"Nite flights", The Walker Brothers, 1978, GTO
Para ser justos con John y Gary Walker, las "otras" canciones del último álbum de estudio de The Walker Brothers no son un completo desastre, ni tampoco están -sónicamente al menos- por completo alejadas de las cuatro obras maestras que abren el disco. Sin duda que lo están, y mucho, desde otros puntos de vista -su emotividad, su sensibilidad, su es tética, su lírica, sus posibilidades, su futuro-, pero basta con escuchar el bajo distorsionado (a cargo de Mo Foster) y los teclados atmosféricos y sutiles (a cargo de Scott) de "Death of romance", o el final extraño (con sus teclados amenazantes una vez más tocados por Scott) de "Den Haague" para sentir que algo de esas cuatro piezas iniciales logró rezumar lo suficiente como para impregnar el resto de la música del álbum. A la vez, canciones como "Disciples of death" (un gran título, además) y "Rhythms of vision" logran beneficiarse no sólo de su ejecución competente si...