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Mostrando las entradas etiquetadas como 1998

"Ray of light", Madonna, 1998, Maverick/Warner Bros

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Supongo que dice algo de mi percepción de la obra de Madonna el hecho de que sea el séptimo de sus álbumes mi favorito, pero esta percepción puede ser rastreada a algunas notas básicas de "Ray of light" que, dada cierta estética más o menos establecida como cercan a la propia sensibilidad, puedan proponerlo cómodamente como el mejor momento de la discografía. Es, en cualquier caso, un trabajo de evidente interés: en la  línea de "Low", se trata de uno de los cruces más felices entre pop y electrónica y ambient, pero para 1998 esto no significaba lo mismo que en 1977, no por lo presuntamente "arriesgado" del juego -eso no interesa acá, donde estamos hablando en principio de pop, incluso electro-dance-pop-progresivo o cualquier coordinación de etiquetas que se quiera proponer- sino porque el gesto de Bowie no podía tomar a la electrónica como un género a trabajar, en tanto entonces lo que ahora llamamos electrónica -igual que el "heavy metal" cu...

"Último bondi a Finisterre", Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, 1998, Patricio Rey Discos

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Loops, texturas que remiten a la música electrónica, trabajo de estudio en oposición a la expresividad de la música en vivo y el impulso a acercarse a cierta contemporaneidad parecen nociones peleadas con la condición más fácilmente pensable desde no tanto los álbumes en sí sino más bien la leyend a o la presunta "alma" o "esencia" -actualizada por sus seguidores acérrimos y por la crítica que más o menos los representa- de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, y por eso, casi con certeza, el octavo álbum de la discografía fue y es resistido por los fans, pese a que no pocas de sus canciones parecen haberse elevado al estatus de clásicos de la banda. ¿Pero y si de "Último bondi a Finisterre" fuéramos a decir que se trata del mejor álbum de los Redondos? No sólo no vale la pena establecer esas jerarquías sino que, notoriamente, el pronunciamiento es inseparable de un lugar estético o incluso ideológico de enunciación, y por ahí, en la consideración d...

"Without you I'm nothing", Placebo, 1998, Hut

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"Pure morning", "Without you I'm nothing", "You don't care about us" y "Every you every me" están, sin duda, entre las mejores canciones de la etapa tardía de los noventas, esa en que -entre "Mechanical animals", de Marilyn Manson, y "Velvet Goldmine", la película de Todd Haynes- el glam rock setentero (gracias en buena medida al costado del britpop representado por Suede y, hasta cierto punto, por Pulp) pareció volver y mutar en una suerte de negolam. La guitarra minimalista (especialmente notoria en "Pure morning") y su distorsión contenida, para nada desbordada, diferencia al trabajo de Placebo de las bandas de la primera ola alternativa/grunge de los noventas, pero cierto ímpetu postpunk (que de alguna manera parece remitir a Sonic Youth) está muy presente también en las estructuras y en cierta tensión indudable en la ejecución. Pero hasta acá, incluso contando estos cuatro éxitos, Placebo no parecerí...

"Absent lovers: live in Montreal", King Crimson, 1998, Discipline Global Mobile

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La etapa del doble trio -la posterior a "Thrak"- podrá estar mejor documentada y contener esa pieza maravillosa de creación desde el en vivo (es decir un disco ensamblado con segmentos tomados de distintas performances, que desembocan en una composición que jamás fue tocada como tal) que es "Thrakattak", así como también un par de discos memorables ("Vroom vroom" y "New York thrak", ambos después recogidos y remezclados en el imprescindible box set de "Thrak"), y la formación más interesante de los setentas tiene a un álbum en vivo tan fascinante como "USA" (además de otros tantos lanzados posteriormente e incluso el completísimo box set de la época de "Starless and bible black") pero el mejor disco en vivo de King Crimson acaso pertenezca a la etapa ochentera y sea justamente el que recoge el último concierto de esa formación de la banda (el 11 de julio de 1984; Crimson no volvería a tocar en vivo sino hasta los s...

"El arte de la fuga", J.S.Bach, 1751, versión de Keller Quartett, 1998, ECM

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No se trata de que juzgue la belleza de una versión de "El arte de la fuga" por la manera en que suena el primer break de la quinta fuga, pero si se tratara de juzgar la belleza de una versión de "El arte de la fuga" por la manera en que suena el primer break de la quinta fuga, en el caso de la del Keller QUartet (1:41) estaríamos ante una realización magnífica de uno de los momentos más sublimes en la historia de la música y, por tanto, una de las mejores o más emotivas o más fascinantes versiones de esa música que acaso Bach compuso más  para los ojos que para los oídos. Es casi un lugar común, pero hay que tener en cuenta que el compositor jamás señaló para qué instrumento compuso la serie de contrapuntos que hacen a "El arte de la fuga", y si bien la tendencia principal, por llamarla de alguna manera, es a tocarlos en un instrumento de teclado, nada indica que no podamos emplear los que queramos. En este caso, evidentemente, se trata de un cuarteto d...

"Yield", Pearl Jam, 1998, Epic

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Si no fuera porque "Binaural" hace una apuesta fuerte por texturas y cualidades sonoras, podría pensarse que el quinto álbum de Pearl Jam es una reacción a la perspectiva de perder cierta base de seguidores después de un disco tan arriesgado -en el contexto de la estética o estéticas de la banda, se entinde- como "No code". Y es cierto que "Yield" es el disco más pop y ligero que grabara Pearl Jam, pero en su rock directo y sin mayores rebusques no sólo contiene melodías bellísimas y momentos de gran emotividad sino que logra mantenerse interesante canción tras canción. Incluso cabe encontrar una buena marca de la herencia de "No code" en "All those yesterdays" y "Push me, pull me", que aportan un costado un poco menos consabidamente rockero al disco sin volverse piezas que le compliquen demasiado la vida al oyente. En ese sentido, el gran logro de "Yield" es mantenerse siempre pop sin perder la variedad, el inter...

"Nightfall in Middle-Earth", Blind Guardian, 1998, Virgin/Century Media

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No hay que esperar mucho en el sexto álbum de estudio de Blind Guardian para entender que la propuesta ya quedó planteada y no habrá mayores cambios. La textura rápidamente queda expuesta en su contrapunto de guitarras con melodías de resonancias celtas, sus coros, sus detalles de teclados con timbres relativamente new age y, sobre todo, la potencia épica del power metal. Está también, por supuesto, el detalle nada menor de la minuciosidad con la que "Nightfall in Middle-Earth" recuenta "El silmarillion", la obra maestra de J.R.R.Tolkien, tanto desde las letras de las canciones como desde episodios de texto declamado sobre efectos de sonido que construyen miméticamente lo narrado, batallas en particular. Y así, si bien el disco transcurre en sus 65:29 sin sorpresas, el interés y la fascinación encuentran un punto de partida renovado continuamente; es decir: después de que todo queda planteado, es en la belleza épica de las melodías termina por atrincherarse el go...

"Music has the right to children", Boards of Canada, 1998, WARP/Matador

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Desde lejos seguramente el primer álbum de Boards of Canada parezca una suerte de formateo un poco más pop -o menos ambient y experimental- del momento fundacional a nivel sonoro del IDM (ya que a nivel de género lo fue el compilado "Artificial intelligence", de 1992),  "Selected ambient works 85-92" (1992), en el sentido de que procede a crear enunciados un poco más user-friendly desde el lenguaje propuesto por el álbum de Aphex Twin. Y de hecho no se trata de una perspectiva desatinada, en tanto a las estructuras y programaciones específicas del trabajo seminal recién nombrado se le aporta aquí una construcción de atmósferas más emotiva (o una emotividad más inemediata) y no pocos ganchos melódicos. Pero esto no quiere decir que a "Music has the right to children" le falte interés o densidad; por el contrario: el reformateo o reescritura de propuestas más radicales y arduas está en la esencia misma del proceso creativo del pop, y además no es dificil p...

"Adore", The Smashing Pumpkins, 1998, Virgin

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Quizá los noventas ya habían muerto cuando The Smashing Pumpkins lanzó "Adore", y de ser así pocos álbumes podrían servir tan perfectamente de marcha fúnebre (o pavana para una década difunta) para una época. Por supuesto que cierta oscuridad, desesperanza y melancolía habían sido esenciales a la obra anterior de la banda, pero en el disco de 1998 todo eso quedó puesto en primer plano de una manera tan espléndida que es dificil escuchar el disco sin que se escape alguna lágrima. Y si alguien lo duda, ahí esta "Blank page", la última canción y sin duda el momento más bello y desolador del álbum. Desde un punto de vista estrictamente biográfico, el álbum ha de ser vinculado a la crisis en la banda (había sido expulsado el baterísta Jimmy Chamberlin y había muerto el tecladista de la gira de "Mellon Collie and the infinite sadness", Jonathan Melvoin, en circunstancias un poco misteriosas) y a la muerte por cáncer de la madre de Corgan, a qu...

"Mechanical Animals", Marilyn Manson, 1998, Nothing/Interscope

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El tercer álbum de estudio de Marilyn Manson acusa una diferencia notoria con el sonido industrial de sus El álbum de Marilyn Manson incluye además a otro protagonista, Alfa, que sirve de contrapunto o testigo o cronista de los hechos de Omega y su banda The Mechanical Animals. Así, según lo establece el librillo, la mitad de los temas tiene a Omega como emisor/cantante y la otra mitad a Alfa como emisor/narrador. Es Alfa, por ejemplo, el emisor de la mejor composición del disco, "The speed of pain", a su vez cargado de referencias a "Space Oddity" de Bowie (entre ellas las guitarras de las estrofas, que repiten un patrón de rasguido y un sonido muy similar para los acordes Do-Mi menor). Otras de las canciones más interesantes y logradas del álbum son "Mechanical Animals" y "Coma White", en las que el diálogo entre guitarras acústiacas, eléctricas distorsionadas y sintetizadores termina por ofrecer una muy bien lograda actualiz...

"The pavilion of dreams", Harold Budd, 1978, Obscure Records

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Fue el último disco producido por Eno para su sello Obscure, fundamental para el ambient, el minimalismo y la música experimental en la década de 1970. De sus cuatro pistas acaso la primera ("Bismillahi'Rrahman 'Rrahum") sea la más cinemática y ambiental (aunque Budd siempre rechazó que la categoría "ambient" pudiera aplicarse a su obr a), con su saxofón enroscando frases por encima de un fondo mínimo; a la vez, es el último tema ("Juno") el que, en el costado opuesto del espacio mental del disco, reclama de manera más tradicional la atención del oyente y construye una expresión más narrativa, emotiva o emocionante. La segunda composición ("two songs") parece simplificar -quizá demasiado- la propuesta de su predecesora y reemplaza el saxo con la voz humana (la mezzo-soprano Lynda Richardson cantando por encima del arpa de Maggie Thomas). A la vez, más sugerente, casi onírica, se aparece la tercera pieza ("madrigals of ...