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Mostrando las entradas etiquetadas como 1979

"The pleasure principle", Gary Numan, 1979, Beggars Banquet/Atco

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Con algunas notables excepciones (podría argumentarse que Sexteto Electrónico Moderno, por ejemplo) la música electrónica a fines de los 60s y principios de los 70s tenía poco que ver con el pop y mucho que ver con la vanguardia, la experimentación y el minimalismo. O quizá pueda irse un poco más allá: había más pop, es decir, en la banda sonora de "A clockwork orange", a cargo de Wendy Carlos, que en buena parte de la producción de Kraftwerk hasta "Computer world" o, si se quiere ser más cuidadoso, "The man-machine". La matriz alemana de bandas funcionaba en esa línea: Cluster, por ejemplo, con una línea hacia el pop a través de Harmonia y algunos experimentos de Eno, del mismo modo que dificilmente Tangerine Dream se propusiera hacer hits de 3 minutos y medio con verso, estribillo y quizá un puente. Pasando al Reino Unido y a las inmediaciones del postpunk, las cosas no son tan diferentes: las primeras épocas de The Human League, Orchestral Manouvers ...

"Opéra sauvage", Vangelis, 1979, Polydor

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Vangelis y el Yamaha CS-80. La historia de la tecnología y la de la música. Acaso la mejor de sus bandas de sonido pre-"Blade Runner", "Opéra sauvage" ofrece la introducción perfecta en "Hymne", con su elegantísima simplicidad y su desarrollo no musical sino sonoro, en la medida en que mayores reverberaciones y frecuencias graves van sumándose a cada  reiteración de la deliciosa frase básica, hasta que, finalmente, aparece una percusión cargada de eco que tiene la extraña propiedad de tanto ampliar la imagen sonora como representarla bajo otra escala, que le ofrece contornos más claros y la convierte en una suerte de cuadro desligado del continuo de imágenes de la composición. Pasa algo similar con la hermosísima "L'enfant", más centrada en el sonido del piano y con, además, una marcada percusión que Vangelis después retomará dos años después con aún mayor éxito en la banda sonora de "Chariots of fire" y que encuentra un anteceden...

"Lodger", David Bowie, 1979/2017, RCA/Parlophone

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¿Por qué no hay entre las canciones del lado A de "Lodger" un clásico del repertorio de su autor? Un examen rápido de la discografía parece dejarlo claro: al menos desde "The man who sold the world" (lado A: "After all", lado B: "The man who sold the world") todos los discos hasta 1979 parecen contener en sus dos subdivisiones canciones fácil es de pensar como ineludibles para una imagen de la obra de Bowie, y sin embargo ninguna de las del lado A de "Lodger" pasan fácilmente esa prueba. Veamos algunas hipótesis. La primera es la más sencilla: ninguna de estas posee -tan claramente como, pongamos, "Young americans" o "Sound and vision"- una suerte de esencia Bowie que trasciende todos los célebres cambios estéticos y musicales tan notorios en la carrera de su autor. La segunda es no menos simple: ninguna de estas alcanza ciertos estándares de calidad que las eleven desde buenas canciones a obras memorables. La terc...

"Stormwatch", Jethro Tull, 1979, Chrysalis

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Sin duda que el último álbum de Jethro Tull grabado por la más clásica -y mejor- de sus formaciones -Barlow, Barre, Evan, Glascock, Palmer, Anderson- puede pasar cómodamente por el menos logrado de, por lo menos, la llamada trilogía folk, y también palidecer frente a trabajos de mayor interés, como "Minstrel in the gallery" (por no mencionar "Thick as a brick" o "A passion play"), pero por ello es un álbum fallido o sencillamente malo. Por el contrario, su arranque con "North sea oil" y "Orion" es tan bueno como cualquier canción de segunda fila de "Songs from the woods" o "Heavy horses", y eso no es decir poco. Es cierto que  no aparece una obra maestra al nivel de lo mejor de esos discos, pero hay momentos especialmente deliciosos en "Home" y en "Dark ages", una de las piezas más hard rock de un álbum que prescinde de marcas folk tan fuertes como las de sus dos predecesores pero retiene una co...

"The dignity of labour", The Human League, 1979, Fast Records

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¿Krautrock, realismo socialista y protoelectrónica ucrónica tardosetentera? ¿Nostalgia por el futuro límpido de la Unión Soviética, la Unión Galáctica de todos los Soviets? ¿Una Federación a la Star Trek con la hoz y el martillo a la izquierda, en el pecho rojo del uniforme oficial? Demos marcha atrás. Si el krautrock podía pensárselo -al menos provisoriamente- en términos de proyectos apolíneos (Kraftwerk, Neu!) frente a proyectos dionisíacos (Amon Düül II, Popol Vuh), con una nutrida zona compleja o complicada (Can, Faust), el postpunk -especialmente si incluye la neue deutsche welle y la primera ola del synthpop- parece más lejos de cualquier compartimentación parecida. Acaso algunas de sus zonas, sin embargo, lo permitan, y un eje posible podría ser el concepto siempre esquivo de "pop": así, Cabaret Voltaire podría ser pensado como el lado antipop del rock industrial (con Einstürzende Neubauten como una propuesta por fuera de la dicotomia pop/antipop) y los primeros tr...

"The wall", Pink Floyd, 1979, Harvest/Columbia

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Si bien acaso no sea en verdad el más logrado en términos cercanos a esos que cabría llamar "estrictamente musicales", si es que existe tal cosa (y no existe), el decimoprimer álbum de Pink Floyd plantea uno de los puntos extremos de la producción de la banda. Y además, casi literalmente, Pink Floyd no sobrevivió a su grabación; pensado como el punto álgido del control de Roger Waters sobre la banda, sus historias de conflictos entre los músicos (Waters y Wright especialmente, pero también Waters y Gilmour) declaran una tensión tan grande que no podía resolverse sino con la desintegración, a la vez que -diga lo que diga esa gente con barbas extrañas y cuidadas en barberías- se las arregla para garantizar que lo ofrecido resulte tan deslumbrante como el oro creado por una supernova y arrojado a todos los confines del universo por semejante explosión. Es interesante (y predecible o necesario) que la banda que había aportado uno de los álbumes más notoriamente "conceptu...

"In through the out door", Led Zeppelin, 1979, Swan Song

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Está claro que decir "el peor álbum de Led Zeppelin" implica aludir a un disco que podría ser el mejor de casi cualquier otra banda, y no menos claro está que poco hay en "Presence" (1976) que pueda hacernos dudar de infligirle esa calificación, en especial si lo comparamos con el disco que seguiría y se convertiría en el último álbum de estudio de Jones, Plant, Bonham y Page. Es cierto también que hay que dar cuenta de "Nobody's fault but mine" y, acaso especialmente, "Achilles last stand" (sobre "Tea for one" diré algo más adelante), pero podrá argumentarse que ambas composiciones, excelentes como sin duda son, en rigor no aportaron nada nuevo al territorio de Led Zeppelin y, por tanto, no hicieron otra cosa que refinar parte de lo ya presente y de hecho reiterado, a la vez que cualquier cosa menos eso podría decirse de casi todas las canciones en "In through the out door". Está por ejemplo "Carouselambra", ...

"Fear of music", Talking Heads, 1979, Sire.

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Es interesante el lugar de "Fear of music" (1979) en la discografía de Talking Heads. Segundo en los producidos por Brian Eno, quizá pueda pensárselo fácilmente como un disco de transición entre el sonido de los primeros dos trabajos ("Talking Heads 77" y "More songs about buildings and food", que combinaban pretensiones art-rock con un fondo disco, por decirlo apresuradamente) y la consolidación del funk y la world music como elemento c entral en los que seguirían, particularmente en "Remain in light" (1980). De hecho, la primera de las composiciones, "I zimbra", cuya letra retoma la poesía fonética del dadaísta Hugo Ball y la alimenta con ritmos poderosos y "étnicos" o "tribales" (además de con la guitarra de Robert Fripp, por supuesto), parece el punto de partida perfecto para las exploraciones al sonido afrobeat (inspirado en Fela Kuti) del disco siguiente. Y, en todo caso, sin duda que hay una de...