lunes, 30 de enero de 2017

"Led Zeppelin III", Led Zeppelin, 1970, Atlantic

Es cierto que ya había canciones marcadamente "acústicas" y folk en discos anteriores de la banda (parte de "Ramble on", parte de "Baby I'm gonna leave you") y que el tercero de Zeppelin tiene algunos de los momentos más hard rock de la discografía ("Inmigrant song"), pero la impresión general fue que Led Zeppelin se había ablandado, y eso señalaron unos cuantos críticos miopes. En cualquier caso, si el álbum anterior (Led Zeppelin II, 1966) puede ser pensado como el libro de texto definitivo del hard rock (con todas las influencias y raices a la vista, por cierto), en el tercero de sus discos de estudio Zeppelin amplió la paleta, y de alguna manera está ahí el gesto que terminó de caracterizarlos: no ser una banda "de" hard rock sino un proyecto musical mucho más variado y complejo.
La idea de un "álbum acústico", sin embargo, tiene más que ver con el lado B del vinilo que con la propuesta completa de "Led Zeppelin III"; allí están los momentos de más densa ensoñación folk: la plácida y onírica "That's the way" y los estribillos country de "Tangerine", pero también el western medieval de "Gallows Pole" y la extraña experimentación sónica de "Hats off to (Roy) Harper", que comienza con un blues rural pero termina con efectos de vibrato impuestos a la voz y una introducción densa en phaseo y reverb.
Todo el lado B es más extraño de lo que parece, por cierto. Están el comienzo en un tempo ligeramente más lento de "Tangerine" y la instrumentación única (para el disco) de "That's the way" (una guitarra acústica en afinación abierta de sol bemol, un dulcimer, una mandolina y una guitarra pedal steel, aparte del bajo y de la ausencia de Bonham)."Gallows pole", por su parte, es el arreglo de una canción tradicional ("the maid freed from the gallows", con versiones de Bob Dylan y Lead Belly) y "Bron-Y-Aur Stomp" un hoedown, forma de baile country.
El lado A es notoriamente el más "eléctrico", y ahí irrumpe "Inmigrant song" para establecer esa sensación. El riff es seguramente el más simple (y de los más efectivos) de la discografía de Zeppelin, con dos notas separadas por una octava (se trata, por cierto, de un fa sostenido), truco después repetido en "The wanton song", del álbum "Physical Graffiti" (1975).
En cierto sentido este lado A es más variado que el B, en tanto después del hard rock de su primera canción pasa con "Friends" a una sonoridad más rica (con cuerdas incluidas) que además de al folk de acústica de 12 cuerdas remite a la música de cercano oriente. La canción termina con un pulso de sintetizador enganchado directamente a "Celebration day", la siguiente composición. Page luego la describiría como tres o cuatro riffs superpuestos, y está claro que hay una construcción más que interesante de figuras de guitarra articuladas unas con otras.
Quizá el plato fuerte del lado (y del álbum) está en "Since I've been loving you", un blues en do menor donde la banda inserta todo lo que hacía tan bien. La vocalización de Plant está entre las mejores de su carrera (y eso no es decir poco) y es imposible no sufrir escalofríos al escucharla. Parece fácil también maravillarse con el solo de Page, pero vale la pena prestar atención al trabajo del guitarrista en los arpegios de las estrofas, siempre diferentes y cada vez más intrincados.
El cierre del lado A es "Out on the tiles", un hard rock con abundantes síncopas y un ritmo especialmente complejo en el contexto del disco. El swing de esta canción, por cierto, es una maravilla. La introducción, después, sería usada en vivo para comenzar "Black dog".
Si bien cabe pensar que el cuarto disco de la banda es un álbum más perfecto y acabado en cuanto a detalles y precisión, el tercero, que expandió como ningún otro el espectro de posibilidades de la banda, fue mi favorito por mucho tiempo. Y quizá lo sigue siendo.

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