miércoles, 9 de agosto de 2017

"The equatorial stars", Fripp & Eno, 2005, Opal


Meissa: lambda de Orión, una estrella gigante (28 veces la masa del sol y 10 veces su radio), emisora débil de rayos X, con dos compañeras en la vecindad inmediata, una de ellas (Meissa C) una enana marrón, además de una nebulosa que la rodea, encendida por la radiación ultravioleta de la estrella.
Lira: la constelación que incluye a Vega, una de las estrellas más brillantes del cielo nocturno, además de la Nebulosa del Anillo.
Tarazed: gama del Águila, 6 veces más masiva que el sol y 2500 veces más brillante. Quema helio en carbono en su núcleo.
Lobo: otra constelación, entre el escorpión y el centauro; alfa del lobo ("Yang mun") posee 10 veces la masa del sol y es una gigante azul.
Ankaa: alfa del fénix, también conocida como Nair al Zaurak, es una gigante anaranjada y binaria espectróscopica: muy poco se sabe de su pequeña compañera.
Altair: alfa del águila, una estrella especialmente cercana al sol (16 años luz) que gira tan rápido que aparece claramente deformada en sus polos.
Terebellum: grupo de cuatro estrellas en la constelación de Sagitario (omega, 59, 60 y 62).
Los cuatro discos fundacionales del ambient ("Music for airports", "The plateaux of mirror", "Day of radiance" y "On land") llevaban mapas en su portada; del mismo modo, "The equatorial stars" nos muestra un planisferio estelar en el que parece fácil ver además un océano celeste, el mapa de un arrecife, dos niveles de profundidad en un mar cartográficamente cargado de signos. La música no podría ser más densamente evocativa y sugerente: la belleza esquiva de "Lyra", con sus loops de arpegios sobre los que Fripp ensaya pequeños clusters de notas, el misterio de "Meissa", con la profundidad difusa de sus graves y los movimientos cuasimelódicos y submarinos de la guitarra, el vacío estremecedor hacia el que se abre "Tarazed" pasada su mitad, la luminosidad espesa, como de nebulosa estelar, de "Lupus", con sus fraseos de sintetizador y su pulso de percusión muteada, el ruido cósmico (la armonía de las esferas calcinada) de "Ankaa", el ritmo obsesionante de guitarra y percusión de "Altair", como una porno de estrellas en formación, y el horror de "Terebellum", cuna lovecraftiana de aliens monstruosos.

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