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Mostrando las entradas etiquetadas como experimental

"Perdition city", Ulver, 2000, Jester

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Una manera acaso inevitable de pensar el quinto álbum de Ulver es desde el momento basal del proyecto como una banda de black metal; es cierto que ya en el contexto de su primera trilogía de álbumes cabía leer un ímpetu de complejización de la matriz genérica ("Kveldssanger" se las arreglaba para sonar blackmetalero sin los elementos más consabidos del género, pero después "Nattens madrigal" volvía a un estilo no sólo más reconocible sino de alguna manera llevado al extremo), pero nada de eso, más allá de indicios legibles en retrospectiva, puede disolver el contraste marcadísimo entre estos discos y "Perdition city", por más que "Themes from William Blake's the marriage of heaven and hell" admita ser leído como una pieza de transición. Si pensamos entonces que median apenas 3 años (y un álbum y un EP) entre el black metal desaforado de "Nattens madrigal" y la electrónica atmosférica y retro/noir/futurista de "Perdition cit...

"Stratification", Wold, 2008, Profound Lore Records

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Posiblemente Wold represente, al menos o de manera suficiente con el cuarto de sus álbumes, ese momento digamos lógico en que el black metal deja de ser un género definido en el contexto de las variantes del metal y se funde con el noise y el dark ambient en sentido amplio. De hecho, cabe pensar que lo mejor de "Stratification" está en el t itle-track y el final ("Auld tree"), ambas composiciones que prescinden de las voces blackmetaleras y funcionan como loops obsesionantes de ruido, una suerte de oleaje monocromático en el que sólo las mínimas diferencias en el grano y la textura permiten distinguir un loop de otro en la sucesión (casi una parodia de la estructura verso/estribillo) que hace a las composiciones. Dicho de otro modo: cuando aparecen las voces blackmetaleras lo hacen como entre comillas, como un elemento ajeno al fondo sonoro o, mejor dicho, como un elemento imposible de relacionar con el fondo de una manera legible o articulable. Y en esta línea ...

"Carry fire", Robert Plant, 2017, Nonesuch/Warner Bros

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Primero, lo obvio: la discografía solista de Robert Plant es, con lejos, la más interesante producida por un ex-Led Zeppelin, incluyendo los trabajos de producción del gran John Paul Jones; después, también es cierto que operó en Plant un crecimiento, desarrollo, llámenlo como quieran, y desde "Dreamland" a "Mighty ReArrenger" hasta "Rai sing Sand", y después el buenísimo "Lullaby and... The Ceaseless roar", el cantante de Zep terminó por ofrecer ya no sólo la mejor carrera solista de un ex Zeppelin sino de probablemente un veterano de la escena de bandas hardrockeras/prog de los setentas. Y eso no es poco decir. En cierto modo -hay que escucharlo más veces, pero este reporte temprano no puede estar tan desencaminado dado lo claro que habla el disco- la última producción de Plant con su banda (The sensational space shifters) es lo mejor de 2017 y seguramente lo más cercano a una obra maestra en la que se viera involucrado Plant desde "In...

"So, black is myself", Keiji Haino, 1997, Alien8 Recordings

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En una primera instancia no es dificil hablar del disco de 1997 de Keiji Haino; a la manera de "What??", de Folke Rabe, su eje es la superposición de dos tonos ligeramente desafinados uno en relación al otro (digamos 440hz y 442hz, por decir algo) e ir después variando sus frecuencias para jugar con los efectos de esa percibida desa finación. Cualquiera que haya afinado una guitarra sabe de qué estoy hablando: esa ondulación, ese burbujeo, esa textura generada por los sonidos. Pero hay más: a eso que cabría llamar el "eje" de la composición, Haino suma otros tonos, generalmente en octavas y a veces, las menos, en quintas, y también juega con la afinación, para abrir la textura y su consecuente imagen o paisaje sonoro; después, a su vez, le agrega percusión e irrupciones de otras fuentes de sonido (la principal es un simple generador de tono), notablemente, pasada la mitad de la pieza, su propia voz.   Y ahí está la clave para pasar a otro nivel, más interesante,...

"A shadow in time", William Basinski, 2017, 2062/Temporary Residence

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La primera de las dos composiciones incluidas en "A shadow in time" fue encargada a Basinksi tras la muerte de David Bowie, y es fácil ver en su lenguaje que remite a "The disintegration loops" (un loop orquestal que repetición tras repetición va diseñando un ambiente desolado y a la vez emocionante, en plena expansión) una   construcción desde el Bowie de los años de Berlín. De hecho, más o menos hacia la mitad de la pieza irrumpe un saxofón que evoca los instrumentales de "Low" y "Heroes", acaso "Neuköln" en particular (aunque Basinski se refirió más bien a la música de "Low" en algunas entrevistas); para ese momento las frases de saxofón parecen prometer una contaminación expresiva en el mecanismo o procedimiento de los loops, pero pronto entendemos que no se trata sino de otra capa en reiteración indefinida, como si los dos niveles fundamentales de la pieza (el fondo orquestal y el fraseo de saxofón) tendiensen a encon...

"OK Computer", Radiohead, 1997, Parlophone/Capitol

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Uno puede pensar más o menos cualquier cosa   sobre la discografía de Radiohead posterior a    1997 (por ejemplo, que "Kid A" es algo así como   el "Low" de los noventas más tardíos) y también   dudar que su tercer álbum de estudio sea   efectivamente el punto más alto de su década,   pero lo cierto es que "OK Computer" representa   el momento más vasto y complejo de la banda, al   menos hasta el presente (y se puede pensar que   lo seguirá siendo, pero no me animaría a decir   algo así). En cierto modo la fórmula es   sencilla y consabida: se toma lo mejor de una   etapa que se quiere dejar atrás y se lo   dispersa en el contexto estético y musical de   lo que se quiere hacer o lo que se busca hacer   o lo que se quiere ver si se puede hacer, de   manera que haya tanto lecciones aprendidas como   vocación de riesgo. En cierto modo, todos los   grandes álbumes que se apoyan en su costado p...

"The league of gentlemen", Robert Fripp, 1981, EG Records

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Es inevitable pensar que ahora el principal interés de "The league of gentlemen", el álbum de 1981 de Robert Fripp, interesa ante todo por su relación con la discografía de King Crimson: una suerte de preludio de lo que vendría en 1983, hasta el punto que en el espacio de salida del lado B puede leerse "the next step is discipline" ("el paso siguiente es Discipline" -o "disciplina", claro), nombre que, dicho sea de paso, fue pensado primero para la banda que formaría Fripp con Belew, Bruford y Levin. De hecho, los responsables de "The league of gentleman" quedan agrupados bajo precisamente ese nombre; cuando Discipline, entonces, pasó a ser King Crimson (se cuenta que Fripp manejaba su auto escuchando las cintas de los últimos ensayos y sintió que el rey carmesí estaba allí, entre ellos), el nombre del grupo pasó a ser el nombre del álbum. Pero estos son detalles anecdóticos; lo que me interesa ahora es pensar en "The league of ...

"A saucerful of secrets", Pink Floyd, 1968, EMI Columbia/Tower

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Si se prescinde del romanticismo más ingenuo y de la cosa vagamente conmovedora de la letra de su última canción, poco importa que "A saucerful of secrets" sea el último disco de Pink Floyd donde todavía colabora Syd Barret. Los fans de este último sin duda tienen muchas razones para conmoverse con "Jugband blues", pero una vez   que se prescinde de esa apelación a la letra lo que queda es un final interesante y un uso ingenioso de tres compases intercalados (2/4, 3/4 y 4/4): nada que pueda realmente compararse con lo mejor del álbum, que va desde la oscuridad cuasi-drone de "Set the controls for the heart of the sun", con su clima denso y ominoso, hasta la belleza de las cuatro partes (no declaradas como tales o con cuatro títulos en el álbum pero sí en su incorporación, en vivo, a "Ummagumma" o, al menos, a algunas ediciones de este disco) del title-track, sin duda una muestra fascinante de rock espacial y dark ambient, que toma la psicodeli...

"White light/White heat", The Velvet Underground, 1968, Verve

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En pocos lugares la saturación y la distorsión logran alcanzar la belleza que se les impone desde el segundo álbum de The Velvet Underground. Y su momento clave es "Sister Ray", por supuesto, la pieza más larga grabada en el estudio por la banda y diecisiete minutos de una sola toma a dos guitarras (Lou Reed y Sterling Morrison), órgano (John Cale en un Voz Continental) y batería (Maureen Tucker). La textura es única: rugosa, áspera, gris, comprimida, estridente, y la pieza sigue y sigue y sigue. Hasta sus momentos de relativa quietud parecen operar como burbujas en un proceso químico, algo completamente no motivado, algo completamente natural, derivado en tanto música de las cualidades del sonido y no al revés. Es, qué duda cabe, un momento álgido del rock y de la música de la segunda mitad del siglo XX. El resto del álbum es casi tan terrible y tan maravilloso, y termina por ser el más arduo y experimental de la banda, no por ello el menos disfrutable. Con la excepción d...

"No plan", David Bowie, 2017, Columbia/Sony

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Es interesante como el EP "No plan" -que vendría a ser el último disco de estudio publicado, y posthumamente, por David Bowie, al menos hasta que aparezcan más grabaciones; lo que apareció después fueron ante todo remezclas y discos en vivo- sirve como zona de intersección entre "Blackstar", esa obra maestra tardía, y el musical "Lazarus". Lo último es lo más fácil de ver: las cuatro canciones del EP son las únicas canciones originales (en oposición a versiones de piezas ya aparecidas anteriormente en la discografía) del musical recién mencionado y, de hecho, su primera aparición física fue en el CD y el vinilo de la banda sonora del musical, unos cuantos meses anterior a la salida oficial del EP, el 8 de enero de 2017 (es decir el aniversario de un año de la muerte de Bowie). A la vez, la pieza que abre el EP es "Lazarus", que fuera también incluido en "Blackstar" un año atrás. Desde ahí, entonces, cabe leer en las otras tres cancio...

"Magical mystery tour", The Beatles, 1967, Parlophone/Capitol

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"Magical Mistery Tour" es sin duda una rareza en la discografía Beatle. Para empezar, es el único ejemplo en la lista digamos "oficializada" de álbums que sigue la edición norteamericana en lugar de la británica. Originalmente, en el Reino Unido, se publicó un EP doble propuesto como la banda sonora de la película homónima; en Estados Unidos, entonces, se lo convirtió en un LP cuyo lado A quedó ocupado por los contenidos del EP doble  y el B con una selección de singles de 1967. Esto requiere un examen más detallado. Los singles en cuestión fueron "All you need is love" (7/7/1967), con "Baby you're a rich man" como lado B, "Hello goodbye" (24/11/1967) con "I am the walrus" como lado B, y "Strawberry fields forever/Penny Lane" (13/2/1967). El EP incluía "Magical mystery tour", "The fool on the hill", "Flying", "Blue jay way", "Your mother should know" y "I...

"Entities inertias faint beings", David Toop, 2016, Room40

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Hace muchos años Ercole Lissardi me dijo que ya empezaba a irritarlo que tantas reseñas, al referirse a sus novelas, volvieran a la posible distinción entre erotismo y pornografía a modo de aparente condición previa para referirse a la obra en cuestión; para Lissardi, él ya había saldado el tema, al menos en cuanto a lo que tocaba a su trabajo, y estaba claro qué era una cosa y qué otra y en qué sentido dialogaban o, mejor, no dialogaban. En el caso de David Toop imagino que algo similar le pasará cuando se plantea la distinción entre "sonido" y "música", porque si bien parece una manera consabida y gastada de comenzar un reporte o reseña de algunas de sus obras, el propio Toop se encargó de saldar la cosa -una vez más, en lo que a su propia obra respecta-: "no me gusta la música", dijo, "amo el sonido, amo el silencio, pero la música en sí ya no me gusta más". La pregunta, entonces, después de toda preocupación por la sistematización de la mú...

"My life in the bush of ghosts", Brian Eno y David Byrne, 1982, Sire/Warner Bros

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Si hay un disco de David Bowie que demanda una revisión crítica ese disco es "Lodger" (1979); parte del interés que cabe atribuir al álbum, además, está en su influencia no necesariamente sobre "la música en general y el rock en particular" -incierta, además- sino, específicamente, en su lugar en las discografías de su autor principal, Bowie, y el músico invitado más prominento, Brian Eno, y una hipótesis de partida podría ser que "Lodger" resultó más importante en el contexto de la discografía de Eno que en la de Bowie, y  cabe armar una pequeña constelación de discos que involucraron a Eno comenzando por el de Bowie de 1979, siguiendo por "Fourth world, vol 1: possible musics", de Eno con John Hassell, e incluyendo también "My life in the bush of ghosts", de Eno con David Byrne. El elemento en común aparece de manera más tenue en el álbum de Bowie, pero también (fue grabado en 1978) se trata del primero de la serie y el que por ta...

"The power to believe", King Crimson, 2003, Sanctuary

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Es posible que aparezca pronto un álbum donde la última encarnación de King Crimson -que además de potenciar marcadamente la sección rítmica regresa a las texturas de bronces y vientos tan presentes en discos como "Islands" (1971)- dé el siguiente paso en su proceso, pero hasta ahora, en lo que a discos de estudio se refiere, la banda culminó su evolución a través de los ochentas y los noventas concentrando los rasgos fundamentales de los discos de esas épocas en su álbum número 13, que combina -de una manera acaso más perfecta que su predecesor, que todavía parecía centrar sus esfuerzos en explorar el sonido industrial/metalero inaugurado por "Thrakk" (1995)- los arpegios polimétricos de guitarra de "Discipline", "Beat" y "Three of a perfect pair" (1981, 1982 y 1984 respectivamente) con el ataque metálico y metalero del sonido  extremo e industrial de los ya aludidos "Thrak" y "The construKction of light" (2000)...

"Live Nassau Coliseum'76", David Bowie, 2010/2016/2017 (1976), Parlophone

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Durante mucho tiempo los tres álbumes en vivo setenteros de David Bowie fueron -en orden de publicación- "David live" (1975), "Stage" (1978) y "Ziggy Stardust: the motion picture", editado en 1983 pero tomado de un concierto de 1973 (el célebre último show de la gira de "Aladdin Sane" y último concierto de Bowie con The Spiders from Mars); recién en 1992 aparecería "Santa Monica '72", quizá el mejor documento disponible oficialmente de la época de Ziggy, y hubo que esperar hasta 2010 para que apareciera "Live Nassau Coliseum'76", en ese momento incorporado al box set de "Station to Station"; en 2016 el mismo concierto reapareció en el box set "Who can I be now" y a comienzos de 2017 fue editado por separado, lo cual lo añade legítimamente a la discografía oficial en vivo (en 2017, por cierto, también fue editado "Cracked actor", tomado de un concierto de la gira soul post "Diamond ...

"Love streams", Tim Hecker, 2016, 4AD/Paper Bag

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Lo primero que captura la atención desde el octavo álbum de Tim Hecker es su uso de la voz humana; no es algo que suene en todas las piezas incluidas en el disco, pero después de pasar por la segunda -"Music in the air"- la personalidad del álbum -insondable, extraña, remota, hipnótica, fascinante- queda establecida; de hecho, lo que sonará después desde otros instrumentos -en "Bijie Dream", por ejemplo, la base está en sintetizadores que evocan un paisaje sonoro setentero, como si la música de los primeros discos de Vangelis fuese un edificio en ruinas y esta pieza de Hecker tomase todos los escombros y con ellos erigiese una catedral- está prefigurado en los cortes, los desfasajes, los glitches y las transiciones abruptas de esas voces -cuyos arreglos corales fueron preparados por Jóhann Jóhannsson-, que se enredan en un panorama tan humano como digital, como la concebible kill screen al final de una cantata de Bach. No hay una sola textura en "Love stream...

"The tired sounds of Stars of the Lid", Stars of the Lid, 2001, Kranky

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El sexto álbum de Stars of the lid se las arregla para reunir -en 123 minutos- todos los procedimientos y técnicas de la historia de la música ambient hasta el primer año del siglo XXI: están los tonos larguísimos sobre los que flotan espejismos de microafinación, los armónicos que reverberan sobre acordes cuyos graves se mueven en lo más profundo del pantano sónico como las patas del más lento de los brontosaurios, las notas gráciles de piano armándose y desarmándose en clusters dispuestos por la sincronía y desincronía de los loops, el súbito cambio de fase en la definición de la música y la catarata de detalles que se estremecen como motas de polvo en una habitación a la que de pronto ha irrumpido un rayo de luz, y la suspensión de emociones que parecen haberse filtrado más allá de la frontera de nuestros cráneos o nuestra piel para instalarse ante nosotros en el aire y para desplegar capas y más capas de sus disfraces en la revelación de sus formas ocultas. Y, además, todo está h...

"The ship", Brian Eno, 2016, Warp

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Quizá valga la pena, en tanto abordaje a la nave del vigesimoquinto álbum de estudio de Brian Eno, recordar que la palabra "ship" aparecía ya en la quinta composición del lado A de "Another green world" (1975), y que el paisaje sonoro propuesto allí, con su textura de acordes largos de sintetizador sobre los que ondula una percusión intrincada, acaso evocaba ya -incluso en tanto ese "apex of human technical power" del que habla Eno en las notas que se anticiparon al lanzamiento de "The ship"- el barco que ese mismo año sería evocado por la edición, en el sello Obscure del propio Eno, de la sobrecogedora "The sinking of the Titanic" de Gavin Bryars; cuarenta y dos años más tarde, entonces, Eno volvió al RMS Titanic y lo convirtió en el centro de su propio relato del naufragio, su "Un coup de dés" -por vincularlo a la obra de Mallarmé: y hay tantos puentes posibles entre el pensamiento del simbolista francés y el músico inglés...

"The sinking of the Titanic", Gavin Bryars, 1975, Obscure

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Del impresionante catálogo de Obscure records (impresionante por los significados históricos, musicales y conceptuales, ya que no por la mera cantidad: apenas 10 discos), el sello fundado en 1975 por Brian Eno, acaso destaquen tres álbumes: uno debería ser sin duda "Discreet music" (1975), del propio Eno y momento fundacional de la música generativa y ambient, y otro "The pavilion of dreams" (1978), de Harold Budd, por su belleza indiscutible y por el hecho para nada deleznable de que posiblemente se trate de la pieza más amable con el usuario (en un sentido de simple musicalidad y expresividad) jamás lanzada por el sello; el tercero (que no el tercer lugar), entonces, debería corresponder al disco que inauguró el sello, "The sinking of the Titanic", de Gavin Bryars. Es inevitable recurrir a la leyenda: aparentemente la última pieza musical tocada por la orquesta a bordo del RMS Titanic fue el himno "Autumn" (hay quien prefiere creer que fue ...

"New and rediscovered musical instruments", David Toop y Max Eastley, Obscure, 1975

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El cuarto de los discos del sello Obscure, fundado por Eno en 1975, es un ejemplo maravilloso de música inclasificable, salvo que por "experimental" entendamos una etiqueta que aporte algo a la reflexión. Para empezar, desde su título -"instrumentos musicales nuevos y redescubiertos"- se propone que buena parte del interés del disco está en desde dónde vienen los sonidos que escucharemos; pero incluso en las cuatro piezas del lado A, las compuestas por Max Eastley y que llevan cada una un nombre alusivo al instrumento creado o redescubierto o resignificado por su autor para ejecutarlas ("hidrófono", "metalófono", "centrífono", "aerófono elástico"), lo que tenemos no es "la cucaracha" tocada con un instrumento extraño, ni mucho menos: son piezas que cabría pensar como atmósféricas o ambient, en las que ciertas características del sonido producido por el instrumento nombrado en el título se vuelven lo más importante;...