sábado, 12 de agosto de 2017

"Nothing Is Easy: Live at the Isle of Wight 1970", Jethro Tull, 2004, Eagle

El festival de Isle of Wight de 1970 (entre el 26 y el 31 de agosto) acaso sea recordado ante todo por la última gran actuación de Jimi Hendrix, pero el álbum que rescata el show de Jehtro Tull es sin duda de gran interés también. La banda queda retratada en el punto más alto de su primera etapa, aquella de un hard rock extremadamente basado en el blues y con algunos toques de jazz y referencias a un concepto un poco más amplio de musicalidad: un sonido centrato ante todo en la guitarra de Martin Barre en el que la flauta aporta a la textura distintiva y la performance vocal de Ian Anderson se encamina hacia su máximo de expresividad y dramatismo. Después llegaría "Aqualung" y a partir de ahí la incursión en el prog, y todavía más tarde la maravillosa etapa "folk", que aportaría entre otras cosas el mejor álbum en vivo de la banda ("Bursting Out", de 1978) y sin duda la formación más fascinante de su historia, pero para agosto de 1970, con "Benefit" publicado apenas cuatro meses atrás, Jethro Tull empezaba a desbordar el formato que había brillado en "Stand up". La inclusión de John Evan, por ejemplo, a modo de músico invitado, vuelve especialmente interesante la performance de "With you there to help me", con interpolaciones beethovenianas incluidas, pero de todas formas lo mejor del disco está en el impresionante(mente hardrockero) medley de "We used to know" y "For a thousand mothers", que cierra el disco a todo vértigo y vapor.
Otro momento interesante es el "estreno" de "My god", en una versión todavía en desarrollo, que ya marcaba -del mismo modo que la incorporación del piano- el camino que tomaría la banda con su siguiente disco de estudio.
El resto de las canciones pasa por un conjunto perfecto de versiones en vivo. "Nothing is easy" es una verdadera paliza, igual que "Dharma for one" (con otro gran desempeño en los teclados a cargo de John Evan), como si la banda, en ese momento, fuera capaz de ensamblar un vórtice abrumador de energía.
Los respiros, de hecho, son poquísimos: sin duda la jazzera/bachiana "Bourée", pero también algún momento de "With you there to help me" y "My god", y no se trata de que la energía parezca bajar, sino más bien que se concentra en otros patrones. La intensidad total de este disco, entonces, es simplemente asombrosa.

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