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Mostrando las entradas etiquetadas como the doors

"Live at the Bowl '68", The Doors, 2012, Elektra

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El del Hollywood Bowl es uno de esos conciertos clave en la carrera de The Doors; pertenece a una etapa algo anterior a esa racha de recitales registrados -con el propósito de ensamblar un disco en vivo, cosa que efectivamente sucedió con "Absolutely live" y "Alive, she cried", antes de que empezaran a ser publicados los conciertos completos- en los que la banda estaba abocada ya a una suerte de indagación en sus raices blueseras. Los Doors del Hollywood Bowl todavía están más interesados en cierta psicodelia oscura, lo cual se nota especialmente en la sin lugar a dudas valiente maniobra de arrancar el recital con una pieza tan monstruosa como "When the music's over". Un concierto así, ciertamente, no es para gente que pasaba por ahí, vio luz y entró, del mismo modo que sugiere la inclusión de lecturas de poesía a cargo de Morrison: en "The end" y en "Light my fire", por ejemplo. Pero hay más: está "Horse latitudes", p...

"In concert", The Doors, 1991 (1969, 1970), Elektra

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The Doors grabaron buena parte de sus conciertos de 1969 y 1970 con la idea de eventualmente armar un disco en vivo. Así, ese mismo año, en julio, fue publicado el doble "Absolutely live", en el que cada canción fue ensamblada en el estudio a partir de los mejores momentos de todo ese gran acervo de grabaciones, algo así como "el concierto   definitivo" de la banda. Y, además, el lado C (o sea el A del disco 2) traía una performance completa de "The celebration of the lizard", el proyecto que iba a llenar uno de los lados de "Waiting for the sun" pero quedó abortado después de que la banda decidiera que no estaba haciendo progresos en su grabación (el impulso de armar una suite con partes tan diferenciadas no fue abandonado: es el germen de "The soft parade", del año siguiente).   Las grabaciones no usadas quedaron archivadas hasta que, en 1983, fueron usadas algunas para el disco "Alive, she cried", que incluía el interés...

"The soft parade", The Doors, 1969, Elektra

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Si bien cualquier intento de salir de la zona de confort puede ser interesante en el contexto del pop/rock (más al menos que álbumes bien cincelados pero predecibles y consabidos), y especialmente a fines de los sesentas, esa operación funciona de una manera un poco extraña en el cuarto álbum de The Doors; no solo porque su resultado sea en última instancia fallido -o lo más parecido a un álbum "malo" o "fallido que se permitió una banda con una discografía relativamente impecable hecha la excepción de justamente "The soft parade" y algún momento del par de álbumes que lo rodean- sino especialmente porque el experimento en sí parece poco atractivo. Al menos si queda presentado en función del gesto bastante evidente de volver más complejo el sonido, ya que la manera en que esto parece operar termina por cancelarse a nada más que el añadido de bronces. Es decir: la banda ya exhibía una vocación riesgosa en su matriz básica de psicodelia, teatralidad, lírica, bl...

"Morrison hotel", The Doors, 1970, Elektra

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El quinto álbum de The Doors parece haber cristalizado en una condición de puente o transición hacia el enfoque más centrado en el blues ("vuelta a las raíces") del último disco con Morrison, que aparecería al año siguiente, pero cabe escuchar sus dos mitades ("Morrison hotel" la del lado B y "Hard rock café" la del A) como un sonido específico, una suerte de hard rock psicodélico cargado de un blues oscuro y por momentos hasta siniestro, como los paisajes apocalípticos que laten detrás de la payasada wah-wah de "Peace frog", que incluye además ese eje de la leyenda morrisoniana concentrado en los versos "indians scattered on dawn's highway bleeding/Ghosts crowd the young child's fragile egghsell mind", después ampliadas en la fascinante "Ghost song" (en "An american prayer", ensamblado en 1978 y el candidato más fácil -e injustamente- esquivado a la hora de pensar en el más bello de los álbumes de The Door...

"Waiting for the sun", The Doors, 1968, Elektra

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La serie de álbumes digamos "clase B" de The Doors comienza en 1968 con el mejor de los tres en cuestión y tercero también de la banda. La mayor parte de las canciones, letras e ideas para canciones que Morrison había reunido en sus años previos a la eclosión de la banda y la grabación de su primer álbum ya habían sido usadas, y el denso calendario de toques por el que habían pasado hasta el momento de grabar "Waiting for the sun" les había dejado poco tiempo para componer en paz, así que la banda, que necesitaba además mantenerse al nivel de sus primeros dos trabajos, pretendió subir todavía más la apuesta y grabar "The celebration of the lizard", basada en un largo poema épico de Morrison (y de algún modo, de hecho, su obra arquetípica) y pensada como una pieza de múltiples secciones y una suerte de versión doorsiana de lo que después (o por esas fechas si atendemos al debut de King Crimson) iba a convertirse en el rock progresivo, algo si lo pensamos...

"Strange days", The Doors, 1967, Elektra

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Si bien menos heterogéneo que su predecesor (y en ese sentido un poco más pobre), el segundo álbum de The Doors (cuya grabación se nutrió de piezas compuestas en los primeros momentos de la banda, previos a la grabación de "The Doors", de 1967, lo cual por momentos parece sugerir que lo mejor fue elegido para el debut discográfico y que por tanto buena parte del material de "Strange days" se parece a un conjunto de descartes) representa, en sus mejores momentos, un paso adelante en el refinamiento de los paisajes sonoros y cierta voluntad de riesgo. Esto es especialmente notorio en "Strange days", la canción que lo inaugura y uno de los primeros usos del sintetizador moog en el contexto de un álbum de rock. La atmósfera lograda es tensa, y parece ocultar más de lo que ofrece, siempre de la mano de las imágenes en las letras de Morrison, con sus noches de piedra y sus espacios cerrados en los que algo siniestro está por suceder o acaso acaba de pasar. E...

"The Doors", The Doors, 1967, Elektra.

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El cliché señala que se trata de uno de los debuts más impactantes de la historia del rock (junto al primer álbum de Led Zeppelin, por ejemplo) y que la banda jamás igualó su esplendor sonoro, pero incluso tomando esa última afirmación como problemática (están "L.A.Woman", de 1971, y "Strange Days", de 1968, para discutirla) se vuelve dificil no tomar como partida el lugar común mencionado, en tanto "The Doors" ofrece en las dos caras del vinilo tantas ideas musicales como para poner en ignición la historia de quién sabe cuántas bandas diferentes. Y, por supuesto, está "The End", uno de los pocos verdaderos grandes monstruos pop de la década de 1960 (y si digo "pop" es porque esa misma banda había grabado para ese mismo disco "Light my fire" y "I looked at you", ejemplos luminosos de pop/rock). "The Doors", de hecho, comienza con un ritmo relativamente ajeno al rock'n'roll o al rock: la batería es...

"L.A.Woman", The Doors, 1971, Elektra

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Uno de los conceptos más comúnmente invocados a la hora de contar la historia de una banda de rock (y se asume cierta persistencia en el tiempo para que esa "historia" parezca posible) es el de "vuelta a las raíces", que señala el momento en que, tras una serie de álbumes fallidos o malos, la banda en cuestión regresa a un estado más cercano a la energía o ímpetu de sus primeros años de vida. Esa energía generalmente se piensa como disipada a lo largo de la anterior serie de discos de mala calidad, que tienden a ser más manieristas y artificiosos en oposición a lo "básico", "honesto" o "sincero" que se insiste en ver en los primeros trabajos; así, cuando la banda "regresa" lo hace o bien retomando la calidad de los comienzos (un "return to form") o bien revisitando (y se hace hincapié generalmente en que esto ocurre desde la madurez o la "sabiduría") también las opciones estéticas de ese m...