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Mostrando las entradas etiquetadas como blues-rock

"Electric ladyland", The Jimi Hendrix Experience, 1968, Track/Reprise

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El pasaje a CD hizo, entre otras cosas, que ciertos álbumes dobles dejaran, al menos momentáneamente y para mi generación en adelante, de percibirse como tales. Quizá los mejores ejemplos de esto sean tan canónicos como "Exile on main street", "Blonde on blonde" y "Electric ladyland", pero creo que es especialmente en el caso de este último que el uso distinto de la propuesta (como un disco en lugar de como dos) implica una ligera pérdida. Es acaso la percepción del disco dos como una unidad aparte lo más relevante acá; con su lado A dominado por la fascinante "1983 (a merman I should turn to be)", que es ya rock progresivo en su mejor expresión y de la que cabría escribir libros completos si se pretendiera hacerle justicia. Todo "Electric ladyland", en última instancia, y estamos hablando de un disco generoso en belleza y en milagros, podría quedar justificado por "1983" si fuera necesario: es el punto más alto de un disco...

"Highway 61 revisited", Bob Dylan, 1965, Columbia

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Habría que empezar por la idea de que las letras son lo que menos importa en la mayor parte de los discos de Bob Dylan, y del sexto en particular; es decir: son literatura y en tanto literatura se bastan a sí mismas, ajenas a la música, que es lo que en efecto importa de la mayor parte de los discos de Bob Dylan, y del sexto en particular. Está, para empezar, el sonido de concierto o desconcierto en "Like a rolling stone", que para el segundo compás ya suena -y Greil Marcus acierta al respecto- como si todos los músicos estuviesen suspendidos en su propio asombro ante lo que, entienden, jamás podrá repetirse. La mezcla final del álbum, mono o estéreo, sigue ese camino: los sonidos no están del todo separados pero tampoco se funden; más bien se arremolinan, se suceden, rotan, orbitan. Hay una sustancia extraña entre ellos, por decirlo así, un espacio que no es espacio y que si tuviéramos que apelar a Star Trek como fuente de términos terminaríamos por llamar "subespaci...

"Are you experienced?", The Jimi Hendrix Experience, 1967, Track

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Como si no bastara con la renovación y potenciación del lenguaje del hard rock desde un acto filológico bluesero, como si no bastara con la indagación clave sobre las texturas de la guitarra eléctrica (y el uso de nuevas tecnologías, como el pedal octavia en "Purple haze", que si bien no estaba incluida en la edición UK del álbum por haberla preferido como single, sí aparecía en la edición USA editada tres meses más tarde), como si no bastara con representar al equivalente musical de una persona que, contando apenas con educación primaria, llegue solo o sola a la Relatividad General, como si no bastara que esa Relatividad General, en esta analogía, va todavía más allá de la de Einstein y reescribe no sólo la física (es decir, la manera de tocar la gu itarra), como si no bastara todo eso, "Are you experienced" además incluye "Third rock from the sun" y el title track. Es decir: si lo anterior coloca al álbum en el territorio de las irrupciones más dramát...

"Nothing Is Easy: Live at the Isle of Wight 1970", Jethro Tull, 2004, Eagle

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El festival de Isle of Wight de 1970 (entre el 26 y el 31 de agosto) acaso sea recordado ante todo por la última gran actuación de Jimi Hendrix, pero el álbum que rescata el show de Jehtro Tull es sin duda de gran interés también. La banda queda retratada en el punto más alto de su primera etapa, aquella de un hard r ock extremadamente basado en el blues y con algunos toques de jazz y referencias a un concepto un poco más amplio de musicalidad: un sonido centrato ante todo en la guitarra de Martin Barre en el que la flauta aporta a la textura distintiva y la performance vocal de Ian Anderson se encamina hacia su máximo de expresividad y dramatismo. Después llegaría "Aqualung" y a partir de ahí la incursión en el prog, y todavía más tarde la maravillosa etapa "folk", que aportaría entre otras cosas el mejor álbum en vivo de la banda ("Bursting Out", de 1978) y sin duda la formación más fascinante de su historia, pero para agosto de 1970, con "Benefit...

"Voodoo lounge", The Rolling Stones, 1994, Virgin

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Después del peor par de discos de su carrera, los Stones iniciaron una suerte de retorno con "Steel Wheels" (1989), un disco que además intentó expandir el territorio sonoro de la banda, no siempre con resultados valiosos y, de hecho, casi siempre con algún componente de fallo, por más que el álbum en sí no sólo termine por resultar interesan te sino que merece cierta revaloración. En cualquier caso, el perfil ligeramente fallido del álbum acaso motivó a los Stones a una movida más conservadora para el que sería su primer disco de la década de los 90s (esa misma década que vería el retorno a la forma de tantos proyectos musicales que tuvieron su auge en los 60s y 70s), y contrataron como productor a Don Was, célebre entonces por su encare de rock clásico. El resultado fue un disco que destila -y termina de fijar, por decirlo así-, el sonido típicamente stone: un disco sin duda conservador pero a la vez sumamente bien logrado, algo así como la reversa exacta de "Steel w...

"Morrison hotel", The Doors, 1970, Elektra

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El quinto álbum de The Doors parece haber cristalizado en una condición de puente o transición hacia el enfoque más centrado en el blues ("vuelta a las raíces") del último disco con Morrison, que aparecería al año siguiente, pero cabe escuchar sus dos mitades ("Morrison hotel" la del lado B y "Hard rock café" la del A) como un sonido específico, una suerte de hard rock psicodélico cargado de un blues oscuro y por momentos hasta siniestro, como los paisajes apocalípticos que laten detrás de la payasada wah-wah de "Peace frog", que incluye además ese eje de la leyenda morrisoniana concentrado en los versos "indians scattered on dawn's highway bleeding/Ghosts crowd the young child's fragile egghsell mind", después ampliadas en la fascinante "Ghost song" (en "An american prayer", ensamblado en 1978 y el candidato más fácil -e injustamente- esquivado a la hora de pensar en el más bello de los álbumes de The Door...

"Coda", Led Zeppelin, 1982/93/2016, Swan Song

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Si la discografía de estudio de Led Zeppelin es un banquete, "Coda" representa una bandeja llena de sobras, algunas de aspecto delicioso y otras ya un poco descompuestas. Lo curioso es que este compilado de outtakes -cuyo título sugiere la sección final de una composición pero, también, hace creer que hay una suerte de continuidad o proceso entre los ocho álbumes precedentes y éste, cosa que no es así- haya sido de alguna manera propuesto como álbum o, al menos, sin las marcas evidentes de un compilado (es decir cosas como "studio outtakes 1972-1979", por decir cualquier cosa), y hay algo especialmente interesante en la manera en que reúne grabaciones en vivo retocadas con guitarras añadidas en overdubs y borrado de sonido ambiente y de la multitud -en la impresionante apertura del lado A, "We're gonna groove", que al igual que la un poco menos fascinante pero de todas formas excelente en tanto performance musical "I can't quit you baby...

"Physical graffiti", Led Zeppelin, 1975, Swan Song

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En la historia del rock hay discos perfectos -"Revolver", "Sticky fingers", "Close to the edge", "Axis: bold as love", "Siamese dream", "Low", "Highway 61 revisited"- y también álbumes dobles ("Blonde on blonde", "Exile on main street", "Tales from topographic oceans", "Electric ladyland"). Estos últimos -de los que el arquetipo, en realidad, no es uno de los recién mencionados sino "The Beatles", A.K.A. el álbum blanco- son imperfectos, excesivos, ambiciosos, pretenciosos, heterogéneos y no siempre (la excepción acaso sea el de Dylan) consistentes; si la excelencia en la confección de un álbum queda definida por trabajos claramente contorneados donde no sobra ni falta nada, el álbum doble -el álbum doble relevante, es decir- desafía ese esquema de valores: es anticanónico pese a que su mejor ejemplo pertenece al centro del canon, es barroco en su estética asimétri...

"Led Zeppelin II", Led Zeppelin, 1969, Atlantic.

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Acaso más impresionante que el gesto inaugural del primer álbum de Led Zeppelin es la distancia -en términos de desarrollo musical y conceptual, ya que en cuanto a tiempo no pasaron más de diez meses- que separa a este de su sucesor, uno de los dos o tres álbumes más influyentes de la década de 1970 (aunque publicado en el penúltimo año de la anterior) para el campo del hard rock y el metal. De hecho, un disco que incluya "Whole lotta love" y "Heartbreaker" probablemente no necesite nada más que decir en el ámbito estricto del género o géneros al que o a los que cabe incorporar ambas composiciones, y de hecho todo lo demás (incluyendo algunos de los mejores momentos del álbum) va más allá; es decir, sólo con el componente hard rock del álbum el impacto en la historia del rock estaba asegurado, pero "Led Zeppelin II" incluía mucho más. Para empezar estaba el refinamiento de las técnicas de producción: el uso del eco en reversa (que ya aparecía tentativa...

"Strange days", The Doors, 1967, Elektra

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Si bien menos heterogéneo que su predecesor (y en ese sentido un poco más pobre), el segundo álbum de The Doors (cuya grabación se nutrió de piezas compuestas en los primeros momentos de la banda, previos a la grabación de "The Doors", de 1967, lo cual por momentos parece sugerir que lo mejor fue elegido para el debut discográfico y que por tanto buena parte del material de "Strange days" se parece a un conjunto de descartes) representa, en sus mejores momentos, un paso adelante en el refinamiento de los paisajes sonoros y cierta voluntad de riesgo. Esto es especialmente notorio en "Strange days", la canción que lo inaugura y uno de los primeros usos del sintetizador moog en el contexto de un álbum de rock. La atmósfera lograda es tensa, y parece ocultar más de lo que ofrece, siempre de la mano de las imágenes en las letras de Morrison, con sus noches de piedra y sus espacios cerrados en los que algo siniestro está por suceder o acaso acaba de pasar. E...

"First rays of the new rising sun", Jimi Hendrix, 1997, Sony Music

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No han sido pocos los intentos de responder (y lucrar con) la pregunta acerca de cómo habría sonado un álbum de estudio lanzado por Jimi Hendrix después de "Electric ladyland" (1968). La muerte del músico dejó, es sabido, una serie de grabaciones y otras tantas pistas bajo la forma de sus decisiones estéticas a la hora de armar una banda para tocar en vivo (la recogida en el álbum "Band of gypsies", de 1970, la ensamblada para la performance en Woodstock, llevada a CD en 1994 como el álbum "Woodstock", expandido en 1999 como "Live at Woodstock"), y en una fecha tan temprana como marzo de 1971  apareció "The cry of love", el primer álbum póstumo que intentaría apuntar a la dirección que tomarían los trabajos de estudio interrumpidos por la muerte. Siguieron "Rainbow bridge" (1971), "War heroes" (1972), "Loose ends" (1974), "Crash landing" (1975), "Midnght lightning" (1975) y "Nine ...

"Led Zeppelin", Led Zeppelin, 1969, Atlantic

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Dejando de lado la afirmación tan cliché como verdadera de que se trata de uno de los mejores debuts discográficos de la historia, se puede rastrear buena parte del ADN de "Led Zeppelin I" no sólo a las bandas en las que había tocado anteriormente Jimmy Page, los Yarbirds en particular, sino a las diversas apropiaciones británicas del blues americano. Pero, por supuesto, eso no agota la maravilla ofrecida por estas nueve composiciones. Grabado y mezclado en unas asombrosas 36 horas -a lo largo de tres semanas- después de que Page debiera afrontar las obligaciones contractuales de una gira en escandinavia para los recién disueltos Yarbirds y para ello contratara a Robert Plant, a John Paul Jones y a John Bonham, que recorrieron los países en cuestión bajo el nombre "The new Yarbirds" y tocaron -además de versiones de la banda en cuestión- buena parte del material que sería incorporado al primer disco que grabarían ya bajo el nombre Led Zeppelin. Las sesiones result...

"The Doors", The Doors, 1967, Elektra.

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El cliché señala que se trata de uno de los debuts más impactantes de la historia del rock (junto al primer álbum de Led Zeppelin, por ejemplo) y que la banda jamás igualó su esplendor sonoro, pero incluso tomando esa última afirmación como problemática (están "L.A.Woman", de 1971, y "Strange Days", de 1968, para discutirla) se vuelve dificil no tomar como partida el lugar común mencionado, en tanto "The Doors" ofrece en las dos caras del vinilo tantas ideas musicales como para poner en ignición la historia de quién sabe cuántas bandas diferentes. Y, por supuesto, está "The End", uno de los pocos verdaderos grandes monstruos pop de la década de 1960 (y si digo "pop" es porque esa misma banda había grabado para ese mismo disco "Light my fire" y "I looked at you", ejemplos luminosos de pop/rock). "The Doors", de hecho, comienza con un ritmo relativamente ajeno al rock'n'roll o al rock: la batería es...

"Presence", Led Zeppelin, 1976, Swan Song

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Allá por 1994 (o quizá comienzos de 1995), cerca del cenit de mi entusiasmo por The Doors, un compañero de liceo intentó convencerme de que la mejor banda de todos los tiempos era Led Zeppelin. Para lograrlo me pasó un cassette de 90 minutos con "Led Zeppelin IV" (1971) en un lado y "Led Zeppelin II" (1969) en el otro; posiblemente no era el momento para que viera la luz, así que mi comentario debió ser poco entusiasta, algo así como "sí, está bien. Meh". Mi compañero, entonces, decidió recurrir a la artillería pesada: otro casete de 90 minutos, esta vez ocupado por un disco doble, "Physical graffiti" (1975). Pero tampoco funcionó, de modo que sólo le quedó una opción: la que el entendía como la Tsar Bomba de la banda. Y siguió sin tener suerte. Pero los sonidos, como suele pasar, empezaron a aglomerarse en mi inconsciente y, hacia 1998, en casa de otro amigo, escuché "Led Zeppelin III" (1970) y, entonces, me convertí a la fe verdader...

"L.A.Woman", The Doors, 1971, Elektra

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Uno de los conceptos más comúnmente invocados a la hora de contar la historia de una banda de rock (y se asume cierta persistencia en el tiempo para que esa "historia" parezca posible) es el de "vuelta a las raíces", que señala el momento en que, tras una serie de álbumes fallidos o malos, la banda en cuestión regresa a un estado más cercano a la energía o ímpetu de sus primeros años de vida. Esa energía generalmente se piensa como disipada a lo largo de la anterior serie de discos de mala calidad, que tienden a ser más manieristas y artificiosos en oposición a lo "básico", "honesto" o "sincero" que se insiste en ver en los primeros trabajos; así, cuando la banda "regresa" lo hace o bien retomando la calidad de los comienzos (un "return to form") o bien revisitando (y se hace hincapié generalmente en que esto ocurre desde la madurez o la "sabiduría") también las opciones estéticas de ese m...

sin título, Led Zeppelin, 1971, Atlantic

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"Cuatro símbolos", "Zoso", "Led Zeppelin Cuatro", "Sin título", "Runas" e incluso "El ermitaño". El disco, en rigor, no tiene título y se presenta únicamente con la imagen de tapa. Hasta el nombre de la banda ha sido borrado. ¿Testimonio de la confianza absoluta que tenía Led Zeppelin en cuanto a la magnitud de su logro, del poder de su música, que podía h ablar por sí mismo sin necesidad de etiqueta alguna? Bueno, el Cuatro es, sin duda, uno de los álbumes más cercanos a la perfección jamás grabados por banda alguna. Quizá Led Zeppelin recorrió la década de 1970 registrando canciones y discos menos perfectos para, en algún punto de 1982 o 1983, acceder a una máquina del tiempo, retroceder a 1972 y, con las mejores canciones de esa otra vida de la que jamás sabremos, compilar su cuarto disco. El sonido de apertura ha sido descrito y explicado de varias maneras, pero ante todo sugiere una máquina que entra en...

"Axis: Bold as Love", The Jimi Hendrix Experience, 1967, Track Records

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Seguramente sea el doble "Electric Ladyland" (1968) el mejor y más completo repertorio del genio de Jimi Hendrix como guitarrista, compositor y, por qué no, vocalista, pero "Axis: Bold As Love" es la contrapartida más redonda y sutil del despliegue heterogeneo de su sucesor, del mismo modo que parece dejar atrás la crudeza y la contundencia del primer álbum de Hendrix con la Experience ("Are you experienced?", de 1967) e incorporar una paleta de sonidos más variada. De hecho, ya la pista introductoria nos ofrece una muestra de la experimentación sónica en la que Hendrix empezaba a poner su interés: "EXP", con su uso magistral del feedback y el paneo estéreo, ofrece un paisaje sonoro extremadamente sugerente al que la letra, con alusiones a la ciencia ficción y la ufología, sirve a las mil maravillas. También aparece en este disco el uso del pedal de wah-wah por primera vez en la carrera de estudio de Hendrix; las historias en uso ...