"The wall", Pink Floyd, 1979, Harvest/Columbia
Si bien acaso no sea en verdad el más logrado en términos cercanos a esos que cabría llamar "estrictamente musicales", si es que existe tal cosa (y no existe), el decimoprimer álbum de Pink Floyd plantea uno de los puntos extremos de la producción de la banda. Y además, casi literalmente, Pink Floyd no sobrevivió a su grabación; pensado como el punto álgido del control de Roger Waters sobre la banda, sus historias de conflictos entre los músicos (Waters y Wright especialmente, pero también Waters y Gilmour) declaran una tensión tan grande que no podía resolverse sino con la desintegración, a la vez que -diga lo que diga esa gente con barbas extrañas y cuidadas en barberías- se las arregla para garantizar que lo ofrecido resulte tan deslumbrante como el oro creado por una supernova y arrojado a todos los confines del universo por semejante explosión. Es interesante (y predecible o necesario) que la banda que había aportado uno de los álbumes más notoriamente "conceptu...