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Mostrando las entradas etiquetadas como Bob Dylan

"Bringing it all back home", Bob Dylan, 1965, Columbia

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No es que los anteriores no tuvieran maravillas ni que sea dificil percibirlos como los álbumes magníficos por los que fueron tomados todos o casi todos en su momento, pero el siguiente nivel -el del genio, digamos- en la discografía de Dylan queda inaugurado por la primera de sus obras maestras indudables y quinto álbum en la lista. Y que la primera canción sea el cuasi-rap cuasi-garage rock furioso de "Subterraenan homesick blues", línea después retomada en "Maggie's farm" (fácilmente legible como el quiebre definitivo de Dylan con la escena folk de protesta y por tanto con la izquierda humanista ingenua de su época, esa que todavía hoy, entre sus transfusiones de formol, sigue tarareando en sueños "Blowing in the wind" o "Masters of war") sin duda convierte a "Bringint it all back home" en el equivalente dylaniano de una piña en la cara. Claro que el disco también contiene sutilezas, incluso en su lado eléctrico (el A; el B e...

"Blonde on blonde", Bob Dylan, 1966, Columbia

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Entre los vinilos dobles pasados a CD simple acaso sea "Blonde on blonde" -entre los clásicos, es decir- el que menos parece "perder" algo con la traslación; a diferencia de "Electric ladyland", cuyo disco dos es casi un álbum completamente distinto (o en la manera en que nos esforzamos por pensarlo "el mismo álbum" es que la propuesta gana aún más que lo que da la calidad de su música), el de Dylan ve en la que media entre la primera de sus piezas y todo lo que sigue la mayor de sus distancias, seguida únicamente por la que separa a la inauguración del lado A del disco 2 del resto, y esta última -pese al comienzo estridente- es considerablemente menor que todo "Rainy day women #12&35" en comparación con las otras trece canciones del álbum. Las otras diferencias no son tan grandes como, pongamos, las que acusaban "Ballad of a thin man" y "Desolation row" en el predecesor inmediato en la discografía, de modo q...

"Highway 61 revisited", Bob Dylan, 1965, Columbia

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Habría que empezar por la idea de que las letras son lo que menos importa en la mayor parte de los discos de Bob Dylan, y del sexto en particular; es decir: son literatura y en tanto literatura se bastan a sí mismas, ajenas a la música, que es lo que en efecto importa de la mayor parte de los discos de Bob Dylan, y del sexto en particular. Está, para empezar, el sonido de concierto o desconcierto en "Like a rolling stone", que para el segundo compás ya suena -y Greil Marcus acierta al respecto- como si todos los músicos estuviesen suspendidos en su propio asombro ante lo que, entienden, jamás podrá repetirse. La mezcla final del álbum, mono o estéreo, sigue ese camino: los sonidos no están del todo separados pero tampoco se funden; más bien se arremolinan, se suceden, rotan, orbitan. Hay una sustancia extraña entre ellos, por decirlo así, un espacio que no es espacio y que si tuviéramos que apelar a Star Trek como fuente de términos terminaríamos por llamar "subespaci...

"Desire", Bob Dylan, 1976, Columbia

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No son muchos (es decir, son poquísimos) los álbumes de Bob Dylan donde otro músico -o incluso otros músicos- alcanza un lugar tan protagónico que lo distintivo del sonido o incluso lo que hace especial al disco en cuestión lo incluya inextricablemente. Dejando de lado el lugar de algún productor (Daniel Lanois en "Oh mercy", de 1989, y "Time out of mind", de 1997), es quizá el decimoséptimo álbum de Dylan aquel que más se parece a la obra de una banda y menos de un solista. No porque no sea un disco típicamente "dylanesco" sino porque esta dylanidad está a la par de otros elementos idiosincráticos, el más importante de todos sin duda el violín de Scarlet Rivera, pero también los coros de Emmylou Harris y la co-composición (para siete de las nueve canciones) de Jacques Levy. Esto no es de extrañarse: Dylan concibió y grabó "Desire" en medio de su proyecto de gira Rolling Thunder Review, que servía de rejunte de músicos diversos inspirados por...

"John Wesley Harding", Bob Dylan, 1967, Columbia

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Entre 1965 y 1966 Bob Dylan lanzó tres álbumes que señalan una de las evoluciones más impresionantes en la historia del pop/rock/folk/country (o como se quiera llamar a la música allí contenida); desde "Gates of eden" hasta "Sad eyed lady of the lowlands", pasando por "Like a rolling stone" y "Visions of Johana", las canciones se espesan en letras herméticas, deslumbrantes y, en apariencia, animadas por una potencia infrenable de nombrar y decir, mientras que la música prolifera en sutilezas, voluptuosidades y detalles de gran belleza, hasta que finalmente la tensión creativa parece alcanzar niveles de genio deslumbrante. ¿Qué pasó después? Dylan sufrió un accidente en su moto y regresó meses más tarde con un disco que parecía cancelar de inmediato toda legitimidad de la pregunta sobre qué hacer a continuación (después de algo tan genial, se entiende), quizá porque había que reinventarse, quizá porque -para la sensibilidad de Dylan- "Blond...