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"So, black is myself", Keiji Haino, 1997, Alien8 Recordings

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En una primera instancia no es dificil hablar del disco de 1997 de Keiji Haino; a la manera de "What??", de Folke Rabe, su eje es la superposición de dos tonos ligeramente desafinados uno en relación al otro (digamos 440hz y 442hz, por decir algo) e ir después variando sus frecuencias para jugar con los efectos de esa percibida desa finación. Cualquiera que haya afinado una guitarra sabe de qué estoy hablando: esa ondulación, ese burbujeo, esa textura generada por los sonidos. Pero hay más: a eso que cabría llamar el "eje" de la composición, Haino suma otros tonos, generalmente en octavas y a veces, las menos, en quintas, y también juega con la afinación, para abrir la textura y su consecuente imagen o paisaje sonoro; después, a su vez, le agrega percusión e irrupciones de otras fuentes de sonido (la principal es un simple generador de tono), notablemente, pasada la mitad de la pieza, su propia voz.   Y ahí está la clave para pasar a otro nivel, más interesante,...

"OK Computer", Radiohead, 1997, Parlophone/Capitol

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Uno puede pensar más o menos cualquier cosa   sobre la discografía de Radiohead posterior a    1997 (por ejemplo, que "Kid A" es algo así como   el "Low" de los noventas más tardíos) y también   dudar que su tercer álbum de estudio sea   efectivamente el punto más alto de su década,   pero lo cierto es que "OK Computer" representa   el momento más vasto y complejo de la banda, al   menos hasta el presente (y se puede pensar que   lo seguirá siendo, pero no me animaría a decir   algo así). En cierto modo la fórmula es   sencilla y consabida: se toma lo mejor de una   etapa que se quiere dejar atrás y se lo   dispersa en el contexto estético y musical de   lo que se quiere hacer o lo que se busca hacer   o lo que se quiere ver si se puede hacer, de   manera que haya tanto lecciones aprendidas como   vocación de riesgo. En cierto modo, todos los   grandes álbumes que se apoyan en su costado p...

"Shleep", Robert Wyatt, 1997, Hannibal Records

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Si los 53 minutos del séptimo álbum solista de Robert Wyatt consistieran en una monstruosa versión extendida de la primera de sus piezas, "Heaps of sheeps", el disco también sería delicioso. Y si los 53 minutos del séptimo álbum solista de Robert Wyatt consisteran en una monstruosa versión extendida de los primeros segundos de la pieza que sigue, "The duchess", el disco también sería delicioso. Y si los 53 minutos del séptimo álbum solista de Robert Wyatt consistieran en una monstruosa versión extendida del final de la tercera pieza, "Maryan", el disco también... Podríamos seguir; sin emabrgo, hay mucho más en "Shleep" que los mejores ambientes incorporados a canciones pop/prog grabadas en los noventas por un veterano de la escena de Canterbury, del primer rock progresivo o del rock de los setentas en general (pero también en pocos lugares suenan tan delicadamente texturados los graves y tan espaciosas las frecuencias agudas de las baterías)....

"Pop", U2, 1997, Island

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Si bien todo -o casi todo- lo que grabaron después de su noveno álbum de estudio es completamente descartable, U2 sigue encontrando en "Pop" uno de sus discos más rechazados; quizá se trata simplemente de que no había nada en el disco que pudiera gustar a los fans de las primeras etapas de la banda, o quizá porque en general no parece una obra tan lograda como el magistral "Achtung baby"  (1991) o el todavía más radical "Zooropa" (1993), si bien está claro que está en estos discos el origen del sonido buscado por la banda en piezas como "Mofo", "Last night on earth" y "Please", sin dudas entre lo mejor del disco que las contiene. Acaso U2 suena mejor cuando abandona sus pretensiones (iba a decir "antémnicas", pero habría que pensar mejor el neologísmo) a la hora de escribir y ejecutar himnos de estadio, y propone en su lugar un sonido cercano al ambient, que encuentra en el comienzo de "Zooropa" su punto...

"First rays of the new rising sun", Jimi Hendrix, 1997, Sony Music

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No han sido pocos los intentos de responder (y lucrar con) la pregunta acerca de cómo habría sonado un álbum de estudio lanzado por Jimi Hendrix después de "Electric ladyland" (1968). La muerte del músico dejó, es sabido, una serie de grabaciones y otras tantas pistas bajo la forma de sus decisiones estéticas a la hora de armar una banda para tocar en vivo (la recogida en el álbum "Band of gypsies", de 1970, la ensamblada para la performance en Woodstock, llevada a CD en 1994 como el álbum "Woodstock", expandido en 1999 como "Live at Woodstock"), y en una fecha tan temprana como marzo de 1971  apareció "The cry of love", el primer álbum póstumo que intentaría apuntar a la dirección que tomarían los trabajos de estudio interrumpidos por la muerte. Siguieron "Rainbow bridge" (1971), "War heroes" (1972), "Loose ends" (1974), "Crash landing" (1975), "Midnght lightning" (1975) y "Nine ...

"Earthling", David Bowie, 1997, Virgin/BMG/RCA

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Los tres primeros álbumes que Bowie grabó en la década de 1990 ("Black tie white noise", de 1993, "1.Outside", de 1995, y "Earthling", de 1997) parecen ofrecer diferentes relaciones posibles con la música electrónica y con una escena estrictamente contemporánea; en el primero de los mencionados -un disco injustamente olvidado, por cierto- hay momentos en que se nota el intento de construcción de un sonido dance elegante, sutil y detallado, mientras que en el segundo -y el mejor- adquiere más importancia una estética industrial post-grunge, notoriamente más oscura; al tercero le corresponde el uso del drum and bass y el jungle o, mejor dicho, la incorporación de esos subgéneros a lo que cabría llamar el "típico sonido Bowie", y en algunos casos hay que admitir que el resultado suena como canciones más tradicionales a las que se les ha impuesto una percusión electrónica de 160 bpm. No es que esa imposición desentone o arruine el efecto del álbum:...

"Bridges to Babylon", The Rolling Stones, 1997, Virgin

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Después de una década tenebrosa, en los noventas The Rolling Stones protagonizaron el consabido regreso con dos álbumes pensables como opuestos y, si se quiere, complementarios. "Voodoo lounge" (1994) ofreció el lado digamos más clásico del sonido de la banda y sonó relajado, amigable con los fans y, digámoslo, una apuesta segura bien cumpli da; "Bridges to Babylon", en cambio, permanece como la movida más arriesgada, acaso menos satisfactoria en cuanto a nivel general (especialmente para los fans más puristas) pero más interesante por contener canciones en las que la -y ahora es fácil percibirla como algo envejecido, algo "de época"- experimentación con la electrónica, el sampleo y alguna que otra sonoridad hip hop parecen apuntar a unos Stones (¿o es Jagger?) más ansiosos e inquietos, más proclives a buscarse contemporáneos, acaso "modernos". Esto es especialmente notorio en "Gunface", que además de una entonación d...

"Conciertos de Brandeburgo", J.S.Bach, versión de Il Giardino Armonico, 1997, Teldec / Warner Classics & Jazz

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A la hora de proponer las mejores versiones de los Conciertos de Brandeburgo de J.S.Bach difícilmente aparezca incluida la interpretación de Il Giardino Armonico; sin embargo, aquí y allá ofrece elementos de interés que la convierten en una propuesta atendible. Voy a dejar lo mejor para el final, y empezar, en orden, por la sorpresa en el primer movimiento del primero de los conciertos, donde dos "baroque horns" (Bach especifica dos corni da caccia, pero el librillo del CD remite únicamente a la designación más genérica de "corno barroco") saltan desde la mezcla hasta niveles incluso estridentes. ¿Sería que así habrían sonado en tiempos de Bach, o más específicamente en 1721, cuando los "seis conciertos para diversos instrumentos" fueron publicados? Il Giardino Armonico se presenta como una orquesta que trabaja con instrumentos de época, pero al examinar el librillo y encontrar violines de 1850, reconstrucciones de 1995 de cornos de 1720 ...