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"The second annual report", Throbbing Gristle, 1977, Industrial

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Uno de los relatos más famosos del punk es aquel que convoca los tres acordes y la instrucción de formar una banda. Y, de alguna manera, es mucho más ilustrativo de lo que parece. Para empezar porque se trata de tres acordes, lo cual es bastante, especialmente porque con tres acordes ya se alcanza una armonía tan básica y pop como la de I-IV-V. Decir "tres acordes" es lo mismo que decir "música": el punk fue, después de todo, un movimiento conservador de regreso a un rock cincuentero e inofensivo. Es que en 1977 la verdadera antimúsica, el verdadero terror, la verdadera provocación estaba en otra parte: en el primer álbum de Throbbing gristle, al lado del que la mayor parte de la música pensada para shockear o espantar al burgués parece la literatura de Felipe Polleri: un montón de tonterías dichas por un niño que posa de malvado. Quizá el postpunk -y por comodidad podemos ubicar por ahí a Throbbing gristle- está, junto al ambient y el dark ambient, entre los g...

"Entertainment!", Gang of Four, 1977, EMI/Warner

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Había algo así como una veta neomoderna en el postpunk, con bandas como Cabaret Voltaire y Pere Ubu, que referían explícitamente desde sus nombres al dadaísmo y a Jarry y, desde lo que podríamos pensar como el brazo  clase media intelectual del punk, crearon una estética experimental y vanguardista, con una notoria -y moderna, por supuesto- creencia en el proceso, el progreso y el futuro del arte. El punk, muerto para el 77, era regresivo: el postpunk -como la filosofía moderna desde Descartes a Hegel- se planteó empezar desde cero -como el krautrock siete años atrás- y evitar toda referencia posible a Chuck Berry. Pero, por supuesto, si miramos de cerca la cosa es más compleja, y una banda típicamente postpunk como Gang of Four, incorporable a la veta más politizada de ese proceso de formateo (el nombre remite a aquellas cuatro figuras del partido comunista chino después tachadas de contrarrevolucionarias y de agentes de tantas calamidades acontecidas durante la Revolución Cul...

"Cluster & Eno", Cluster y Brian Eno, 1977, Sky

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Los momentos claves en la carrera setentera de Cluster están claros. Primero la partida de Conrad Schnitzler, cuando el nombre del grupo cambia de Kluster a Cluster y Moebius y Roedelius empiezan a aleajarse de las texturas industriales precursoras del dark ambient; después la interacción con Michael Rother en el proyecto paralelo Harmonia, qu e permite la luminosidad más ligera y estremecedora de los álbumes "Zuckerzeit" y "Sowiesoso"; y , finalmente, la colaboración con Eno los lleva a retornar a ciertas atmósferas oscuras y a lo que podría ser descrito como un incremento radical en la definición sonora -a nivel de detalles, de cualidades más finas de la textura- de sus composiciones, como queda claro en el excelente "Grosses wasser". En ese sentido, son los dos discos con Eno -y en particular el primero, el más Cluster del par- los documentos del cambio (no digo salto porque, en cierto modo, todo estaba guardado en forma potencial en "Cluster I...

"Songs from the wood", Jethro Tull, 1977, Chrysalis

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Quizá no fue tan marcado el cambio entre "Too old to rock'n'roll too young to die" y el décimo álbum de Jethro Tull, no al menos en cuanto a una posible distancia entre lo ofrecido y el sonido consabido de la banda, pero si nos detenemos en las melodías, en cierta atención a las armonías, en ciertos arreglos en particular y, especialmente, en las letras, queda más claro como al hard rock virtuoso -pero siempre con una marcada apuesta por la musicalidad antes que por la exhibición gimnástica- y con elementos progresivos lo sucedió un sonido que construye una apropiación específica e idiosincrática del folk inglés. E "inglés" es el término clave quizá: el álbum poco tiene que ver con la escena folk estadounidense de la década anterior y con el rock-folk posterior, del mismo modo que nada de lo ofrecido era estrictamente "nuevo" para la banda (hay antecedentes en "Aqualung", por ejemplo) y, de paso, si destacamos en "Songs from the wo...

"Heroes", David Bowie, 1977, RCA

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Una de las cosas más singulares en relación al decimosegundo álbum de estudio de David Bowie es, paradojicamente, que se trata del único disco en que se repite la fórmula del anterior. A la vez, ahí -no que sea poco- es donde se terminan los parecidos entre "Low" y "Heroes". Recordemos que el primero incluía dos canciones instrumentales ("Speed of life" y "A new career in a new town", al principio y al final, respectivamente, del lado A del vinilo original), tres fragmentos ("Breaking glass", "What in the world" y "Sound and vision"), dos canciones propiamente dichas ("Always crashing in the same car" y "Be my wife") y cuatro paisajes sonoros ("Warszawa", "Art decade", "Weeping wall" y "Subterraneans", que ocupan el lado B completo) en los que aparecen letras (una en un idioma ficticio -la de "Warszawa"- y otra en un inglés extrañado al máximo -...

"Lust for life", Iggy Pop, 1977, RCA

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Sin duda el talento musical y el estilo de los hermanos Hunt y Tony Sales fue de especial importancia, pero parece inevitable pensar las notorias diferencias musicales, sonoras y de actitud entre el segundo álbum solista de Iggy Pop y su predecesor como un redescubrimiento de cierto impulso fresco, dinámico y, digamos, rockero, una forma de "vida" o una determinación a crear una música menos cerebral y más directa que la que dominó "The idiot". Y, a la vez, se trata de Iggy Pop tratando de tomar las riendas, para lo cual parecía necesario encargarse de que Bowie -que de todas formas co-compuso todas las canciones del lado B y compuso enteramente la música de tres del lado A, además de tocar teclados, cantar coros y co-producir el álbum junto a Iggy y Colin Thurston (acreditados como "The Bewley Bros", en referencia a la obra maestra de "Hunky dory")- no dominara el proyecto como, cabe pensar (pero no sería del todo acertado: las influencias fue...

"Animals", Pink Floyd, 1977, Harvest-Columbia

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Los filisteos, los hipsters y los filisteos hipsters (que no son pocos) podrán bufar y bufar otra vez recordándonos al santo patrono Syd Barrett y a esa extraña y extrañamente difundida noción de que Pink Floyd murió o terminó de morir a partir de "The dark side of the moon" (1973), pero basta con escuchar el par de álbumes "Wish you were here" (1975) y "Animals" (1977), sin duda el cenit de la ban da, para maravillarse ante una de las secuencias de discos más fascinantes de la historia del rock. Pocos trabajos consecutivos, es decir, parecen tan perfectamente complementarios; pocos discos consecutivos pueden ensamblarse tan perfectamente en una obra total. Por supuesto que caben reparos de todo tipo a la ideología o la filosofía implícita y evidente (a veces caricaturesca, por ejemplo) en las letras de Roger Waters, pero lo que ofrecen estos álbumes es tanto y está tan notoriamente bien logrado que esa objeción no pasa de ser una a todas luc...

"The idiot", Iggy Pop, 1977, RCA

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Después vendrían los puristas iggypoperos a decir que la culpa de todo -es decir, de un disco tan poco abiertamente punk- la tuvo Bowie, pero el álbum, primero de James Osterberg Jr. como solista, habría de decantar como uno de los mejores de todos los tiempos. Y eso no quiere decir, por cierto, que Bowie no tuviera cierta culpa: grabado poco antes de "Low" compar te la sensibilidad musical y el ímpetu experimental de la llamada "trilogía de Berlín", aunque quizá, aportes idiosincráticos de Iggy aparte, con un costado más siniestro y energético. O, quizá, más arriesgado y experimental. En cierto modo el álbum está apoyado o centrado en la voz de Iggy y una serie de posibilidades que el cantante no había explorado del todo aún; Bowie le había sugerido dejar atrás vocalizaciones como la de "Search and destroy" (en "Raw Power", 1973) para esforzarse en un croon barítono con el que experimentar diferentes maneras de infundir emotivi...

"Before and after science", Brian Eno, 1977, Polydor

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Antes de pasar lo que quedaba de los '70, toda la década de 1980 y buena parte de la siguiente creando álbumes ambient y generativos, Brian Eno -que venía de trabajar con Bowie, con Cluster y con Harmonia- eligió 10 canciones entre las alrededor de 100 que venía preparando desde 1976 y las reunió en el que sería su último álbum con "canciones" por mucho tiempo. "Before and after science" es quizá el cierre de una etapa, y por momentos parece que funciona como una manera de desprenderse de todo aquello que no será más explorado, pero una escucha un poco más atenta revela no sólo que es acaso el mejor estructurado de los discos de Eno sino, además, que buena parte de lo que ofrece es en realidad indistinguible del sonido de trabajos como "Music for films" (1978) y "Apollo atmospheres and soundtracks" (1983), sólo que incluyendo la voz de Eno. Es que esto último no quiere decir que, a su manera, no sean "instrumentales":...

"Trans-Europe Express", Kraftwerk, 1977, Kling Klang

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En cierto sentido el álbum más importante o influyente de Kraftwerk es "Autobahn" (1974), que construía un paisaje sonoro cinemático y brillante bajo la premisa de un viaje por carretera; sin llegar a cristalizar en una digamos "mera" mímesis la banda propuso una estilización del movimiento y la deriva de los escenarios (la carretera abierta, el tunel, el tráfico, etc) que significa, qué duda cabe, un logro artístico que trasciende, y por mucho, la simple consideración sobre armonias e intervalos. Pero su siguiente trabajo, "Radio-Activity" (1975, "Radio-Aktivität" para quien prefiera los títulos en alemán) pareció delatar una orientación diferente. Esa línea los condujo a sus álbumes acaso más logrados, "Trans-Europe Express" (1977, "Trans Europa Express") y "The Man Machine" (1978, "Die Mensch-Maschine"), donde quedó establecido el sonido con el que la banda pasaría a ser identificada de ahí en más. Qui...

"Low", David Bowie, 1977, RCA.

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Es común llamar "La trilogía de Berlín" a los discos que David Bowie publicó entre 1977 y 1979, "Low, "Heroes" y "Lodger"; en rigor, sólo el segundo fue enteramente grabado y mezclado en esa ciudad, ya que "Low" se grabó en Francia (y se mezcló, sí, en Berlin) y "Lodger" en Suiza (y se mezlcó en New York). Sin embargo, cierta cohesión estética, sónica y conceptual a cargo del productor Tony Visconti y la presencia de Brian Eno como músico invitado sin duda distinguen a estos tres trabajos del resto de la discografía de Bowie y sugieren ciertos vínculos. Una mirada atenta, a la vez, tiende a desestimar esas conexiones: "Low" y "Heroes", por ejemplo, si bien repiten la fórmula de un lado A habitado por canciones y un lado B por instrumentales, ofrecen -para comenzar a listar sus diferencias- un perfil emocional completamente diferente. Así, donde en "Heroes" hay una energía caótica y maní...