viernes, 27 de enero de 2017

"Before and after science", Brian Eno, 1977, Polydor

Antes de pasar lo que quedaba de los '70, toda la década de 1980 y buena parte de la siguiente creando álbumes ambient y generativos, Brian Eno -que venía de trabajar con Bowie, con Cluster y con Harmonia- eligió 10 canciones entre las alrededor de 100 que venía preparando desde 1976 y las reunió en el que sería su último álbum con "canciones" por mucho tiempo. "Before and after science" es quizá el cierre de una etapa, y por momentos parece que funciona como una manera de desprenderse de todo aquello que no será más explorado, pero una escucha un poco más atenta revela no sólo que es acaso el mejor estructurado de los discos de Eno sino, además, que buena parte de lo que ofrece es en realidad indistinguible del sonido de trabajos como "Music for films" (1978) y "Apollo atmospheres and soundtracks" (1983), sólo que incluyendo la voz de Eno. Es que esto último no quiere decir que, a su manera, no sean "instrumentales": la voz funciona como una textura más y las letras funcionan especialmente por el sonido de las palabras y no tanto por su significado o por un sentido narrativo o lineal. Quizá esta noción de un "instrumental cantado" surgió del trabajo junto a Bowie en el lado B de "Low", en particular con "Warszawa", donde la voz aparece entonando un idioma inventado (de paso, ahí habría una conexión no sólo hacia "I zimbra", de Talking Heads, sino que la poesía fonética de Kurt Schwitters aparecería también en la obra de Eno a través de "Kurt's rejoinder", el tercer tema de "Before and after science").
La referencia a "Low" sirve de punto de partida, en tanto si en ese álbum se nos ofrecía un lado de "canciones" (pedazos de canciones más bien) y otro de "instrumentales", y en "Another green world" (1975) las composiciones más minimalistas y ambient eran intercaladas entre las canciones, "Before and after science" opta por diferenciar marcadamente las dos caras del vinilo y por incorporar a la vez una pauta que se repite en ambas. El lado A es notoriamente el más enérgico y dinámico, mientras que el B aparece poblado por composiciones lentas y melancólicas, más climáticas o incluso cinemáticas; además, de las cinco composiciones incluidas en cada lado, la penúltima en ambos casos es un instrumental (o, al menos, digamos, no ofrece voz humana alguna).
El lado A abre con "No one receiving", construida (igual que la primera de "Another green world") en base a bajos y baterías grabados por Phil Collins y Percy Jones. La canción, es decir, no preexistió al trabajo de estudio: no hubo un demo o un esquema anterior sino que se procedió a "construirla" sumando instrumentos y texturas.
El momento más "alegre" (por llamarlo de alguna manera) del disco aparece a continuación con "Backwater", que cuenta con la batería de Jaki Liebezeit y está construida como una progresión en intensidad y volumen, interrumpida acaso arbitrariamente (más elementos en común con "Low", en este caso con las composiciones del lado A) por un fade-out.
La ya mencionada "Kurt's Rejoinder" sigue una pauta similar e incluye a la voz de Kurt Schwitters leyendo parte de su "Ursonate".
Sigue el instrumental del lado A, "Energy fools the magician", un instrumental atmosférico y sugerente que parece detenerse en el momento exacto en que estaba a punto de desatarse o, por qué no, de comenzar.
El lado A cierra con "King's Lead Hat", y es fácil leer en el título un anagrama de "Talking Heads", banda con la que Eno colaboraría a partir de 1978. Es una pieza frenética, centrada en la guitarra rítmica (notoriamente inspirada por David Byrne) y complementada por fraseos de sintetizador. Es, referencias a Talking Heads aparte, el momento del álbum más fácilmente vinculable a los dos primeros discos "pop" de Eno, o, mejor, y en particular, al primero, "Here come the warm jets" (1974) o, incluso al single de ese mismo año "Seven deadly finns".
El lado B es el más misterioso y sugerente del álbum y, quizá, el más interesante también. Ha sido señalado en muchas ocasiones que se trata de uno de los momentos más serenos del pop/rock de la década de 1970, y el término "pastoral" se reitera en unas cuantas reseñas, tanto de la época como posteriores. Esto es bastante claro en "Here he comes", la apertura del lado, pero todo lo luminoso que pueda tener esta canción desaparece de "Julie with", considerablemente más oscura y enigmática (además de la más larga del disco).
Sigue "By this river", que surgió de la colaboración de Eno con Cluster y a la que se sumó eventualmente un trabajo vocal. La pieza es mínima y sugerente, mayoritariamente gracias al bellísimo piano, reiterado en loop, de Hans-Joachim Roedelius.
El instrumental del lado es "Through hollow lands", con un sonido fluido y acuático (Eno diría después que "Another green world" era un disco del aire y "Before and after science" del agua), y la última composición la bellísima, triste y a la vez esperanzadora "Spider and I", quizá la obra maestra de este período de Eno, algo así como una canción de cuna para extraterrestres o humanos de un universo alternativo.
Es posible que "Another green world" sea un disco más rotundo, y sin duda fue más influyente que "Before and after science", pero es también una obra en cierto sentido más decodificable (o más fácilmente apreciable), mientras que el álbum de 1977 permanece casi como un enigma. Pensándolos como trabajos complementarios -o incluso como el disco uno y dos de un doble- son sin duda un testimonio todavía más fuerte de la genialidad de su creador.

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