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Mostrando las entradas etiquetadas como 1965

"A love supreme", John Coltrane, 1965, Impulse!

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Hay algo así como dos instancias más o menos impenetrables en "A love supreme". La primera pasa por el intento de construir una pieza que tiene en cierto misticismo -es decir, en el intento de comunicar una experiencia espiritual- su piedra angular; podría pensarse, entonces, que Coltrane asume que como las palabras no pueden remitir a "eso" in decible, el lenguaje de la música puede permitirse el intento y así conducir al escucha a una suerte de recreación o transmisión de esa experiencia o experiencias o anhelo de experiencias. Naturalmente, esto no funciona, pero no por la falta de habilidad técnica de Coltrane sino porque cabe pensar que esas experiencias suceden cuando suceden y lo que las gatilla en X no las gatillará en Y, dado que, en última instancia, el proceso se desencadena independientemente del estímulo (dicho de otro modo, se puede encontrar la iluminación, el satori, el contacto con la divinidad, el rapto místico o como se lo quiera llamar con mesc...

"Bringing it all back home", Bob Dylan, 1965, Columbia

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No es que los anteriores no tuvieran maravillas ni que sea dificil percibirlos como los álbumes magníficos por los que fueron tomados todos o casi todos en su momento, pero el siguiente nivel -el del genio, digamos- en la discografía de Dylan queda inaugurado por la primera de sus obras maestras indudables y quinto álbum en la lista. Y que la primera canción sea el cuasi-rap cuasi-garage rock furioso de "Subterraenan homesick blues", línea después retomada en "Maggie's farm" (fácilmente legible como el quiebre definitivo de Dylan con la escena folk de protesta y por tanto con la izquierda humanista ingenua de su época, esa que todavía hoy, entre sus transfusiones de formol, sigue tarareando en sueños "Blowing in the wind" o "Masters of war") sin duda convierte a "Bringint it all back home" en el equivalente dylaniano de una piña en la cara. Claro que el disco también contiene sutilezas, incluso en su lado eléctrico (el A; el B e...

"Rubber soul", The Beatles, 1965, Parlophone

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En algún momento de The Beatles Anthology Harrison dice -cito de memoria- que no sintió mayor diferencia entre la grabación del sexto disco de los Beatles y el siguiente; visto todo de este lado del asunto la afirmación es curiosa, ya que es dificil no pensar a "Rubber soul" como un disco un poco más transicional que definitivo, aunque la proporción, digamos, entre esas cualidades sea, sin duda, más favorable a lo definitivo que el caso de "Help!" o incluso el de "Beatles for sale". Y si se tratara de pensar qué es lo que separa al sexto de lo que vendría después en términos de perfección conceptual, sin duda compararlo con "Revolver" es una estrategia fértil. Otra opción es pensarlo desde perspectivas de géneros musicales: así, "Rubber soul" pasa por el álbum folk o folk-rock, la matriz de lo que harían después bandas como Byrds, mientras que "Revolver" propone lo que cabría pensar como un despliegue de las posibilidades del...

"Help!", The Beatles, 1965, Parlophone

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Uno de los fetiches a la hora de narrar el proceso de The Beatles es sugerir cuál fue o pudo ser el momento en que todo empezó a cambiar; esto parece relegar a un lugar de menor interés una primera etapa más marcada por un pop inmediato o por las pocas pretensiones a la hora de grabar y construir canciones, y es cierto que al menos los primeros dos discos de la banda indudablemente ofrecen un remedo de la actuación en vivo y no un sonido creado específicamente en el estudio y que sólo puede vivir en él; la cosa se complica notoriamente con "Beatles for sale", pero en general se propone a "Help!" como el punto de inflexión. En cierto modo la cosa parece natural: ya para 1965 sonaban los Kinks y los Animals y, por tanto, la que todavía era en gran medida la banda de Lennon -que además venía del éxito impresionante en Estados Unidos y de una película sorprendente- tenía que proponer algo nuevo. Y vaya si lo hicieron: el sonido que empezaba a aparecer en el reverb de...

"Highway 61 revisited", Bob Dylan, 1965, Columbia

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Habría que empezar por la idea de que las letras son lo que menos importa en la mayor parte de los discos de Bob Dylan, y del sexto en particular; es decir: son literatura y en tanto literatura se bastan a sí mismas, ajenas a la música, que es lo que en efecto importa de la mayor parte de los discos de Bob Dylan, y del sexto en particular. Está, para empezar, el sonido de concierto o desconcierto en "Like a rolling stone", que para el segundo compás ya suena -y Greil Marcus acierta al respecto- como si todos los músicos estuviesen suspendidos en su propio asombro ante lo que, entienden, jamás podrá repetirse. La mezcla final del álbum, mono o estéreo, sigue ese camino: los sonidos no están del todo separados pero tampoco se funden; más bien se arremolinan, se suceden, rotan, orbitan. Hay una sustancia extraña entre ellos, por decirlo así, un espacio que no es espacio y que si tuviéramos que apelar a Star Trek como fuente de términos terminaríamos por llamar "subespaci...