martes, 8 de agosto de 2017

"Public Image Ltd: Frist Issue", Public Image Ltd., 1978, Virgin

Hace muchos años un compañero de trabajo y poeta me dijo, medio en serio y medio en broma, que estaba orgulloso de haber nacido en 1977, el año del punk. Mi respuesta fue simple: puestos a pensar así, yo estaba todavía más orgulloso de haber nacido en 1978, el año en que despegó el postpunk. No sólo porque este último "género" (en sentido muy amplio) me parece infinitamente más interesante que el otro sino, puestos a pensar ahora, con todo su componente de quiebre y reseteo, el postpunk puede ser incorporado a una tradición o línea de música progresiva, que si bien en algún momento -principios de los 70s- parecía arrinconado contra un lenguaje sinfónico al que tanta prensa musical quiso después presentar como excesivo y eventualmente agotado, sin duda reclama una lectura más amplia y a fondo, que incluya también al llamado krautrock y a los experimentos con el minimalismo que derivaron en las dos generaciones más diferenciadas de música ambient y, de paso, en la electrónica en tanto género.
Fue en el 78, entonces, en que apareció el disco que sería de alguna manera paradigmático o arquetípico del postpunk, y la cara más visible en el disco (ocupaba toda la portada, de hecho) era la del agente más importante de la breve "revolución punk" del año anterior, o sea Johnny Rotten, ahora John Lydon (no podía usar el nombre "Rotten" por asuntos legales). En el contexto del punk pronto fue claro que podían distinguirse -y oponerse- dos grupos: estaban por un lado los punks de clase media, con pretensiones intelectuales y cierta instrucción, y por otro los músicos de clase obrera o alineados con la clase obrera, que buscaban una música con legitimidad callejera y un impulso visceral para la denuncia y el reclamo. Quizá "postpunk", entonces, sea el término preferido para elegir a aquellos, como Lydon, que pertenecian al primero de los grupos listados. Incluso durante su lugar en Sex Pistols, Lydon había hablado -en una mítica entrevista radial- de sus gustos musicales en términos que lo presentaban como algo muy distinto de un bárbaro antimusical a la Sid Vicious, y así en su siguiente proyecto, Public Image Ltd, esas preferencias musicales (y también lecturas) tomarían un lugar preponderante. Ante todo, el mix de dub/reggae con krautrock, que en el contexto del primer álbum de la banda aparece ante todo en la pieza que lo cierra, la impresionante "Fodderstompf" , con su pulso interminable de bajo y su percusión loopeada sobre la que las voces en falsete y los efectos de estudio van creando un ambiente fascinante.
Se trata, quizá, de lo mejor de un disco cuya principal virtud sea la de anunciar tanto una estética y un conjunto de prácticas musicales que se volverían extensivas durante los siguientes cinco años (un período de una fertilidad impresionante, comparable al de mediados de los 60) como un proyecto de gran interés, que encontraría sus mejores momentos en álbumes por venir. Pero incluso para quienes busquen "rock" "Public Image Ltd First Issue" ofrece una buena paliza sonora: ante todo la obsesionante y tremenda "Annalisa", pero también las resonancias más similares a las del punk de "Public Image" (un ajuste de cuentas con el circo de los Sex Pistols, no sólo desde la letra) y también una zona de transición especialmente interesante, ocupada por "Low life" y "Attack". El lado más experimental y krautrockero (a la Faust) inaugura el disco con la pesadísima "Theme", y luego suena "Religion II", que toma el registro crudo del punk pero lo complementa con una experimentación sonora impresionante, especialmente en cuanto al ambiente creado por la yuxtaposición del riff de la canción y el ru ido de cuerdas metálicas entre 2:45 y 3:39.

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