martes, 22 de agosto de 2017

"Yield", Pearl Jam, 1998, Epic


Si no fuera porque "Binaural" hace una apuesta fuerte por texturas y cualidades sonoras, podría pensarse que el quinto álbum de Pearl Jam es una reacción a la perspectiva de perder cierta base de seguidores después de un disco tan arriesgado -en el contexto de la estética o estéticas de la banda, se entinde- como "No code". Y es cierto que "Yield" es el disco más pop y ligero que grabara Pearl Jam, pero en su rock directo y sin mayores rebusques no sólo contiene melodías bellísimas y momentos de gran emotividad sino que logra mantenerse interesante canción tras canción. Incluso cabe encontrar una buena marca de la herencia de "No code" en "All those yesterdays" y "Push me, pull me", que aportan un costado un poco menos consabidamente rockero al disco sin volverse piezas que le compliquen demasiado la vida al oyente. En ese sentido, el gran logro de "Yield" es mantenerse siempre pop sin perder la variedad, el interés y la frescura; es, si se quiere plantear en estos términos, un álbum especialmente inteligente: el más prolijo de una banda que para su segundo álbum ya estaba anunciando la cosa garaje-visceral-setentosa como su marca sonora, a la vez que su ética como conexión con su época y esa cosa nebulosa del grunge. En cierto modo, además, todo lo que había ofrecido la banda antes está también en "Yield"; aparte de la spoken word atmosférica de "Push me, pull me", el bosquejo algo bizarro del octavo track y el clima resignado de "All those yesterdays", está el rock acelerado y crudo (aunque en este disco bastante más cocido que en "Vs." y en "Vitalogy") de "Brain of J." y el clásico "Do the evolution" (con "Pilate" como un momento tentativo en esa línea), está la cosa extática o gloriosa de "Given to fly" e "In hiding" (esa potencia tremenda del estribillo, digamos, esa potencia del pop) y, en menor medida, "Faithfull" y "MFC", con las deliciosas y cálidas baladas trademark de la banda "Low light" y "Wishlist" y, para nada menor, la tensión oscura e imparable de "No way", algo así como la joya escondida y un poco maligna del álbum, con uno de los mejores puentes de la banda (2:25).
"Yield" es quizá un disco menor en el contexto de las mejores obras de la banda, pero se las arregla para ser, a la vez, uno de los más disfrutables grabados por Pearl Jam. O, mejor, uno de los más cómodos; podría argumentarse que Pearl Jam nunca se trató de esa comodidad, pero, en ese sentido, "Yield" no deja de ser, entonces, un experimento. Y uno que salió tan bien que no parece tal cosa.

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