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"The Buddha of suburbia", David Bowie, 1993, BMG/Virgin/EMI

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Primero lo primero: "The Buddha of suburbia" no es la banda sonora original de la serie televisiva producida por la BBC, basada en la hermosa novela de Hanif Kureishi (quien co-escribió el guión) y estrenada en noviembre de 1993; es decir: si bien Bowie compuso unas cuarenta piezas para la serie, estas jamás vieron la luz independientemente, y lo que terminó por pasar fue que ese mismo 1993 Bowie se encerró en un estudio de suiza junto al multi-instrumentalista turco Erdal Kızılçay y, a partir de los temas principales de la banda sonora y empleando una serie de métodos similares a los utilizados a fines de los 70s junto a Brian Eno en "Lodger" y -ligeramente en menor medida- "Heroes" y "Low", terminó por grabar las nueve composiciones reunidas en el décimo noveno álbum en su discografía. Esa alusión a los discos junto a Eno es central; de hecho, si bien "The Buddha of suburbia" no es el primer álbum de Bowie desde "Heroes" ...

"Black tie white noise", David Bowie, 1993, Savage

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Probablemente 1993, con Tin Machine todavía agitando las aguas y la pésima seguidilla de los ochentas aún cerca, para que Bowie incluyera en su décimo octavo álbum de estudio la canción que diez años más tarde sería lo mejor de "Reality"; es decir, dada la estética de house melódico y elegante que se abre camino a lo largo de "Black tie whit e noise", cabe imaginar una versión inferior de "Bring me the disco king", y que en ese sentido los diez años de espera le hicieron justicia a la pieza. Esto no quiere decir que el contexto del álbum de 1993 fuera negativo desde donde se lo viera: si algo vale la pena de "Black tie white noise" es precisamente el ambiente que conecta las canciones, en el que la trompeta de Lester Bowie y las programaciones electrónicas son fundamentales. Además, esos primeros experimentos -primeros desde los ochentas, es decir, ya que la incorporación definitiva de la electrónica al rock ya la había sido hecha en "Low...

"Jump back: the best of the Rolling Stones", The Rolling Stones, 1993, Virgin

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No puedo hablar por mi generación completa, por supuesto, pero creo que es interesante pensar en "Jump back" como la introducción a la música de los Stones favorecida por quienes fuimos adolescentes en los noventas. No quiero decir que algunos (no es mi caso) no conocieran ya para entonces la obra Stone de los sese ntas, pero quienes nos acercamos a la banda con este compilado (el sexto en la discografía) tuvimos un primer contacto ante todo setentero, que omitía la mitad de esa tetralogía de obras maestras (porque no incluía canción alguna de "Beggars banquet" y "Let it bleed") pero se las arreglaba para remitir claramente a "Sticky fingers" (con "Brown sugar", "Bitch" y "Wild horses") y un poco más tímidamente a "Exile on main street" (con la deliciosa "Tumbling dice"). Es cierto que otros de mis compañeros de generación tuvieron su bautismo Stone con "Flashpoint", el disco en vivo (...

"Vs.", Pearl Jam, 1993, Epic

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En un universo más coherente, "Vs" sería el primer disco de Pearl Jam. No porque desprecie -ni mucho menos- el que inaugura su discografía en nuestra realidad, pero me parece interesante pensarlos de alguna manera como dos propuestas tan diferentes en cuanto a sus notas básicas que podrían o bien ser de dos bandas distintas o bien proponer a Pearl Jam como una en tidad arrojada a una reinvención radical disco tras disco. Cosa que, notoriamente, el desarrollo de lo presente en "Vs." que hace "Vitalogy" -y su mutación con "No code" y su reafirmación pop con "Yield"- viene a desmentir: a partir de "Vs." -más crudo, más arduo que su predecesor, pero más acertado casi en todas partes también-, entonces, Pearl Jam se embarca en una línea, en un progreso, y lo que entendemos ahora por Pearl Jam es esa línea, esa evolución. Queda "Ten" como una suerte de prólogo y, por supuesto, su ingreso a la fama, pero aparte de un conj...

"Zooropa", U2, 1993, Island

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Para comienzos de los 90s U2 se había propuesto ofrecer una imitación precisa de lo que Bowie había hecho más o menos quince años atrás, cuando decidió dejar atrás las influencias estadounidenses y enfilar hacia Europa: "The european canon is here". Y si bien en "Achtung baby", grabado justamente en Berlín (ciudad emblemática para la etapa "europea" de los setentas tardíos de Bowie), la dirección ya estaba clara, es acaso en "Zooropa" donde el impulso cobra su pico de intensidad. Posiblemente el primero sea un álbum más logrado o consistente, pero el de 1993 ofrece de alguna manera una imagen más fascinante aún, en virtud de su concepto más o menos difuso de construcción de una Europa futura y tecno-utópica ("zooropa / Vorsprung durch Technik"), concepción influida -además de por el citado motto de Audi y sus connotaciones- por el ciberpunk de las tres primeras novelas de William Gibson. Esto queda puesto en evidencia ya desde la pr...

"Siamese dream", The Smashing Pumpkins, 1993, Virgin

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Si bien su contexto más inmediato fue el del grunge -o acaso el del rock alternativo noventoso-, el segundo álbum de The Smashing Pumpkins alcanza una suerte de esplendor musical cercano ante todo a la voluptuosidad de cierto rock progresivo; más allá de sus grandes canciones en el terreno digamos rockero, "Gish", entonces, brilla todavía más en las piezas en las que la textura de guitarras distorsionadas apiladas capa tras capa (con ese sonido compacto y metálico, tenso y enceguecedor) alterna con segmentos de eléctricas limpias que reiteran arpegios simples y melódicos, o incluso pequeños riffs a modo de arreglo. Sin duda lo mejor de esa faceta del álbum está en "Soma" (de la que Corgan diría que incluyó 40 partes de guitarra sobregrabadas) y "Mayonaise" -esta última acaso la obra maestra de esta etapa de la banda, previa al disco doble de 1995 y su ambición desmedida-, llena de lirismo, melodías de cajita de música y armónicos que centellean sobre el...

"In utero", Nirvana, 1993, DGC

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Acaso para la banda que había grabado "Bleach" (1989) un sonido como el de "Nevermind" (1991), con sus voces lennonianas en double-track, su sonido altamente comprimido y brillante y su esplendor pop, fuera simplemente demasiado. Se había pasado por ahí, había funcionado, pero ya era hora de enmendar las cosas. Entonces se contrata a Steve Albini, de quien Kurt Cobain luego diría que fue elegido en tanto había producido dos de los álbumes favoritos de la banda ("Surfer rosa" de Pixies y "Pod" de The Breeders), para que lleve el sonido a una crudeza que pudiera parecer quizá "auténtica" en el contexto ético y musical de la banda. Y vaya que lo hizo, pero a partir de ahí la historia se complica: se habló de buscar otros productores y de seguir trabajando a un disco que, sencillamente, se había ido al carajo. Finalmente algunas canciones (cabría pensar que las mejores: "Heart-shaped box", "All apologies" y "Penny...