona mejor en CD que otros: no hay una lógica que distinga el lado A del B, a diferencia de lo que puede pasar, por ejemplo, con "Heroes", de Bowie, por poner un ejemplo que incluye a Eno) obedecen a principios composicionales que ya estaban presentes en el trabajo anterior del músico (o no-músico según sus propias credenciales) y que seguirían estándolo. Así, buena parte de la música en "Another green world" (las dos primeras pistas, por ejemplo) fueron ensambladas en el estudio emplando grabaciones sueltas de bajo y batería, a las que Eno sumó sintetizadores y tratamientos de sonido. En general el método de trabajo era comenzar con una idea básica en lugar del demo o borrador de una canción, y dejar que evolucionara en el estudio.
Las canciones "pop", por llamarlas de alguna manera, son sin duda alguna pequeñas maravillas. "St. Elmo's fire", por ejemplo, es una muestra del fino sentido de la melodía de Eno, y es llevado al siguiente nivel por la guitarra de Robert Fripp, nombrada en los créditos del disco como "guitarra wimshurst", en referencia al generador electrostático de ese nombre y el chisporroteo que genera entre sus electrodos, del que ofrece Fripp una representación sonora. Algo similar ocurre con la ya mencionada "I'll come running", en la que Fripp toca un solo de "guitarra contenida" (es decir tensando al máximo la posibilidad de no tocar de una manera desbordante), y en "Golden hours", para la que los créditos declaran la guitarra como "Wimborne", en honor al lugar de nacimiento del guitarrista (y, por cierto, cabe interpretar que la nostalgia del hogar y la niñez se abren camino en la composición).
Los instrumentales, por su parte, son viñetas impresionistas de un inmenso poder evocativo, y logran infundir al álbum una cualidad de ensueño. "Another green world" es quizá el mejor ejemplo, en tanto es dificil no imaginar una nave espacial perdida en la galaxia en busca de mundos habitables. Del mismo modo funciona el poder de sugerencia de "The big ship", "In dark trees" y "Little fishes". Es curioso, además, como el sonido producido siempre tiene un costado siniestro o inquietante si se lo busca.
Quizá el momento más logrado en un disco especialmente bien logrado sea "Everything merges with the night", que fusiona (como lo había hecho la maravillosa "On some faraway beach", de "Here come the warm jets", 1974) la sensibilidad pop y el formato canción con los paisajes sonoros de los instrumentales más breves. El resultado es conmovedor.
Los siguientes discos de Eno insistirían sobre la faceta ambient y minimalista, con la excepción de "Before and after science", que repite (quizá no tan satisfactoriamente) la fórmula de "Another green world" en cuanto al barajar canciones con instrumentales; las viñetas cinemáticas reaparecerían en la serie "Music for films" y en otros trabajos, y eventualmente Eno volvería al formato canción (en "Another day on Earth", de 2005, y en momentos de "Nerve net", de 1992), pero el interés principal del inglés se volcaría pronto hacia la música generativa (cuyos antecedentes en la discografía de Eno hay que buscar en "No pussyfooting", de 1973, y en "Discreet music", del mismo año que "Another green world"), lo cual implica, por supuesto, una apuesta todavía más fuerte por los procedimientos y no tanto por los resultados. Eso, de hecho, ya estaba presente en "Taking tiger mountain (by strategy)" y "Another green world", en tanto en el trabajo sobre ambos discos tuvieron su lugar de importancia las tarjetas de las "estrategias oblicuas", que en un momento de duda pueden ser invocadas (eligiendo una al azar) para resolver una situación creativa.

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