viernes, 13 de enero de 2017

"Fear of music", Talking Heads, 1979, Sire.


Es interesante el lugar de "Fear of music" (1979) en la discografía de Talking Heads. Segundo en los producidos por Brian Eno, quizá pueda pensárselo fácilmente como un disco de transición entre el sonido de los primeros dos trabajos ("Talking Heads 77" y "More songs about buildings and food", que combinaban pretensiones art-rock con un fondo disco, por decirlo apresuradamente) y la consolidación del funk y la world music como elemento central en los que seguirían, particularmente en "Remain in light" (1980). De hecho, la primera de las composiciones, "I zimbra", cuya letra retoma la poesía fonética del dadaísta Hugo Ball y la alimenta con ritmos poderosos y "étnicos" o "tribales" (además de con la guitarra de Robert Fripp, por supuesto), parece el punto de partida perfecto para las exploraciones al sonido afrobeat (inspirado en Fela Kuti) del disco siguiente. Y, en todo caso, sin duda que hay una declaración estética en la apertura del disco: poesía sin palabras, pensamiento sin razón, azar y necesidad: "Stop making sense".
A la vez, las tonalidades menores son más recurrentes en "Fear of music" que en sus predecesores, contribuyendo esto a un sonido más oscuro y opresivo. La performance vocal de Byrne es sin duda más inquietante en este disco, además, y de hecho llega a ser incómoda, como en la siniestra "Electric guitar" (penúltima canción del disco), que podría llegar a ser graciosa pero no llega a liberar la tensión de esa manera. Las letras tienden a lo distópico, a observaciones sobre guerrillas urbanas y contaminación del aire, y eso sin duda aporta a ese mood más tenebroso tan notorio en el disco.
Canciones como "Life during wartime" y "Heaven" (la más melódica de la selección) son acaso las más emblemáticas del disco, y son sin duda clásicos de la banda. Otros grandes momentos, o al menos algunas de mis favoritas (y este es, de hecho, mi disco favorito de Talking Heads), son "Cities" y el cierre "Drugs", sobre el que escribió maravillosamente Jonathan Lethem en su libro -sumamente recomendable- dedicado a este disco en la colección 33 1/3.

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