"White light/White heat", The Velvet Underground, 1968, Verve
En pocos lugares la saturación y la distorsión logran alcanzar la belleza que se les impone desde el segundo álbum de The Velvet Underground. Y su momento clave es "Sister Ray", por supuesto, la pieza más larga grabada en el estudio por la banda y diecisiete minutos de una sola toma a dos guitarras (Lou Reed y Sterling Morrison), órgano (John Cale en un Voz Continental) y batería (Maureen Tucker). La textura es única: rugosa, áspera, gris, comprimida, estridente, y la pieza sigue y sigue y sigue. Hasta sus momentos de relativa quietud parecen operar como burbujas en un proceso químico, algo completamente no motivado, algo completamente natural, derivado en tanto música de las cualidades del sonido y no al revés. Es, qué duda cabe, un momento álgido del rock y de la música de la segunda mitad del siglo XX. El resto del álbum es casi tan terrible y tan maravilloso, y termina por ser el más arduo y experimental de la banda, no por ello el menos disfrutable. Con la excepción d...