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Mostrando las entradas etiquetadas como industrial

"The Matrix: music from the motion picture", varios artistas, 1999, Warner Bros/Maverick

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Como OST es un poco extraño, porque incluye canciones que no están en la película -a la vez que faltan otras que sí están-, pero "The Matrix: Music from the motion picture" funciona maravillosamente bien como complemento del clásico neociberpunk de 1999. Hay, de hecho, una sensación inevitable de época:   entonces, a poco de que llegara el mítico "año 2000" y de terminar el siglo XX (me cansé de discutir nerdosamente con quienes creían que el 2000 ya era el primer año del siglo XXI), la electrónica siniestra y oscura que conectaba piezas de rock/metal industrial lograba ensamblar la última imagen plausible del futuro. Después todo se desvaneció en el aire, supongo, pero la banda sonora de "The Matrix" podría entenderse como uno de los últimos paroxismos (¿su canto del cisne?) de esa fusión entre rock y electrónica que llegó a parecerse a una forma de vanguardia (dirán los puristas que no lo fue jamás, salvo en 1977, pero qué importa lo que dicen los pu...

"Heaven upside down", Marilyn Manson, 2017, Loma Vista/Caroline

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Habría que pensar si allá por 1997 los esfuerzos por shockear que tan bien le rindieran a Marilyn Manson podían compararse con un futuro real, es decir este presente donde Donald Trump y tantos asesinatos de masas (por mencionar solo la punta del iceberg) asustan mucho más que cualquiera de las imágenes y sonidos que convocaba "Antichrist Superstar"; es decir, quizá tenga algo de sentido para Marilyn Manson volver a esa época y cargar el sentido de sus letras no tanto en la parafernalia gótica como en una observación política más literal, como si con toda aquella cosa de gusanos, metamorfosis y máquinas que destruyen el mundo se pudiera hoy, y con la mera repetición, significar algo mucho más urgente y real. En fin: salimos a cambiar al mundo y el mundo nos cambio a nosotros, Brian, lo cual no tendría nada de malo si no fuera por cómo está el mundo. Y esa nostalgia glam/dandy/decadente, que tan bien funcionara en "Velvet Goldmine" (es, en rigor, lo único que func...

"Live at the BBC Radio Theatre 27 June 2000", David Bowie, 2000, EMI/Virgin

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Es curioso que el mejor disco en vivo de David Bowie -o al menos el que indudablemente suena mejor- no vio en realidad una publicación independiente o, si la vio, fue muy limitada. En su momento, "Live at the BBC Radio Theatre 27 june 2000" apareció como un disco bonus al compilado de sesiones radiales "Bowie at the Beeb" (2000); si bien por ahí apareció como disco separado (en una edición limitada del sitio web DavidBowie.com, que entonces se llamaba Bowienet), la discografía oficial no lo recoge como una entrada en sí misma, lo cual, insisto, es una pena, porque no sólo las versiones son maravillosas -todas ellas, una por una, superan a las de "A Reality tour", aunque este disco doble, naturalmente, gana no pocos puntos por su extensión y variedad- sino que, como ya dije, el sonido es precioso en sí mismo, pese a la curiosa decisión de fadear los aplausos entre las canciones. Bowie venía de la gira promocional de "Hours..." (agosto-diciembr...

"Thrak", King Crimson, 1995, Virgin

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El retorno de King Crimson en los noventas aportó una etapa especialmente interesante de la banda, pero entre los tres álbumes publicados entre 1995 y 2003, quizá no sea "Thrak" -precisamente el que ejerce la propuesta más fascinante y extrema, con su doble trío- el que mejor ha envejecido o el que se mantiene con un poder mayor de seducción. Es cierto que no hay que olvidar el EP o "mini album" "Vrooom", que plantea versiones después retrabajadas de casi todo lo que sonaría en "Thrak" y -junto a los conciertos en Argentina de septiembre de 1994, después recogidos en el álbum en vivo "B'Boom"- establece las coordenadas estéticas del nuevo King Crimson: el trabajo de dos guitarras típico de los tres discos de los ochentas, un "peso" más marcado que retoma  buena parte del sonido de "Red" y lo extrapola a un metal alternativo o progresivo con una fuerte marca industrial, y una atención especial a la creación de a...

"The second annual report", Throbbing Gristle, 1977, Industrial

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Uno de los relatos más famosos del punk es aquel que convoca los tres acordes y la instrucción de formar una banda. Y, de alguna manera, es mucho más ilustrativo de lo que parece. Para empezar porque se trata de tres acordes, lo cual es bastante, especialmente porque con tres acordes ya se alcanza una armonía tan básica y pop como la de I-IV-V. Decir "tres acordes" es lo mismo que decir "música": el punk fue, después de todo, un movimiento conservador de regreso a un rock cincuentero e inofensivo. Es que en 1977 la verdadera antimúsica, el verdadero terror, la verdadera provocación estaba en otra parte: en el primer álbum de Throbbing gristle, al lado del que la mayor parte de la música pensada para shockear o espantar al burgués parece la literatura de Felipe Polleri: un montón de tonterías dichas por un niño que posa de malvado. Quizá el postpunk -y por comodidad podemos ubicar por ahí a Throbbing gristle- está, junto al ambient y el dark ambient, entre los g...

"The dignity of labour", The Human League, 1979, Fast Records

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¿Krautrock, realismo socialista y protoelectrónica ucrónica tardosetentera? ¿Nostalgia por el futuro límpido de la Unión Soviética, la Unión Galáctica de todos los Soviets? ¿Una Federación a la Star Trek con la hoz y el martillo a la izquierda, en el pecho rojo del uniforme oficial? Demos marcha atrás. Si el krautrock podía pensárselo -al menos provisoriamente- en términos de proyectos apolíneos (Kraftwerk, Neu!) frente a proyectos dionisíacos (Amon Düül II, Popol Vuh), con una nutrida zona compleja o complicada (Can, Faust), el postpunk -especialmente si incluye la neue deutsche welle y la primera ola del synthpop- parece más lejos de cualquier compartimentación parecida. Acaso algunas de sus zonas, sin embargo, lo permitan, y un eje posible podría ser el concepto siempre esquivo de "pop": así, Cabaret Voltaire podría ser pensado como el lado antipop del rock industrial (con Einstürzende Neubauten como una propuesta por fuera de la dicotomia pop/antipop) y los primeros tr...

"Zeichnungen des Patienten O.T.", Einstürzende Neubauten, 1983, Some Bizarre Records

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Si bien lo primero que se piensa en relación a Einztürzende Neubauten es la variante industrial del postpunk, en su segundo álbum de estudio -un trabajo conceptual sobre el artista esquizofrénico Oswald Tschirtner (1920-2007), el "paciente O.T." del título- el del dark ambient parece el lenguaje predominante. En sus 40 minutos (53 en la más reciente edición expandida), al margen de la cesura entre caras del vinilo (y de la que separa la impresionante "Armenia" del último track, "Die Genaue Zeit"), hay un paisaje sonoro ininterrumpido, desde el que asoman elementos que a veces tienden a la construcción de una pieza musical asimilable al rock (en "Neun arme", por ejemplo, aparece un riff de bajo) y a veces a una pieza centrada en lo rítmico y en los timbres producidos desde los objetos usados como percusión, casi siempre metálicos y asimilables a lo industrial. Acaso los mejores momentos del disco, entonces -es dificil hablar de piezas, secciones...

"The power to believe", King Crimson, 2003, Sanctuary

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Es posible que aparezca pronto un álbum donde la última encarnación de King Crimson -que además de potenciar marcadamente la sección rítmica regresa a las texturas de bronces y vientos tan presentes en discos como "Islands" (1971)- dé el siguiente paso en su proceso, pero hasta ahora, en lo que a discos de estudio se refiere, la banda culminó su evolución a través de los ochentas y los noventas concentrando los rasgos fundamentales de los discos de esas épocas en su álbum número 13, que combina -de una manera acaso más perfecta que su predecesor, que todavía parecía centrar sus esfuerzos en explorar el sonido industrial/metalero inaugurado por "Thrakk" (1995)- los arpegios polimétricos de guitarra de "Discipline", "Beat" y "Three of a perfect pair" (1981, 1982 y 1984 respectivamente) con el ataque metálico y metalero del sonido  extremo e industrial de los ya aludidos "Thrak" y "The construKction of light" (2000)...

"Antichrist superstar", Marilyn Manson, 1997, Nothing/Interscope

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Tenía un amigo, escritor de ciencia ficción y fanático de Pink Floyd, que hacía una lectura literal de "The wall" (1980). Su propuesta tenía su punto más fuerte en la idea de que las imágenes finales de la película, la del niño que encuentra un arma por ejemplo, tomaban lugar en un mundo devastado por la guerra que había iniciado Pink, el protagonista. Esta interpretación, harto discutible, podría ofrecer una clave para colocar al segundo álbum de estudio de Marilyn Manson en su lugar en la historia de los álbumes llamados conceptuales y las "óperas-rock", en tanto una lectura posible del argumento de este disco involucra a un lider fascista que inicia tras llegar al poder el exterminio total de la humanidad. La última canción del disco -leída especialmente desde su video- podría ofrecer la pista acerca del mundo sobreviviente -desierto, extraño, descolocado- del mismo modo que aquellas imágenes sugerían a mi amigo su lectura diagmos "literal". En cual...

"1.outside", David Bowie, 1995, BMG/Arista/RCA/Virgin

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Acaso sea el decimonoveno álbum de David Bowie el momento de su carrera en que más claramente en evidencia quedó la distancia entre ciertos objetivos y la realización final. No porque "1.Outside" sea un álbum fallido o, mucho menos, deficiente -es, de hecho, el más interesante de los que grabó en los noventas-, sino porque indagar en el proyecto original hace inevitable el escalofrío ante lo que pudo haber sido y, lamentablemente, no fue. Por cierto que el álbum tiene sus defectos, y algunos de ellos -su longitud acaso excesiva, el desbalance entre los segmentos ambient y narrativos y las composiciones más cercanas al formato canción, su sonido áspero y fino- surgen probablemente de la dificultad inherente lidiar con el enorme alcance de los planes originales, que acaso demandaba a un Bowie en mejor forma creativa -es decir el de 1976-1980 o el de 2011-2016. Las premisas son todas fascinantes: primero, volver a trabajar con Brian Eno, asociación que en su momento dio el i...

"Machina/The machines of God", The Smashing Pumpkins, 2000, Virgin

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Quizá se esperaba que después de "Adore" (1998) The Smashing Pumpkins volvieran a reconectarse con aquella audiencia de adolescentes noventeros ya en camino a la madurez, pero, atendiendo como siempre al ímpetu constructor de catedrales, Billy Corgan (ya que para este punto no había sino una banda de apoyo a un músico solista) prefirió ofrecer el álbum más hermético (en al menos dos sentidos del término) de su carrera. Y el resultado fue partir en dos la vida de esa música que hacía bajo el nombre de The Smashing Pumpkins: nunca más, a partir de "Machina/The machines of God" pareció la música de Corgan alcanzar así fuese la décima parte de la relevancia que había alcanzado en las épocas de "Siamese dream" (1993) o "Mellon Collie and the infinite sadness" (1995). Prolijamente, el quiebre se dio en el último año de la década milagrosa de la banda: lo que vendría después ya no sería culpa de Corgan y compañía. Serían, más bien, tiempos oscuros par...

"Earthling", David Bowie, 1997, Virgin/BMG/RCA

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Los tres primeros álbumes que Bowie grabó en la década de 1990 ("Black tie white noise", de 1993, "1.Outside", de 1995, y "Earthling", de 1997) parecen ofrecer diferentes relaciones posibles con la música electrónica y con una escena estrictamente contemporánea; en el primero de los mencionados -un disco injustamente olvidado, por cierto- hay momentos en que se nota el intento de construcción de un sonido dance elegante, sutil y detallado, mientras que en el segundo -y el mejor- adquiere más importancia una estética industrial post-grunge, notoriamente más oscura; al tercero le corresponde el uso del drum and bass y el jungle o, mejor dicho, la incorporación de esos subgéneros a lo que cabría llamar el "típico sonido Bowie", y en algunos casos hay que admitir que el resultado suena como canciones más tradicionales a las que se les ha impuesto una percusión electrónica de 160 bpm. No es que esa imposición desentone o arruine el efecto del álbum:...

"Achtung Baby", U2, 1991, Island

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Después de la fruslería de "Rattle and hum" (1989, incluyendo la legitimación desde un prócersaurio del dinoblues) parece que U2 comprendió por dónde iba aquello de "The european canon is here" (en "Station to station", 1976) y que en el corazón del rock debe estar siempre la impostura. Podría argumentarse que "Rattle and hum" no es menos falso que el álbum que ve ndría después, pero en el intento de sonar honestos, sinceros y emocionados ante las raíces del rock y el blues y el soul Bono y compañía no lograron otra cosa que un disco berreta, acaso porque sus pretensiones y sus habilidades terminaron por chocar. Nada de eso sucede con "Achtung Baby", seguramente el mejor disco de la banda y, de hecho, uno de los más fascinantes de su década. La consigna (según Eno, que ofició de consejero y co-productor) fue "no sonar como U2", lo cual siempre parece una buena idea, incluso cuando implica descartar las comp...

"The idiot", Iggy Pop, 1977, RCA

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Después vendrían los puristas iggypoperos a decir que la culpa de todo -es decir, de un disco tan poco abiertamente punk- la tuvo Bowie, pero el álbum, primero de James Osterberg Jr. como solista, habría de decantar como uno de los mejores de todos los tiempos. Y eso no quiere decir, por cierto, que Bowie no tuviera cierta culpa: grabado poco antes de "Low" compar te la sensibilidad musical y el ímpetu experimental de la llamada "trilogía de Berlín", aunque quizá, aportes idiosincráticos de Iggy aparte, con un costado más siniestro y energético. O, quizá, más arriesgado y experimental. En cierto modo el álbum está apoyado o centrado en la voz de Iggy y una serie de posibilidades que el cantante no había explorado del todo aún; Bowie le había sugerido dejar atrás vocalizaciones como la de "Search and destroy" (en "Raw Power", 1973) para esforzarse en un croon barítono con el que experimentar diferentes maneras de infundir emotivi...

"Mechanical Animals", Marilyn Manson, 1998, Nothing/Interscope

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El tercer álbum de estudio de Marilyn Manson acusa una diferencia notoria con el sonido industrial de sus El álbum de Marilyn Manson incluye además a otro protagonista, Alfa, que sirve de contrapunto o testigo o cronista de los hechos de Omega y su banda The Mechanical Animals. Así, según lo establece el librillo, la mitad de los temas tiene a Omega como emisor/cantante y la otra mitad a Alfa como emisor/narrador. Es Alfa, por ejemplo, el emisor de la mejor composición del disco, "The speed of pain", a su vez cargado de referencias a "Space Oddity" de Bowie (entre ellas las guitarras de las estrofas, que repiten un patrón de rasguido y un sonido muy similar para los acordes Do-Mi menor). Otras de las canciones más interesantes y logradas del álbum son "Mechanical Animals" y "Coma White", en las que el diálogo entre guitarras acústiacas, eléctricas distorsionadas y sintetizadores termina por ofrecer una muy bien lograda actualiz...