"David live", David Bowie, 1974, RCA
Después de algo así como 20 años de escuchar los discos de David Bowie llegué, hace no tanto, a un momento en que, honestamente, la etapa glam es la que menos me interesa; justo esa que marcó mi entrada deslumbrada al campo Bowie. En mi proyecto de escritura sobre el tema, de hecho, pienso antes que nada en tres grandes momentos sobre los que escribir: la etapa tardía ("The next day", "Sue", "Blackstar", "No plan"), el giro europeo (" Station to station", "Low", "Heroes", "Stage", "Lodger", "Scary Monsters", "Baal") y, como si se tratara de intuir allí al mayor misterio de todos, los horrendos discos de los ochentas y los singles y soundtracks asombrosamente mejores ("Let's dance", "Absolute beginers", "Tonight", "Underground", "This is not America", "Never let me down", "Tin machine"); quedan los nove...