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Mostrando las entradas etiquetadas como psicodelia

"A saucerful of secrets", Pink Floyd, 1968, EMI Columbia/Tower

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Si se prescinde del romanticismo más ingenuo y de la cosa vagamente conmovedora de la letra de su última canción, poco importa que "A saucerful of secrets" sea el último disco de Pink Floyd donde todavía colabora Syd Barret. Los fans de este último sin duda tienen muchas razones para conmoverse con "Jugband blues", pero una vez   que se prescinde de esa apelación a la letra lo que queda es un final interesante y un uso ingenioso de tres compases intercalados (2/4, 3/4 y 4/4): nada que pueda realmente compararse con lo mejor del álbum, que va desde la oscuridad cuasi-drone de "Set the controls for the heart of the sun", con su clima denso y ominoso, hasta la belleza de las cuatro partes (no declaradas como tales o con cuatro títulos en el álbum pero sí en su incorporación, en vivo, a "Ummagumma" o, al menos, a algunas ediciones de este disco) del title-track, sin duda una muestra fascinante de rock espacial y dark ambient, que toma la psicodeli...

"Magical mystery tour", The Beatles, 1967, Parlophone/Capitol

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"Magical Mistery Tour" es sin duda una rareza en la discografía Beatle. Para empezar, es el único ejemplo en la lista digamos "oficializada" de álbums que sigue la edición norteamericana en lugar de la británica. Originalmente, en el Reino Unido, se publicó un EP doble propuesto como la banda sonora de la película homónima; en Estados Unidos, entonces, se lo convirtió en un LP cuyo lado A quedó ocupado por los contenidos del EP doble  y el B con una selección de singles de 1967. Esto requiere un examen más detallado. Los singles en cuestión fueron "All you need is love" (7/7/1967), con "Baby you're a rich man" como lado B, "Hello goodbye" (24/11/1967) con "I am the walrus" como lado B, y "Strawberry fields forever/Penny Lane" (13/2/1967). El EP incluía "Magical mystery tour", "The fool on the hill", "Flying", "Blue jay way", "Your mother should know" y "I...

"Live at the Bowl '68", The Doors, 2012, Elektra

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El del Hollywood Bowl es uno de esos conciertos clave en la carrera de The Doors; pertenece a una etapa algo anterior a esa racha de recitales registrados -con el propósito de ensamblar un disco en vivo, cosa que efectivamente sucedió con "Absolutely live" y "Alive, she cried", antes de que empezaran a ser publicados los conciertos completos- en los que la banda estaba abocada ya a una suerte de indagación en sus raices blueseras. Los Doors del Hollywood Bowl todavía están más interesados en cierta psicodelia oscura, lo cual se nota especialmente en la sin lugar a dudas valiente maniobra de arrancar el recital con una pieza tan monstruosa como "When the music's over". Un concierto así, ciertamente, no es para gente que pasaba por ahí, vio luz y entró, del mismo modo que sugiere la inclusión de lecturas de poesía a cargo de Morrison: en "The end" y en "Light my fire", por ejemplo. Pero hay más: está "Horse latitudes", p...

"Yoshimi battles the pink robots", The Flaming Lips, 2002, Warner Bros

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Seguramente en pocos lugares suena tan bien la peculiar mezcla de psicodelía, electrónica e indie como en el décimo álbum de The Flaming Lips, y quizá funcione especialmente este disco como una suerte de elemento destacado de la discografía que lo incluye gracias a las indudables bondades pop de buena parte de sus canciones. Es, después de todo, uno de los álbumes más brillantes de los dosmiles, y basta con escuchar su última pieza ("Approaching Pavonis Moons by baloon (Utopia Planitia)") después de la primera parte del title-track para apreciar el alcance instrumental y textural de "Yoshimi battles the pink robots pt.1" -las acústicas al comienzo y sus glitches, las voces de fondo, la percusión electrónica, los espacios que quedan súbitamente habilitados por nuevas guitarras que aparecen en la mezcla, la belleza maravillosamente simple de la melodía- y la majestuosidad pop del instrumental que cierra al álbum, tan melódico como cualquiera de las canciones del disc...

"In concert", The Doors, 1991 (1969, 1970), Elektra

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The Doors grabaron buena parte de sus conciertos de 1969 y 1970 con la idea de eventualmente armar un disco en vivo. Así, ese mismo año, en julio, fue publicado el doble "Absolutely live", en el que cada canción fue ensamblada en el estudio a partir de los mejores momentos de todo ese gran acervo de grabaciones, algo así como "el concierto   definitivo" de la banda. Y, además, el lado C (o sea el A del disco 2) traía una performance completa de "The celebration of the lizard", el proyecto que iba a llenar uno de los lados de "Waiting for the sun" pero quedó abortado después de que la banda decidiera que no estaba haciendo progresos en su grabación (el impulso de armar una suite con partes tan diferenciadas no fue abandonado: es el germen de "The soft parade", del año siguiente).   Las grabaciones no usadas quedaron archivadas hasta que, en 1983, fueron usadas algunas para el disco "Alive, she cried", que incluía el interés...

"Electric ladyland", The Jimi Hendrix Experience, 1968, Track/Reprise

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El pasaje a CD hizo, entre otras cosas, que ciertos álbumes dobles dejaran, al menos momentáneamente y para mi generación en adelante, de percibirse como tales. Quizá los mejores ejemplos de esto sean tan canónicos como "Exile on main street", "Blonde on blonde" y "Electric ladyland", pero creo que es especialmente en el caso de este último que el uso distinto de la propuesta (como un disco en lugar de como dos) implica una ligera pérdida. Es acaso la percepción del disco dos como una unidad aparte lo más relevante acá; con su lado A dominado por la fascinante "1983 (a merman I should turn to be)", que es ya rock progresivo en su mejor expresión y de la que cabría escribir libros completos si se pretendiera hacerle justicia. Todo "Electric ladyland", en última instancia, y estamos hablando de un disco generoso en belleza y en milagros, podría quedar justificado por "1983" si fuera necesario: es el punto más alto de un disco...

"Are you experienced?", The Jimi Hendrix Experience, 1967, Track

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Como si no bastara con la renovación y potenciación del lenguaje del hard rock desde un acto filológico bluesero, como si no bastara con la indagación clave sobre las texturas de la guitarra eléctrica (y el uso de nuevas tecnologías, como el pedal octavia en "Purple haze", que si bien no estaba incluida en la edición UK del álbum por haberla preferido como single, sí aparecía en la edición USA editada tres meses más tarde), como si no bastara con representar al equivalente musical de una persona que, contando apenas con educación primaria, llegue solo o sola a la Relatividad General, como si no bastara que esa Relatividad General, en esta analogía, va todavía más allá de la de Einstein y reescribe no sólo la física (es decir, la manera de tocar la gu itarra), como si no bastara todo eso, "Are you experienced" además incluye "Third rock from the sun" y el title track. Es decir: si lo anterior coloca al álbum en el territorio de las irrupciones más dramát...

"In the court of the Crimson King", King Crimson, 1969, Atlantic/Island

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Más interesante que debatir si "Sgt. Pepper's lonely hearts club band" es el mejor álbum de todos los tiempos o si es el mejor de The Beatles (y si ambas calificaciones son equivalentes), o si se trata realmente de un álbum conceptual, es pensarlo en términos no de lo que "es" (que, por otra parte, implica una percepción imposible) sino de lo que por un lado se ha dicho que es y, por otro, la manera en que ha sido usado en el contexto de la historia del rock, sea para negar su preponderancia o para afirmarla, o para proponerlo como un lugar clave en la pretensión de dar al rock un estatus distinto al de entretenmiento. Por supuesto que caben a su vez varias reacciones a esa pretensión (y al lugar del Peppers en ella), pero sin duda puede polarizarse la cosa separando a quienes pretenden que tal pretensión es espuria y defienden el valor intrínseco del rock-en-tanto-entretenimiento (sea que asimilan esto o no al "pop") o proponen que esas pretensione...

"The soft parade", The Doors, 1969, Elektra

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Si bien cualquier intento de salir de la zona de confort puede ser interesante en el contexto del pop/rock (más al menos que álbumes bien cincelados pero predecibles y consabidos), y especialmente a fines de los sesentas, esa operación funciona de una manera un poco extraña en el cuarto álbum de The Doors; no solo porque su resultado sea en última instancia fallido -o lo más parecido a un álbum "malo" o "fallido que se permitió una banda con una discografía relativamente impecable hecha la excepción de justamente "The soft parade" y algún momento del par de álbumes que lo rodean- sino especialmente porque el experimento en sí parece poco atractivo. Al menos si queda presentado en función del gesto bastante evidente de volver más complejo el sonido, ya que la manera en que esto parece operar termina por cancelarse a nada más que el añadido de bronces. Es decir: la banda ya exhibía una vocación riesgosa en su matriz básica de psicodelia, teatralidad, lírica, bl...

"The dark side of the moon", Pink Floyd, 1973, Harvest

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Es una idea bastante fácil de encontrar la que establece que a partir de su octavo álbum de estudio Pink Floyd se convirtió en una banda ampulosa y complaciente, como si en el contexto de "The dark side of the moon" operara la traición definitiva a los ideales experimentales y psicodélicos de las primeras etapas de la banda. Versiones aún más estúpidas de la idea establecen una suerte de gradación o pérdida de la influencia de Syd Barrett como si en ella se jugara todo lo más grande que alcanzó o podría haber alcanzado la banda: desde el evidente máximo en el primer álbum de la banda y los singles del período hasta "Meddle", donde "Echoes" termina por señalar esa solemnidad ante todo no barretsiana que se terminaría por comer a Pink Floyd. No creo que sea necesario señalar acá que todo esto me parece una tontería gigante, pero es cierto que la banda cambió entre "The piper at the gates of dawn" y "Animals", en el sentido de que lo co...

"Morrison hotel", The Doors, 1970, Elektra

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El quinto álbum de The Doors parece haber cristalizado en una condición de puente o transición hacia el enfoque más centrado en el blues ("vuelta a las raíces") del último disco con Morrison, que aparecería al año siguiente, pero cabe escuchar sus dos mitades ("Morrison hotel" la del lado B y "Hard rock café" la del A) como un sonido específico, una suerte de hard rock psicodélico cargado de un blues oscuro y por momentos hasta siniestro, como los paisajes apocalípticos que laten detrás de la payasada wah-wah de "Peace frog", que incluye además ese eje de la leyenda morrisoniana concentrado en los versos "indians scattered on dawn's highway bleeding/Ghosts crowd the young child's fragile egghsell mind", después ampliadas en la fascinante "Ghost song" (en "An american prayer", ensamblado en 1978 y el candidato más fácil -e injustamente- esquivado a la hora de pensar en el más bello de los álbumes de The Door...

"Sgt.Pepper's lonely hearts club band", The Beatles, 1967, Parlophone/Capitol/EMI, remix y remaster de 2017

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Para empezar, la remezcla y remaster 2017 (50 aniversario) del octavo álbum de The Beatles hace por los sonidos del disco lo mismo que las remezclas y remasters de Steven Wilson, seguramente no destinadas a la misma exposición y publicadad, vienen haciendo por clásicos del rock progresivo como "Lark's tongues in aspic"  o "Thick as a brick": si bien el impulso básico es el de una reconstrucción de la mezcla original, hay pequeños cambios que renuevan la percepción del álbum a la vez que el proceso de remasterizado llevado a cabo con atención al detalle ofrece un sonido más limpio y espacioso. En ese sentido, esta nueva versión de "Sgt.Pepper's lonely hearts club band" mejora la mezcla stereo original (no tiene mayor sentido compararla con la mono, en tanto parecen necesariamente perseguir objetivos distintos) y de paso suena considerablemente mejor que el remaster 2009 -y, por supuesto, que el primero en CD. El sonido característico de la banda y...

"Waiting for the sun", The Doors, 1968, Elektra

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La serie de álbumes digamos "clase B" de The Doors comienza en 1968 con el mejor de los tres en cuestión y tercero también de la banda. La mayor parte de las canciones, letras e ideas para canciones que Morrison había reunido en sus años previos a la eclosión de la banda y la grabación de su primer álbum ya habían sido usadas, y el denso calendario de toques por el que habían pasado hasta el momento de grabar "Waiting for the sun" les había dejado poco tiempo para componer en paz, así que la banda, que necesitaba además mantenerse al nivel de sus primeros dos trabajos, pretendió subir todavía más la apuesta y grabar "The celebration of the lizard", basada en un largo poema épico de Morrison (y de algún modo, de hecho, su obra arquetípica) y pensada como una pieza de múltiples secciones y una suerte de versión doorsiana de lo que después (o por esas fechas si atendemos al debut de King Crimson) iba a convertirse en el rock progresivo, algo si lo pensamos...

"Meddle", Pink Floyd, 1971, Harvest/Capitol

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La primera obra maestra de Pink Floyd es sin duda su sexto álbum de estudio, que hace uso de todos los recursos de la música ambient (antes de que tal nombre fuera popularizado y antes de que los mejores ejemplos del género fueran grabados) en un contexto de rock, pop, psicodelia e incluso hard rock. Es decir: con "Meddle" la banda alcanzó un nuevo nivel -inusitado todavía en el rock en general, aunque por supuesto que cabe distinguir precedentes, "1983..." de Hendrix uno de ellos- en cuanto a atmósferas y texturas. La primera de las composiciones ya establece esa estética de manera clara y rotunda: dos bajos (uno con cuerdas viejas y de sonido opaco, el otro ecualizado con mayor brillo y con un set asombroso de armónicos) pasados por una caja de delay para lograr un patrón de corcheas y semicorcheas alternadas; el clima generado (al que se suman notas de órgano paneadas y con abundante reverb y eco reverso) es oscurísimo y tenso, y es arrojado a la forma más bá...

"Revolver", The Beatles, 1966, Parlophone/Capitol

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Quizá buena parte de lo que propone el séptimo álbum de The Beatles ya aparecía esbozado en los anteriores, especialmente en el predecesor "Rubber soul"; sin embargo, no hay otro disco en el catálogo de la banda en que las innovaciones sonoras y la experimentación alcance un máximo de densidad tan deslumbrante. Si bien es posible -y también discutible- que "Sgt.Pepper's lonely hearts club band" (1967) haya alcanzado una importancia más marcada en la historia del rock, y que pueda desde ahí pensarse tanto como el más relevante y/o mejor disco de la banda, desde hace casi dos décadas que "Revolver" parece cargado de una autoridad especial a la hora de reclamar para sí esos lugares, y sin duda parece un álbum más cohesivo y homogéneo. De hecho, incluso las piezas más claramente pop ofrecen tantos elementos de interés que se mantienen al mismo nivel que las más experimentales. Un ejemplo de esto podría ser "Here, there and everywhere", que adem...

"Strange days", The Doors, 1967, Elektra

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Si bien menos heterogéneo que su predecesor (y en ese sentido un poco más pobre), el segundo álbum de The Doors (cuya grabación se nutrió de piezas compuestas en los primeros momentos de la banda, previos a la grabación de "The Doors", de 1967, lo cual por momentos parece sugerir que lo mejor fue elegido para el debut discográfico y que por tanto buena parte del material de "Strange days" se parece a un conjunto de descartes) representa, en sus mejores momentos, un paso adelante en el refinamiento de los paisajes sonoros y cierta voluntad de riesgo. Esto es especialmente notorio en "Strange days", la canción que lo inaugura y uno de los primeros usos del sintetizador moog en el contexto de un álbum de rock. La atmósfera lograda es tensa, y parece ocultar más de lo que ofrece, siempre de la mano de las imágenes en las letras de Morrison, con sus noches de piedra y sus espacios cerrados en los que algo siniestro está por suceder o acaso acaba de pasar. E...

"The Doors", The Doors, 1967, Elektra.

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El cliché señala que se trata de uno de los debuts más impactantes de la historia del rock (junto al primer álbum de Led Zeppelin, por ejemplo) y que la banda jamás igualó su esplendor sonoro, pero incluso tomando esa última afirmación como problemática (están "L.A.Woman", de 1971, y "Strange Days", de 1968, para discutirla) se vuelve dificil no tomar como partida el lugar común mencionado, en tanto "The Doors" ofrece en las dos caras del vinilo tantas ideas musicales como para poner en ignición la historia de quién sabe cuántas bandas diferentes. Y, por supuesto, está "The End", uno de los pocos verdaderos grandes monstruos pop de la década de 1960 (y si digo "pop" es porque esa misma banda había grabado para ese mismo disco "Light my fire" y "I looked at you", ejemplos luminosos de pop/rock). "The Doors", de hecho, comienza con un ritmo relativamente ajeno al rock'n'roll o al rock: la batería es...

"Myths of the near future", Klaxons, 2007, Polydor

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La combinación de una sensibilidad digamos "psicodélica" con música electrónica en plan hardcore techno o alternative dance, o, para decirlo de otra manera, el rock de matriz tardosesentera imbuido en la parafernalia rave (eso que en algún momento la prensa musical llamo "new rave") hace a buena parte de la propuesta del primer álbum de Klaxons, pero lo interesante de "Myths of the near future" -además de sus evidentes referencias literarias, la ballardiana del título para empezar- va más allá de las posibles opciones de género acusadas por la música que contiene y termina por convertirse en una muestra brillante de posibilidades de connotar "futuro inmediato" (o incluso esa cosa de "futuro que nunca llegó" tan propia del krautrock) a través de la música. "Gravity's rainbow" (evidentemente inspirado por la novela de Thomas Pynchon) es un buen ejemplo: están las partes de guitarra sampeadas y loopeadas, la percusión disto...

"The man who sold the world", David Bowie, 1970, Mercury

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Después de dos arranques casi se diría que fallidos Bowie alcanzó su primer álbum clásico al tercer intento, paradójicamente al tiempo que se interesaba poco y nada en los detalles de su composición y grabación. Es decir: si creemos a biógrafos como Peter Dogget ("The man who sold the world. David Bowie in the 70s"), la participación de Bowie se limitó a aprobar o desaprobar las ideas de Tony Visconti (bajo y producción ) y Mick Ronson (guitarras), aparte de sugerir algún riff o melodía (como el de "The Supermen", que se sabe cedido por Jimmy Page) y escribir las letras. El contraste con el álbum siguiente es tan notorio que cabe atribuir el sonido tan hardrockero de "The man who sold the world" precisamente a ese protagonismo de Visconti y Ronson, ya que cuando Bowie decidió retomar las riendas de todo lo que tuviera que ver con el álbum en proceso el resultado resultó ser el mucho más pop y cancionístico "Hunkydory" (1971). ...