Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como pop

"Ray of light", Madonna, 1998, Maverick/Warner Bros

Imagen
Supongo que dice algo de mi percepción de la obra de Madonna el hecho de que sea el séptimo de sus álbumes mi favorito, pero esta percepción puede ser rastreada a algunas notas básicas de "Ray of light" que, dada cierta estética más o menos establecida como cercan a la propia sensibilidad, puedan proponerlo cómodamente como el mejor momento de la discografía. Es, en cualquier caso, un trabajo de evidente interés: en la  línea de "Low", se trata de uno de los cruces más felices entre pop y electrónica y ambient, pero para 1998 esto no significaba lo mismo que en 1977, no por lo presuntamente "arriesgado" del juego -eso no interesa acá, donde estamos hablando en principio de pop, incluso electro-dance-pop-progresivo o cualquier coordinación de etiquetas que se quiera proponer- sino porque el gesto de Bowie no podía tomar a la electrónica como un género a trabajar, en tanto entonces lo que ahora llamamos electrónica -igual que el "heavy metal" cu...

"The serious moonlight rehearsals", David Bowie, 1990, Gotham records

Imagen
Parece dificil imaginar que Stevie Ray Vaughn pudiera haber tocado realmente a gusto en la gira Serious Moonlight Tour, de David Bowie. Se puede pensar, por ejemplo, que sus sensibilidades diferían considerablemente y que, entre todas las oportunidades en que SRV y Bowie pudieron producir música juntos, esta era la menos adecuada. ¿O no? Al final SRV abandonó la gira por problemas inducidos por su manager (las biografías insisten en la tristísima imagen de Stevie abatido sentado en la carretera rodeado por sus valijas mientras los músicos ensayan en el fondo), quien exigió más dinero e instaló un conjunto de intrigas infundadas, pero también es cierto que SRV estaba incómodo con el vestuario fantasioso y las coreografías. Eso, qué duda cabe, no tenía nada que ver con su blues pensado desde la honestidad y las raíces; pero también es cierto que la cosa retro/americana del álbum de Bowie de 1983 no era tan divergente con respecto a las opciones estéticas del guitarrista virtuoso. Qued...

"Serious Moonlight", David Bowie, 1984, EMI

Imagen
Vale la pena escuchar con cierta atención la banda sonora de "Serious moonlight", el video/documental de 1984 de David Bowie, que recoge la actuación del 12 de septiembre de 1983 en Vancouver, con la gira "Serious moonlight", que promocionaba el disco "Let's dance". Y no son pocas las cosas que saltan a la vista. Primero, que es relativamente escasa la presencia del álbum promocionado: si bien el concierto también incluyó el hit "Modern love", debido a problemas de extensión debió ser retirada para el video, con lo cual quedaron apenas "Let's dance", "China girl" y la remake de "Cat people" entre las piezas del album de 1983. Y eso es raro, porque el setlist final conserva piezas relativamente oscuras ("White light/White heat", "Cracked actor", "Sorrow") o canciones tomadas de álbumes situados en las antípodas musicales, estéticas y conceptuales de "Let's dance" y...

"Never let me down", David Bowie, 1987, EMI

Imagen
El decimoséptimo álbum de estudio de David Bowie es singular en la historia de las reediciones y los remasters: los tres bonus tracks de su edición (casi que limitada) de 1995 son sustancialmente mejores no solo que la media del álbum sino que incluso podría argumentarse que superan a las dos o tres mejores canciones del álbum original. No que sea muy dificil: "Never let me down" y "Tonight", se sabe, son el nadir de la producción de Bowie, y se las arreglan para complementarse: el de 1987 es malo por ciertas razones (muchas) y el de 1984 lo es por otras tantas; a favor de "Tonight" hay al menos dos clásicos y una canción más bien oculta -y en contra todo lo demás, que es horrible- y a favor de "Never let me down" habría que decir que ninguna de sus canciones -hecha la excepción de "Shining star (makin' my love)", que incluye un rap de Mickeey Rourke (?)- es tan deplorable como la versión reggae de "Tonight" en el álbum ...

"Magical mystery tour", The Beatles, 1967, Parlophone/Capitol

Imagen
"Magical Mistery Tour" es sin duda una rareza en la discografía Beatle. Para empezar, es el único ejemplo en la lista digamos "oficializada" de álbums que sigue la edición norteamericana en lugar de la británica. Originalmente, en el Reino Unido, se publicó un EP doble propuesto como la banda sonora de la película homónima; en Estados Unidos, entonces, se lo convirtió en un LP cuyo lado A quedó ocupado por los contenidos del EP doble  y el B con una selección de singles de 1967. Esto requiere un examen más detallado. Los singles en cuestión fueron "All you need is love" (7/7/1967), con "Baby you're a rich man" como lado B, "Hello goodbye" (24/11/1967) con "I am the walrus" como lado B, y "Strawberry fields forever/Penny Lane" (13/2/1967). El EP incluía "Magical mystery tour", "The fool on the hill", "Flying", "Blue jay way", "Your mother should know" y "I...

"Live at the Bowl '68", The Doors, 2012, Elektra

Imagen
El del Hollywood Bowl es uno de esos conciertos clave en la carrera de The Doors; pertenece a una etapa algo anterior a esa racha de recitales registrados -con el propósito de ensamblar un disco en vivo, cosa que efectivamente sucedió con "Absolutely live" y "Alive, she cried", antes de que empezaran a ser publicados los conciertos completos- en los que la banda estaba abocada ya a una suerte de indagación en sus raices blueseras. Los Doors del Hollywood Bowl todavía están más interesados en cierta psicodelia oscura, lo cual se nota especialmente en la sin lugar a dudas valiente maniobra de arrancar el recital con una pieza tan monstruosa como "When the music's over". Un concierto así, ciertamente, no es para gente que pasaba por ahí, vio luz y entró, del mismo modo que sugiere la inclusión de lecturas de poesía a cargo de Morrison: en "The end" y en "Light my fire", por ejemplo. Pero hay más: está "Horse latitudes", p...

"Tonight", David Bowie, 1984, EMI

Imagen
Es fácil ver en "Tonight" el álbum más inexplicable de la carrera de David Bowie; quizá no sea el peor -para eso llegaría tres años después "Never let me down" o, en último caso, quedarán los dos al mismo nivel, en el fondo más irritante de una discografía que entre 1970 y 1980 fue consistentemente fenomenal y entre 1976 y 1980 nada más que genial- pero sí es el que plantea más interrogantes. Y estos no sólo parten de la pregunta sobre cómo fue posible que un artista capaz de un nivel de calidad tan algo como Bowie -incluso en "Let's dance", un disco cortado al milímetro para agradar- armara un álbum tan malo (en comparación y en sí mismo) sino que, admitiendo incluso el tropiezo inevitable, las canciones en sí y su organización reclaman preguntarse varios por qués. Hay varias hipótesis. Pero todas chocan con más preguntas. Por ejemplo, si pensamos que lo que quería Bowie era seguir en la ola de popularidad de "Let's dance" (del año a...

"Yoshimi battles the pink robots", The Flaming Lips, 2002, Warner Bros

Imagen
Seguramente en pocos lugares suena tan bien la peculiar mezcla de psicodelía, electrónica e indie como en el décimo álbum de The Flaming Lips, y quizá funcione especialmente este disco como una suerte de elemento destacado de la discografía que lo incluye gracias a las indudables bondades pop de buena parte de sus canciones. Es, después de todo, uno de los álbumes más brillantes de los dosmiles, y basta con escuchar su última pieza ("Approaching Pavonis Moons by baloon (Utopia Planitia)") después de la primera parte del title-track para apreciar el alcance instrumental y textural de "Yoshimi battles the pink robots pt.1" -las acústicas al comienzo y sus glitches, las voces de fondo, la percusión electrónica, los espacios que quedan súbitamente habilitados por nuevas guitarras que aparecen en la mezcla, la belleza maravillosamente simple de la melodía- y la majestuosidad pop del instrumental que cierra al álbum, tan melódico como cualquiera de las canciones del disc...

"Rubber soul", The Beatles, 1965, Parlophone

Imagen
En algún momento de The Beatles Anthology Harrison dice -cito de memoria- que no sintió mayor diferencia entre la grabación del sexto disco de los Beatles y el siguiente; visto todo de este lado del asunto la afirmación es curiosa, ya que es dificil no pensar a "Rubber soul" como un disco un poco más transicional que definitivo, aunque la proporción, digamos, entre esas cualidades sea, sin duda, más favorable a lo definitivo que el caso de "Help!" o incluso el de "Beatles for sale". Y si se tratara de pensar qué es lo que separa al sexto de lo que vendría después en términos de perfección conceptual, sin duda compararlo con "Revolver" es una estrategia fértil. Otra opción es pensarlo desde perspectivas de géneros musicales: así, "Rubber soul" pasa por el álbum folk o folk-rock, la matriz de lo que harían después bandas como Byrds, mientras que "Revolver" propone lo que cabría pensar como un despliegue de las posibilidades del...

"Band on the run", Paul McCartney and Wings, 1973, Apple

Imagen
Quizá se trate de dos maneras de decir lo mismo, pero es interesante que el mejor disco postbeatle de Paul McCartney (al menos hasta los 90s, o junto a lo mejor de los 90s y "New" y "Chaos and creation...") sea también el disco más eminentemente Beatle grabado por uno de los ex Beatles. Es decir: si hay algo que se parece a la discografía Beatle grabado después de 1970 no está ni en la obra de Harrison ni en la de Lennon, quizá porque ambos desearon apartarse de aquel molde; sin embargo, en el caso del disco de McCartney, todo lo que suena en sus 9 canciones parece asimilable a un posible disco Beatle de los 70s o, al menos, a los aportes McCartney de tal disco. Digamos de nuevo, entonces, que mientras los otros quisieron apartarse, McCartney continúo la línea. Por supuesto que faltaba el influjo de los otros -compositivamente de Lennon en particular- y lo que surgiera de esa interacción, y en ese sentido parece claro que el ímpetu sonoro y musical del álbum no e...

"David Bowie", David Bowie, 1969, Philips/Mercury

Imagen
Quizá los discos que van entre "The man who sold the world" y "Scary monsters" sean realmente irreprochables; tengo para mí que "Station to station" y "Low" son los puntos más altos, pero es evidente que hay una meseta que sirve de base y que las mejores canciones de cualquiera de ellos son también las mejores canciones de David Bowie. En cierto modo, ninguno de los discos que van entre "Let's dance" y "Reality" están a la altura de lo ofrecido en los setentas, y en la misma línea deberíamos pensar a los dos primeros álbumes de Bowie, los dos titulados "David Bowie"; ambos parecen el esfuerzo de un músico que todavía no sabe qué camino tomar, pero lo que en el primero de los álbumes se vuelve uno de sus encantos, no queda del todo claro cómo funciona en el segundo, que además de acusar la fuertísima diferencia de sonido entre "Space Oddity" -el primer hit de Bowie- y el resto de las canciones, no ter...

"Tiny music... songs from the Vatican gift shop", Stone Temple Pilots, 1996, Atlantic

Imagen
Curiosamente, fue cuando se esforzaron visiblemente por crear un disco pop que los Stone Temple Pilots encontraron la mejor expresión para su talento. Es decir: ellos ya habían sido algo así como la versión más popera y radiable del grunge, y en la voz de Weiland -capaz de sonar tanto como la de Layne Staley como la de Eddie Vedder, y, demostraría después, como una versión correcta de Axl Rose- había un más que notorio impulso imitativo o epigonal que, en el sentido de tomar lo que suena por ahí y volver a presentarlo con otro envoltorio, está también en la esencia del pop. El tercero de sus álbumes, entonces, intenta dejar un poco atrás esa impronta grungera -cuando el barco del grunge ya se había hundido y sus mejores representantes o bien no existían o bien tocaban otras cosas- y abrirse a nuevas texturas y géneros, y al hacerlo -será porque se toparon con The Beatles- tocaron el corazón del pop y grabaron su mejor disco. Esto queda especialmente en evidencia en "Lady pictur...

"Automatic for the people", R.E.M., 1992, Warner Bros

Imagen
Si bien fue "Losing my religion" sin duda la que más influyó sobre mi generación, fue con "Monster" (1994) cuando empecé a tomar en serio a R.E.M. Esto equivale a decir que el álbum a veces señalado como la obra maestra de la banda, el octavo de su discografía, no tuvo gran incidencia en mí al momento de su salida y durante el año siguiente; recién más cerca del fin de la década, en 1997, fue que lo escuché con atención. Había por supuesto escuchado hasta el cansancio "Everybody hurts", pero si bien era fácil apreciar la belleza de la composición también tenía claro que si quería una suerte de desolación edulcorada me resultaba preferible elegir entre las tantas variantes de ese mood que habían ofrecido y seguían ofreciendo los Smashing Pumpkins, y si bien en realidad esa idea no cambió gran cosa en 1997, pese a que aprecié de manera más entusiasta el impresionante puente de la canción ("don't throw your hand..."), el resto del álbum ganó ...

"The Beatles", The Beatles, 1968, Apple

Imagen
Dos discos de 1967, dos portadas, una historia contada muchas veces: por un lado "Sgt. Pepper's lonely hearts club band", featuring Aleister Crowley, los fab four, la banda del sargento del título, Oscar Wilde, Aldous Huxley y un buen reparto, entre los que aparecía también el autor del segundo disco en cuestión, "John Wesley Harding", una tapa sepia, casi monocromática, poblada por lo que parecen patanes sin remedio. La primera tr epó hasta el pináculo de su era; la segunda le dio la espalda y miró hacia otro lado. El mismo que mirarían los Stones y los Beatles al año siguiente, y entonces si la del disco de Dylan, con su austeridad y su carencia total de cualquier rastro de coolness, señalaba cómo apartarse de la parafernalia multicolor de la psicodelia, fueron los Beatles quienes llegaron al máximo inevitable de ese camino (salvo, claro, omitir la portada, cosa sin duda demasiado radical para su época y por tanto acaso invisible en tanto opción): el espa...

"Help!", The Beatles, 1965, Parlophone

Imagen
Uno de los fetiches a la hora de narrar el proceso de The Beatles es sugerir cuál fue o pudo ser el momento en que todo empezó a cambiar; esto parece relegar a un lugar de menor interés una primera etapa más marcada por un pop inmediato o por las pocas pretensiones a la hora de grabar y construir canciones, y es cierto que al menos los primeros dos discos de la banda indudablemente ofrecen un remedo de la actuación en vivo y no un sonido creado específicamente en el estudio y que sólo puede vivir en él; la cosa se complica notoriamente con "Beatles for sale", pero en general se propone a "Help!" como el punto de inflexión. En cierto modo la cosa parece natural: ya para 1965 sonaban los Kinks y los Animals y, por tanto, la que todavía era en gran medida la banda de Lennon -que además venía del éxito impresionante en Estados Unidos y de una película sorprendente- tenía que proponer algo nuevo. Y vaya si lo hicieron: el sonido que empezaba a aparecer en el reverb de...

"Let's dance", David Bowie, 1983, EMI

Imagen
Una de las historias más contadas acerca de la reinvención más dramática de David Bowie (o, si se quiere ser más cauteloso, una de las dos o tres más dramáticas) es que después de grabar "Under Pressure" Freddie Mercury le comentó a Bowie cuánto dinero estaba haciendo Queen últimamente. Eso, al parecer, superaba, y con creces, a lo que había ganado Bowie con "Scary monsters", un disco que, sin abandonar algunas nociones digamos "art-rock" y ser, de hecho, un disco al que cabe asociar algún significado posible del término "vanguardia", había sido pensado como una salida pop al esquema más intelectual de la trilogía de álbumes grabados junto a Brian Eno. En esa línea, todo lo de "Let's dance" es una movida segura. El cambio de productor, desde el experimentalismo de Tony Visconti hasta la sabiduría disco/dance de Nile Rodgers, es un gesto elocuente en sí mismo: Bowie aspiraba a llenar estadios y en ese esquema no cabía más el sonido...

"Voodoo lounge", The Rolling Stones, 1994, Virgin

Imagen
Después del peor par de discos de su carrera, los Stones iniciaron una suerte de retorno con "Steel Wheels" (1989), un disco que además intentó expandir el territorio sonoro de la banda, no siempre con resultados valiosos y, de hecho, casi siempre con algún componente de fallo, por más que el álbum en sí no sólo termine por resultar interesan te sino que merece cierta revaloración. En cualquier caso, el perfil ligeramente fallido del álbum acaso motivó a los Stones a una movida más conservadora para el que sería su primer disco de la década de los 90s (esa misma década que vería el retorno a la forma de tantos proyectos musicales que tuvieron su auge en los 60s y 70s), y contrataron como productor a Don Was, célebre entonces por su encare de rock clásico. El resultado fue un disco que destila -y termina de fijar, por decirlo así-, el sonido típicamente stone: un disco sin duda conservador pero a la vez sumamente bien logrado, algo así como la reversa exacta de "Steel w...

"Zooropa", U2, 1993, Island

Imagen
Para comienzos de los 90s U2 se había propuesto ofrecer una imitación precisa de lo que Bowie había hecho más o menos quince años atrás, cuando decidió dejar atrás las influencias estadounidenses y enfilar hacia Europa: "The european canon is here". Y si bien en "Achtung baby", grabado justamente en Berlín (ciudad emblemática para la etapa "europea" de los setentas tardíos de Bowie), la dirección ya estaba clara, es acaso en "Zooropa" donde el impulso cobra su pico de intensidad. Posiblemente el primero sea un álbum más logrado o consistente, pero el de 1993 ofrece de alguna manera una imagen más fascinante aún, en virtud de su concepto más o menos difuso de construcción de una Europa futura y tecno-utópica ("zooropa / Vorsprung durch Technik"), concepción influida -además de por el citado motto de Audi y sus connotaciones- por el ciberpunk de las tres primeras novelas de William Gibson. Esto queda puesto en evidencia ya desde la pr...

"Nena", Nena, 1983, CBS

Imagen
A veces es fácil pasar por alto que buena parte de las bandas reunidas bajo la demasiado amplia categoría de "krautrock" estaban compuestas por los más místicos y new-age de los hippies, saturados de un discurso de trascendencia espiritual de plástico. Y no se trata únicamente de las bandas más de segunda o tercera fila, ni siquiera de las menos interesantes musicalmente, pero habría qué preguntarse cuantas bandas de un flower power galáctico recalentado podían contarse por cada Faust, Neu!, Can o Kraftwerk. Insisto en que no hay un juicio de valor operando: buena parte de la discografía post-Virgin de Tangerine Dream entra fácilmente en el estatuto cómodo y complaciente de música new age, del mismo modo que Ash Ra Tempel (y en particular su lider) grabó zapadas horribles y autocomplacientes al mismo tiempo que discos maravillosos ("E2-E4", por ejemplo), o incluso zapadas hippies que eran además discos maravillosos, y eso es parte de todo lo que tantos amamos en ...

"The soft parade", The Doors, 1969, Elektra

Imagen
Si bien cualquier intento de salir de la zona de confort puede ser interesante en el contexto del pop/rock (más al menos que álbumes bien cincelados pero predecibles y consabidos), y especialmente a fines de los sesentas, esa operación funciona de una manera un poco extraña en el cuarto álbum de The Doors; no solo porque su resultado sea en última instancia fallido -o lo más parecido a un álbum "malo" o "fallido que se permitió una banda con una discografía relativamente impecable hecha la excepción de justamente "The soft parade" y algún momento del par de álbumes que lo rodean- sino especialmente porque el experimento en sí parece poco atractivo. Al menos si queda presentado en función del gesto bastante evidente de volver más complejo el sonido, ya que la manera en que esto parece operar termina por cancelarse a nada más que el añadido de bronces. Es decir: la banda ya exhibía una vocación riesgosa en su matriz básica de psicodelia, teatralidad, lírica, bl...