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Mostrando las entradas etiquetadas como soul

"David live", David Bowie, 1974, RCA

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Después de algo así como 20 años de escuchar los discos de David Bowie llegué, hace no tanto, a un momento en que, honestamente, la etapa glam es la que menos me interesa; justo esa que marcó mi entrada deslumbrada al campo Bowie. En mi proyecto de escritura sobre el tema, de hecho, pienso antes que nada en tres grandes momentos sobre los que escribir: la etapa tardía ("The next day", "Sue", "Blackstar", "No plan"), el giro europeo (" Station to station", "Low", "Heroes", "Stage", "Lodger", "Scary Monsters", "Baal") y, como si se tratara de intuir allí al mayor misterio de todos, los horrendos discos de los ochentas y los singles y soundtracks asombrosamente mejores ("Let's dance", "Absolute beginers", "Tonight", "Underground", "This is not America", "Never let me down", "Tin machine"); quedan los nove...

"Young americans", David Bowie, 1975, RCA

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¿Hay un momento de reinvención más violenta en la carrera de Bowie que el que tiene a su noveno álbum de estudio como emblema? Quizá sí (el de 1983), o quizá no sea tan dificil señalar continuidades más o menos evidentes ("1984" en "Diamond Dogs", la gira que quedó recogida en "David Live" y "Cracked Actor"), pero para quien Bowie significó ante todo glam rock -ese primer momento, digamos, de la fascinación por su música: en mi caso lo primero que escuché con devoción fue el compilado "The best of David Bowie (1968-1974)", y de ahí a "The rise and fall..."- no cabe duda que disfrutar "Win" y "Right" representa una prueba a superar. Por supuesto: pasada la exploración completa de la discografía (y ahora tristemente podemos decir "completa") las canciones recién mencionadas cobran un espesor diferente. Y ahí es donde opera uno de los grandes logros del álbum: ya no el ejercicio musical de tocar s...

"Cracked actor", David Bowie, 2017 (1974), Parlophone

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La gira con la que Bowie promocionó en 1974 su octavo álbum de estudio comenzó como una apuesta marcadamente teatral, con coreografías elaboradas y una escenografía gigantesca; el costo de mantener todo funcionando, sin embargo, resultó ser demasiado grande, y el propio Bowie prefirió llegado el momento descartarlo todo en favor de una serie de conciertos más convencionales y menos rígidamente pautados. El resultado fue conocido como "The soul tour" y vio un recambio de los músicos implicados, especialmente por el agregado de Carlos Alomar en la segunda guitarra y -en los últimos meses- el inmenso baterista Dennis Davis, con quienes Bowie grabaría todos los discos que seguirían esa década, además de a nada más y nada menos que Luther Vandross en los coros, junto a Gui Andrisano, Ava Cherry, Warren Peace (quien ya había cantado junto a Bowie en los últimos conciertos de la era de Ziggy Stardust), Robin Clark, Diane Sumler y Anthony Hinton, quienes se sumarían eventualmente a...