"Exile on Main St", The Rolling Stones, 1972, Rolling Stones
Quizá no sea dificil entender por qué las primeras reseñas del décimo álbum de los Stones hayan sido como mínimo cautelosas; ahora es sin duda la obra maestra de la banda, o una de sus dos (o cuatro) obras maestras, pero si bien no ofreció ningun alejamiento marcado de lo que se podía esperar de ellos, el sonido áspero, feo, estridente del álbum debió asombrar. La tradición de los discos dobles desmesurados, excedidos y de alguna manera anticanónicos (el ejemplo paradigmático sería el Blanco de los Beatles) es también más fácil de ver ahora (gracias en parte al mismo "Exile...") que entonces, y del mismo modo la carrera posterior de los Stones -menor en comparación con sus cuatro discos fundamentales: "Beggars banquet", "Let it bleed", "Sticky fingers" y "Exile on Main St"- también contribuye a valorar más el disco de 1972 o, mejor dicho, espesarle el aura de cosa desprolija, fea y absolutamente maravillosa. La combinación, por cierto...