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Mostrando las entradas etiquetadas como 2009

"Crack the skye", Mastodon, 2009, Reprise

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En cierto modo el cuarto álbum de Mastodon da todo lo que debería dar el rock/metal progresivo: complejidad, poder, fuerza y esos conceptos narrativos dementes, ingenuos y maravillosos que no sobrevirían en otro medio ("2112" es un buen ejemplo, "Machina/The machines of god" otro); lo interesante es que lo hace con niveles de excelencia asombrosos. E s indispensable escuchar el disco con auriculares, para formarse una idea más clara de los detalles a nivel textural. En ese sentido, es decir, el álbum es de una riqueza impresionante. Y, después, todo él es capaz de ofrecerse como claramente desmedido y, a la vez, de dar siempre en el blanco. Las canciones se superponen en la memoria, pero no importa, porque todas han de ser partes de una composición más vasta; en el caso de la impresionante "The czar", las secciones -desde la climática y tensa introducción hasta - tienen sus propios títulos, y todas ellas suenan tan cohesivas, homogéneas y a la vez intrin...

"Yoshimi battles the pink robots", The Flaming Lips, 2002, Warner Bros

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Seguramente en pocos lugares suena tan bien la peculiar mezcla de psicodelía, electrónica e indie como en el décimo álbum de The Flaming Lips, y quizá funcione especialmente este disco como una suerte de elemento destacado de la discografía que lo incluye gracias a las indudables bondades pop de buena parte de sus canciones. Es, después de todo, uno de los álbumes más brillantes de los dosmiles, y basta con escuchar su última pieza ("Approaching Pavonis Moons by baloon (Utopia Planitia)") después de la primera parte del title-track para apreciar el alcance instrumental y textural de "Yoshimi battles the pink robots pt.1" -las acústicas al comienzo y sus glitches, las voces de fondo, la percusión electrónica, los espacios que quedan súbitamente habilitados por nuevas guitarras que aparecen en la mezcla, la belleza maravillosamente simple de la melodía- y la majestuosidad pop del instrumental que cierra al álbum, tan melódico como cualquiera de las canciones del disc...

"The resistance", Muse, 2009, Warner Bros

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Es fácil ver en el quinto álbum de Muse al más progresivo de la discografía, pero al mismo tiempo parece claro que en lugar de emplear cierta música "clásica" como referente -es decir ese recurso de la variante más sinfónica del rock progresivo- la clave en "The resistance" pasa más por su recuperación del rock setentero que a su vez recuperó cierta música clásica/romántica-tardía (Rachmaninov, Mahler, Chopin, etc), y el elemento que sobresale en la operación es siempre el pop. No hace falta escuchar la excelente "United States from of Eurasia", con sus melodías y tratamientos vocales a la Queen en la época de "A night at the opera" (y su coda con el nocturno en mi bemol mayor de Chopin), sino que incluso con un número notoriamente pop como "Undisclosed desires" el gesto queda más que claro: la textura del comienzo, con sus cuerdas de sintetizador y la batería que las puntúa establece una atmósfera delicada y consabidamente "mus...

"Live at Reading", Nirvana, 2009 (1992), Geffen

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La escena podría tomar lugar dentro de diez años. Estoy, estaré, con Amapola en algún lugar de alguna ciudad, en un cuarto tan lleno de libros y discos, espero, como este donde escribo ahora; de alguna fuente -no importa si este disco que compré hace unos días o archivos como los que escuché tantas veces antes de esa compra- suena "Live at read ing", de Nirvana, y yo digo: "escucha, hija mía, así sonaban los noventas". Y entonces volvemos al ahora, y en septiembre de 2017 se me ocurre que, más bien, es así como en 2009 se masterizó y se hizo sonar a los noventas, pero esos detalles poco importan, porque "Live at Reading" es Nirvana en todo su poder y su gloria. Sí, Cobain desafina una nota sí y cuatro no, pero ¿a quién le importa? Si hay una verdad de la poesía, si hay una verdad de la literatura, si hay una verdad del arte, está en esa voz: la verdad de los noventas, hija mía. La performance suena con fuerza y urgencia ya desde "Breed" (Cobai...

"The incarnation of the solar architects", Inade, 2009, LOKI50

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Hipótesis 1: toda la música ambient puede clasificarse en dos grupos, el ambient generativo (es decir el que se desprende todo o casi todo de un proceso iniciado por el autor y que no es activamente controlado o afectado por este) y el ambient expresivo (es decir aquel donde cada sonido que escuchamos, o al menos la gran mayoría, está dispuesto en su lugar por el autor, que sigue un propósito específico, consciente o inconsciente). Ejemplos: de ambient expresivo, "On land", "Selected ambient works vol. 2", el lado B de "Low"; de ambient generativo: "The disintegration loops", "Discreet music", "What". Hipótesis 2: toda la música dark ambient, o al menos la gran mayoría de la música clasificable como dark ambient, necesariamente, debe pertenecer al subgrupo expresivo de la música ambient. ¿Por qué? Si pensamos en el dark ambient como pensamos en el género literario o cinematográfico o historietístico del horror (es dec...

"Against the day", Land of Kush, 2009, Constellation

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El segundo álbum de Land of Kush (el colectivo formado por Sam Shalabi, de Shalabi Effect y otros proyectos musicales) vuelve a llevarnos a ese lugar donde cabe que nos preguntamos por las relaciones posibles entre una obra literaria y una musical o, mejor, por el modo de ser de un disco que remite directa y explícitamente a una creación literaria. Así, a la hora de pensar el disco en cuestión la comparación con -o la lectura desde- la novela homónima de Thomas Pynchon parece más necesaria incluso que en los casos de "Leviathan", de Mastodon, y "The call of the wretched sea", de Ahab, ambas "inspiradas" en Moby-Dick, o en el de "Finnegans wake" ,de Tangerine Dream. ¿Por qué? Bueno, para empezar, porque los discos de Mastodon, Ahab y Tangerine Dream no ofrecen una división que remede exactamente la episódica del libro, mientras que "Against the day", el disco de Land of Kush, y "Against the day", la novela de Pynchon, constan...

"The ichthyologist", Giant Squid, 2009, Transition loss records

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El terror y el asco acechan en los lugares más recónditos del árbol filogenético, pero el sueño de una post-historia de la evolución produce monstruos aún más terribles. Y es parte del gran logro de Giant Squid en su tercer álbum de estudio que esas creaciones puedan ser hermosas además de aterradoras. El disco, algo así como el lado oscuro del canto al océano de Maldoror, ofrece un panorama apabullante de texturas y sonoridades, y basta con escuchar "Panthalassa", la primera de las composiciones, para maravillarse con la aparición de una trompeta en medio de una marea de distorsión metalera, como en si estuviéramos ante una suerte de híbrido entre Tool, Black Sabbath y los Muse de "Knights of Cydonia". O ante una fusión entre H.P.Lovecraft y los King Crimson de la época de "Red". El álbum propone un concepto narrativo (un hombre que se fusiona con el océano y atraviesa distintas etapas mutantes en una deriva por los phyla acuáticos) y ...

"Kind of bloop", Andy Baio y V.A., 2009

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Probablemente no habría sido fácil encontrar en la era de las computadoras y consolas de 8 bits un juego o programa que sonase con una polifonía tan notoria y compleja como la de "Kind of bloop: an 8-bit tribute", el proyecto de Andy Baio llevado a cabo desde Kickstarter e interpretado por cinco músicos especializados en el sonido de 8 bits. Pero la cosa, evidentemente, no pasa por forma alguna de autenticidad o simulacro convincente, sino más bien por la recreación en sonidos ajenos a los consabidos de un clásico del jazz. Y no cualquier clásico del jazz: "Kind of blue" es probablemente el disco arquetípico del género y en su melancolía musical parece un ejemplo perfecto del "alma" en la música. ¿Qué significa entonces reproducirlo casi nota a nota (aunque hay, aquí y allá, momentos en "Kind of bloop" que sirven como improvisaciones o variaciones sobre lo que suena en su referente) con las texturas y timbres de un NES o una Commodore 64? Quizá...